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Siglo XX > 1900-1909 > 1902

15. Notas negras
El Hijo del Ahuizote, núm. 829, 14 de diciembre de 1902, pp. 1532-1533

 

Parece que ya no tenemos remedio.

Ayer fue Bernardo Reyes el que tembló cuando un periódico independiente tuvo la humorada de postularlo para presidente de la República. (1) Su ejemplo de falta de valor ciudadano debía ser imitado.

Posteriormente Melitón Hurtado, militar como Reyes, fue postulado para gobernador de Jalisco, y Melitón voló a la redacción de El Imparcial para protestar contra los que tuvieron el mal gusto de postularlo.

Ahora vemos, también en El Imparcial, la declaración de un tal Mariano Ruiz, (2) militar como Melitón y Reyes, que protesta contra los que tuvieron la pésima idea de postularlo para gobernador de Puebla.

No cabe duda de que degeneramos. Hoy todos tiemblan cuando el pueblo, esto es, el soberano, quiere imponer una candidatura. El servilismo ha echado profundas raíces, y cuando se recuerda que hay un hombre que está sobre los principios, a él se ocurre en lugar de obedecer la voluntad popular.

Todo eso es triste. Pero también en todo eso tenemos una lección. No es posible que haya virilidad cuando todo se subordina a la voluntad de un individuo. El pueblo debe comprender que es preciso que haga sentir su soberanía para evitar, de ese modo, esos ejemplos de falta de respeto a la voluntad popular.

Además, el pueblo debe convencerse de que los individuos que sirven a la actual administración pública son máquinas, instrumentos, empleados sumisos, pero no hombres que puedan asumir alguna vez una actitud resuelta delante de sus amos.

 

Bernardo Reyes, el hombre que como gobernador de Nuevo León fue el azote de la frontera del norte, rehúsa salir al frente de su hoja La Protesta, y hace que se exhiban los "barriletes" de su hijo Rodolfo.

Sin embargo, para los que hemos tenido la oportunidad de conocer las pobres producciones literarias del aspirante a presidente, producciones donosamente criticadas por el notable escritor liberal señor don Fernando Iglesias Calderón, (3) no podemos pasar inadvertida la paternidad de don Bernardo en ciertos artículos en los que abunda aquella fraseología cursi característica del general escritor.

El general Reyes, ya que aspira a la Presidencia de la República, debería ponerse al frente de La Protesta, para de ese modo relevar a su hijo de la ingrata tarea de tener que defender a su propio padre. Sobre todo, en política es necesaria la entereza.

 

Allá, en Lampazos, N.L., en un humilde pero honrado hogar, se llora la ausencia de un miembro querido, arrebatado de allí para alimentar ese pulpo que se roba las energías de las naciones y que se llama: ejército.

Fungía de secretario del Club Liberal Lampacense el honrado liberal señor Luis M. Benavides, (4) y eso le bastó para conciliarse el encono del desprestigiado reyismo.

Los esbirros de ese inicuo partido buscaron un pretexto para molestar al honrado liberal, y no lo encontraron; ¡como que la laboriosa vida del patriota sólo podía ser digna de encomio!

Entonces los esbirros, apoyándose en la llamada ley de servicio militar obligatorio, lograron consignarlo al servicio de las armas. El señor Benavides es el único sostén de su familia, pero eso no ha importado a la tiranía; ante todo es un buen liberal y eso basta para considerarlo como malhechor. Además, es fronterizo, y Reyes odia con especialidad a la frontera.

El señor Benavides pidió amparo patrocinado por el enérgico pasante de derecho señor Guajardo, (5) pero el juez de distrito de Monterrey, un tal Roel, se mostró negligente, para satisfacer así al reyismo.

Y mientras se consuma la vejación en la persona del señor Benavides, su anciana madre agoniza, esperando en vano que su infortunado hijo ocurra a recibir el más sagrado de los ósculos, el que deposita una madre moribunda en la frente de su hijo idolatrado...

¡Oh! el encono político de los poderosos dará crueles resultados...

