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Siglo XX > 1900-1909 > 1902

17. Notas negras
El Hijo del Ahuizote, núm. 831, 31 de diciembre de 1902, p. 1564

 

Se dirá que es sucio zarandear cadáveres, pero a veces es práctico exhibir a la multitud los cadáveres políticos.

No es que pretendamos cebarnos en el caído, no. El caído cuando no nos infunde respetos, se atrae nuestra conmiseración.

Pero hay caídos a quienes el despecho que les ocasiona la derrota los vuelve insufribles. Eso ha sucedido con Reyes.

Este militar, que por medio de su papel El Popular nos acusó de haber lastimado la disciplina militar, cuando pusimos de manifiesto la inutilidad de la pobre 2a. Reserva, ha ofendido esa tan llevada y traída disciplina de los soldados.

Al ser despedido Reyes del ministerio por el presidente Díaz, el ex ministro, y no sabemos si ex aspirante también, tuvo un agrio altercado con el mismo Díaz, a quien le dijo que hacía renuncia de la banda de general de división. (1)

Por tal acto de rebeldía, urge que se procese al ex ministro, porque no está bien que los militares se opongan a las determinaciones de sus jefes, pues aunque por favorecerlo se le haya regalado el grado de general de división, eso no lo faculta para renegar del grado según su mal humor o para desceñirse una banda porque considera herida su susceptibilidad de aspirante infortunado.

Repetimos: debe procesarse al general Bernardo Reyes. Así lo exige la tan asendereada disciplina de los soldados.

 

El Popular, papel reyista que vomitó todo el coraje de su amo sobre nuestros compañeros presos en la prisión de Santiago Tlatelolco, dijo que el militarismo era el sostén de la justicia y que sin el apoyo de la fuerza bruta ni habría derechos, ni garantías, ni libertad, ni nada...

Sin embargo, la historia nos enseña que el sable siempre chorrea sangre... La historia nos enseña que las cadenas y los grillos son los auxiliares del machete, y aquí en México, la odiosa ley fuga es la resultante de la fuerza bruta.

En calidad de "reemplazos" permanecían en el cuartel del 24° Batallón tres pobres hombres, de esos que el militarismo arranca del trabajo para ponerles en las manos el bárbaro fusil.

Los tres hombres pidieron amparo contra su consignación al llamado servicio de las armas, pero como el militarismo no es el sostén de la justicia, ni de las garantías individuales como quiere el pobre Popular, tan pronto como hubieran requerido al amparo fueron enviados a Yucatán... y de ese modo, la justicia queda burlada por el sable.

El pueblo debe comprender que uno de sus mayores enemigos es el militarismo, que gusta de sojuzgarlo y de tiranizarlo.

 

Ya hemos dicho que Bernardo Reyes carece de tacto político. Él abrigará inmensas ambiciones, pero no llegará a la Presidencia de la República.

Además, desampara a sus paniaguados.

Los individuos presos en Belén por el asunto de La Protesta, (2) creyeron que los defendería Reyes, puesto que por él luchaban. Pero no fue así.

Reyes sólo trató de salvar a su hijo Rodolfo, abandonando a los demás, quienes, según se dice en público, despechados por el abandono del aspirante a presidente, hicieron ante su juez serias revelaciones que ponen de manifiesto la injerencia de Bernardo Reyes en el papel La Protesta.

Esto hará comprender a los ilusos que Reyes premia con el abandono a sus paniaguados, y que, para su ambición, nada importa el sacrificio de los que tienen la debilidad de ponerse a su servicio.

 

Escorpión (Ricardo Flores Magón). 

 

(1)   La ley de reorganización del ejército propuesta por Bernardo Reyes y promulgada el 1° de diciembre de 1900, declaraba a los generales de la plana mayor como siempre activos. El artículo 81 de la Constitución estatal de Nuevo León, por disposición del mismo Reyes, prohibía a los militares en servicio activo ocupar el cargo de gobernador. En octubre de 1902, ese artículo fue enmendado, para restringir a los generales residentes en el estado la obligación de renunciar a su cargo militar con seis meses de antelación a la ocupación del cargo.

(2)   La prisión de algunos de los colaboradores de La Protesta, entre los que figuraba su director Rodolfo Reyes, acusados de difamación a instancias del grupo "científico", forzó la renuncia de Bernardo Reyes al cargo de ministro de Guerra el 22 de diciembre de 1902.

 

Nota Bene: Véase la nota del editor de las Obras Completas de Ricardo Flores Magón aquí.

 

Fuente: 

Obras Completas de Ricardo Flores Magón. ARTICULOS POLITICOS SEUDONIMOS. VOLUMEN V.
Artículos escritos por Ricardo Flores Magón bajo seudónimos.
Jacinto Barrera Bassols INTRODUCCIóN, COMPILACIÓN Y NOTAS. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. México, 2005. pp.64-66.