Buscar en  
  Página principal

  Conquista

  Independencia

  Revolución

  Siglo XXI

  Siglo XX

      1990-1999

      1980-1989

      1970-1979

      1960-1969

      1950-1959

      1940-1949

      1930-1939

      1920-1929

      1910-1919

      1900-1909

          1909

          1908

          1907

          1906

          1905

          1904

          1903

          1902

          1901

          1900

  Siglo XIX

  Siglo XVIII

  Siglo XVII

  Siglo XVI

  Siglo XV

Siglo XX > 1900-1909 > 1905

63. El fracaso del Partido Demócrata. El pueblo no quiere corralismo
El Colmillo Público, núm. 119, 17 de diciembre de 1905, p. 809

 

Nos lo sospechábamos. Hacía largos meses que un periódico gobiernista, El Tercer Imperio, (1) venía abogando por la formación de un nuevo partido que tendría que llamarse demócrata. Nada nuevo, nada avanzado, ni viril, ni redentor ofrecía el periódico corralista y, naturalmente, como nos lo sospechábamos sus palabras tediosas cayeron como hojas secas sin despertar un murmullo de admiración, sin encender en los pechos un entusiasmo, sin lograr que el pueblo levantase la vista siquiera para ver al trivial iniciador del nuevo partido. Las palabras de El Tercer Imperio se apagaron como los sonidos en las regiones polares.

El silencio que se hizo en torno de El Tercer Imperio fue previsto por todos los liberales. El pueblo hambriento de pan y de justicia no podía seguir una bandera desconocida, sin prestigio, sin antecedentes gloriosos, y que había nacido sin lucha, alzada en el vacío sin ningún programa salvador.

En sus tribulaciones el pueblo sueña con la redención; en sus desventuras el pueblo anhela la reivindicación. Sobre el surco, en el fondo de las minas, en el taller, en la fábrica donde quiera que el mexicano da su trabajo a cambio de un jornal mísero, los brazos alargados se retuercen con desesperación al ver que tarda para ellos un medio de libertad y de justicia. Y ese pueblo que sufre todas las cargas, que es víctima de todas las explotaciones, que si se muestra viril y enérgico recibe como recompensa el cuartel, el presidio o la muerte en las agotantes labores de Yucatán y el Valle Nacional, quiere un partido honrado que lo salve; quiere un partido honrado que lo dignifique y lo arranque de las garras de los poderosos que lo explotan y de los gobernantes que lo oprimen.

El partido con que brindaba al pueblo El Tercer Imperio no despertó ningún interés, porque para salvarnos de la tiranía no se necesita la formación de un nuevo partido. Basta con el Partido Liberal. Así lo comprendió el pueblo y por esa razón respondió gozoso al llamamiento que a la organización hizo la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano en su manifiesto fechado el 28 de septiembre del presente año en Saint Louis, Missouri. (2)

Esto prueba la confianza que tiene depositada el pueblo en el Partido Liberal. Partido que ha sabido llevarlo a la gloria y que lo hubiera hecho para siempre feliz y libre si el pretorianismo no hubiera sucedido a las sabias administraciones de Juárez y de Lerdo de Tejada.

La organización del Partido Liberal ha despertado verdadero entusiasmo, porque él encarna las aspiraciones de todos los hombres honrados. Todos los que quieren ver a la patria libre de tiranías, libre de la influencia malsana del clero, libre del peligro de ver hollada su soberanía por la conquista extranjera, libre de la miseria material e intelectual en que vegetan millares de nuestros compatriotas; todos los que desean prensa libre, tribuna libre, asociación libre; todos los que desean trabajar y prosperar en medio de una libre y honrada competencia, todos los hombres honrados, en una palabra, que desean felicidad para todos los mexicanos, se afilian al Partido Liberal convencidos de que bajo su gloriosa bandera se fortalecerá la patria de hombres libres con que sueñan los verdaderos patriotas.

Y cuando por el entusiasmo que ha provocado en el pueblo la reorganización del Partido Liberal nadie se acordaba ya de las incoloras palabras de El Tercer Imperio, un mes después de haber comenzado la reorganización iniciada por la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano y de haber leído el pueblo el manifiesto de 28 de septiembre, un grupo político en San Pedro, Coahuila, lanzó un insípido manifiesto con la pretensión de convocar a los mexicanos a agruparse en un partido denominado demócrata. (3)

Era el partido a que convocaba El Tercer Imperio y, naturalmente, ese periódico corralista se convirtió en órgano oficial de él. Bastaba con que ese nuevo partido apareciera como díscolo en los momentos en que se estaba reorganizando el Partido Liberal por la Junta de Saint Louis, Missouri, para que el pueblo desconfiara de él, como sucedió en efecto; pero esa desconfianza creció cuando vio que era El Tercer Imperio el órgano propagador del nuevo partido, y la desconfianza se tornó en evidencia de que el llamado Partido Demócrata no era más que un ardid para desunir a los liberales, cuando en el mismo Tercer Imperio apareció la nueva de que el Partido Demócrata no haría oposición a la dictadura, al mismo tiempo que se daba por hecho que Corral sucedería a Díaz para establecer el gobierno de la ley y se aplicaban tanto a Corral como a Díaz los más serviles epítetos.

No puede caber ya duda de que el llamado Partido Demócrata era obra de Corral, y el silencio respondió a la excitativa del grupo maderista en San Pedro, Coahuila.

Un partido que como el llamado demócrata se forma para no hacer oposición a la tiranía, no puede tener eco en el pueblo que sufre y ansía libertades.

Era inevitable el fracaso del llamado Partido Demócrata y de ello debemos congratularnos los liberales que con sinceridad anhelamos la libertad de la patria.

Hay, sin embargo, entre las personas que han sido arrastradas a expedir la convocatoria del llamado Partido Demócrata, buenos ciudadanos y liberales honrados que, por su honor y su buen nombre de liberales, deben abandonar a los que los han engañado con el corralismo disfrazado de Partido Demócrata, adhiriéndose al Partido Liberal que se está reorganizando.

 

Anakreón (Ricardo Flores Magón).

 

(1)   El Tercer Imperio (1904-1906), México, D.F.; director Inocencio Arreola. Durante sus primeros números mantuvo relación directa con los redactores de Regeneración; se anunciaba en las columnas del mismo.

(2)   Refiérese a "Manifiesto. La Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano a la nación", en Regeneración, núm. 48, 30 de septiembre de 1905.

(3)   Manifiesto a la nación promovido por el Club Democrático Benito Juárez (San Pedro, Coahuila), la Junta Popular Juan Fierro y la Agrupación Política Popular José Ma. Iglesias, tras la derrota en las elecciones estatales de Coahuila.

 

Nota Bene: Véase la nota del editor de las Obras Completas de Ricardo Flores Magón aquí.

 

Fuente: 

Obras Completas de Ricardo Flores Magón. ARTICULOS POLITICOS SEUDONIMOS. VOLUMEN V.
Artículos escritos por Ricardo Flores Magón bajo seudónimos.
Jacinto Barrera Bassols INTRODUCCIóN, COMPILACIÓN Y NOTAS. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. México, 2005. pp.186-189.