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Siglo XX > 1900-1909 > 1903

37. La misteriosa fuga del señor Limantour
El Hijo del Ahuizote, núm. 849, 3 de mayo de 1903, pp. 272-273

 

No hace aún cinco meses que la nación acogió con una carcajada la expulsión de Bernardo Reyes del seno del gabinete, expulsión que tuvo el sabor de los chuscos desenlaces de los sainetes, cuando hoy la misma nación recibe la agradable noticia del viaje del señor José Yves Limantour a los Estados Unidos.

El viaje del ministro Limantour, emprendido con una rapidez que pasma, más parece fuga que otra cosa.

En público se comenta de mil maneras el viaje del ministro de Hacienda. Algunos aseguran que la marcha del ministro obedece a la circunstancia de que su rival político, el sombrío gobernador de Nuevo León, será llamado a la Cámara de Diputados a responder de los delitos oficiales de que lo acusó el Club Liberal Ponciano Arriaga por los asesinatos llevados a cabo en Monterrey, por orden del impulsivo personaje, el día 2 del pasado abril, (1) pues, según se dice, Limantour no quiere hacerse sospechoso de influir en el ánimo de la camarilla científica, para que ésta sea hostil al ex ministro de Guerra.

Nos parece pueril la suposición, porque todos sabemos que en la Cámara de Diputados como en toda la administración, no hay más influencia que la de la dictadura del general Díaz. El partido científico es cobarde. Así lo demuestra su pusilánime actitud asumida en la llamada Unión Liberal, (2) que tiene por candidato al francés Limantour y no se atreve ni siquiera a indicarlo.

La versión que tiene más visos de verdad en el asunto de la fuga de Limantour es la siguiente.

Desde que la irritante megalomanía del siniestro gobernador de Nuevo León, general Bernardo Reyes, empujó a este imprudente político por el camino del desprestigio, en virtud de su falta de tacto y de cordura, el general Díaz advirtió que dos ambiciones igualmente desbordantes amenazaban destruir la calma mortal de su autocracia, la de Bernardo Reyes y la de José Yves Limantour, que se disputaban por medio de intriguillas de políticos ramplones la Presidencia de la República.

El general Díaz, que encastillado en su egoísmo se opone a que cualquier otro ciudadano aspire a la presidencia, se sintió ofendido con las absurdas pretensiones de Limantour y de Reyes y se prometió castigarlos.

La ocasión para castigar a Bernardo Reyes se presentó desde luego. El pobre ex ministro, carente de tacto político, víctima de feroces impulsos de epiléptico, pronto rodó al abismo y borbotando odio y coraje fue a ocultar su rabia en Nuevo León, donde el despecho le hincó las garras hasta hacerlo estallar y acuchillar al pueblo el 2 del pasado abril.

Limantour, más inteligente que el pobre ex ministro de la Guerra, pudo sostener unos meses más su difícil situación. Pero el general Díaz había pronunciado su sentencia y sólo esperaba una ocasión favorable para ejecutarla.

Esa ocasión se presentó. La desenfrenada codicia de las empresas ferrocarrileras hizo concebir a éstas la idea de subir las tarifas. Buscaron un patrono y lo encontraron en la persona del ministro de Hacienda. Sabido es que el señor Limantour tiene exagerada afición a la explotación sin tasa ni medida.

Pero sus colegas los ministros no apoyaron la pretensión de las empresas ferrocarrileras y criticaron agriamente a Limantour por el hecho de patrocinar malas causas.

La discusión fue acalorada en el gabinete. El ministro de Comunicaciones, Leandro Fernández, (3) amenazó con renunciar si se aprobaba el alza de tarifas.

El gobernador Ramón Corral formuló idéntica amenaza y hasta el mismo general Mena amenazó con lo mismo.

El general Díaz encontró propicia la ocasión para despedir a Limantour, cuya actitud amenazaba turbar la calma mortal de la autocracia, y lo despidió.

El pretexto de una comisión ha llevado a Limantour a los Estados Unidos.

¿Qué hará el llamado partido científico?

Fácil es augurar la actitud que asumirá. Así como el corrompido reyismo declaró que no tenía ligas de ninguna clase con el Barba de Bronce de Monterrey cuando éste rodó por el fango del desprestigio, el partido científico declarará que siempre ha sido porfirista, sintiendo tal vez vergüenza de haber pretendido llevar a un francés a la Presidencia de la República.

 

Escorpión (Ricardo Flores Magón).

 

(1)   La versión oficial sobre esos acontecimientos fue la de un enfrentamiento entre simpatizantes de los candidatos a la gubernatura de Nuevo León, Bernardo Reyes y el oposicionista Francisco Reyes. Una extensa crónica desde el punto de vista de la oposición se encuentra en el artículo 34, "La hecatombe de Monterrey".

(2)   Unión Liberal. Formada el 5 de abril de 1892 como parte de los preparativos para la tercera reelección de Porfirio Díaz. Entre sus miembros destacan: Justo Sierra, Rosendo Pineda, Miguel S. Macedo y Joaquín D. Casasús. Popularmente fue conocida como "Partido de los Científicos". Presentó un programa de reformas al régimen entre las que destacaban la inamovilidad de los magistrados, la creación de una Vicepresidencia de la República, el establecimiento de un jurado común para los delitos de prensa y la reorganización del sistema tributario sobre nuevas bases. Sus mesuradas críticas al régimen cesaron después de la sexta reelección de Díaz en 1904.

(3)   Leandro Fernández (1851-1921). Ingeniero duranguense. Fue director del Colegio de Minería, regidor de Obras Públicas del ayuntamiento de México y director del Observatorio Astronómico Nacional antes de ser electo gobernador del estado de Durango (1897). Ocupó la cartera de Fomento y, de 1903 a 1911, la de Comunicación y Obras Públicas.

 

Nota Bene: Véase la nota del editor de las Obras Completas de Ricardo Flores Magón aquí.

 

Fuente: 

Obras Completas de Ricardo Flores Magón. ARTICULOS POLITICOS SEUDONIMOS. VOLUMEN V.
Artículos escritos por Ricardo Flores Magón bajo seudónimos.
Jacinto Barrera Bassols INTRODUCCIóN, COMPILACIÓN Y NOTAS. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. México, 2005. pp.112-114.