Por fortuna para la patria, se acerca la hora de las represalias y entonces...

 

Otra vez más vuelve a escandalizar la desprestigiada administración dehesista en Veracruz.

Este infortunado estado, que ha venido sufriendo el flagelo de los favoritos del inepto Dehesa, (6) se ve de nuevo convertido en teatro de desmanes y de infamias.

El conocido poeta, señor Edilberto Pinelo, (7) está siendo víctima de incalificables atropellos. Sus enemigos políticos se ceban en él y lo hacen el blanco de sus iras, todo porque el señor Pinelo no es servil, ni solicita la ayuda de una administración que se desmorona minada por su propia corrupción.

Sin embargo, lo que más repugna, lo que perfila con más dureza la fisonomía moral de los enemigos políticos del señor Pinelo es la persecución que han emprendido contra la esposa de este señor, (8) tan sólo porque pidió amparo a nombre de su esposo por los atropellos de que éste es víctima.

Si no bastaban el dominio del juego, ni la venalidad de ciertos jueces, ni la arbitrariedad de casi todas las autoridades, ni la cínica fatuidad de los favoritos de Dehesa para desprestigiar la administración pública de Veracruz, sobra con la persecución emprendida contra la señora de Pinelo para demostrar que los tiranos de Veracruz han arrojado las máscaras por innecesarias, convencidos de su superioridad sobre el oprimido pueblo.

 

Escorpión (Ricardo Flores Magón).

 

(1)   Véase el artículo 7, "No habrá redención".

(2)   Mariano Ruiz. Militar nayarita. Participó en la Guerra de Tres Años y realizó campañas contra los franceses en Puebla, Tlaxcala e Hidalgo. Jefe político y comandante militar del territorio de Tepic. Intervino en la huelga textil, promovida por los hermanos Enrique y Pedro G. Elías, influidos por el magonismo, en la Fábrica Bella Vista en 1905. Reprimió el maderismo en el territorio. En 1912 obtuvo su retiro, pero solicitó su reingreso en 1913, petición concedida por Huerta.

(3)   Fernando Iglesias Calderón (1856-1942). Abogado e historiador. Hijo del escritor y político liberal José Ma. Iglesias. Opuesto a Porfirio Díaz. Formó el Comité Patriótico Liberal. Entre 1901 y 1907 publicó una serie de opúsculos titulada Rectificaciones históricas, en la que contrarrestó la revisión porfirista de la historia mexicana de la segunda mitad del siglo XIX. Inició su carrera política después del triunfo de Francisco I. Madero. Sus artículos denunciando a Victoriano Huerta como autor intelectual del asesinato de Madero y Pino Suárez lo llevaron a la prisión de San Juan de Ulúa. Presidente del Partido Liberal de 1912 a 1925. Senador por el Distrito Federal (1912-1913; 1920-1924). Alto comisionado de México, con el rango de embajador en Washington en 1920.

(4)   Luis Mario Benavides (1875-?). Periodista lampacense. Publicó a principios del siglo, junto con Tomás de Hoyos y Antonio I. Villarreal, el periódico El Técolotito. Colaboró en El Lampacense (1891), El Día, El Diario del Hogar y EHA. En 1900 intervino en la fundación del Club Liberal Lampacense. Preso en Monterrey en 1902 e incorporado al 9° Batallón. Se fugó y asiló en Laredo, Texas, EUA, donde creó el rotativo Pro-Patria. En 1910 trasladó su periódico a San Luis Potosí, pero tuvo que salir nuevamente del país en 1913. En San Antonio, Texas, editó la revista ABC durante ocho años. De regreso en México publicó El Orden, en Tampico, Tamaulipas, y más tarde El Diario del Centro, en Aguascalientes. En 1934 dirigió El Demócrata y fue jefe redactor de Acción, ambos en San Luis Potosí. Autor de Pluma y alma.

(5)   Probable alusión a Esteban E. Guajardo. Abogado regiomontano. Fundador y director de La Constitución, semanario antirreyista que se publicó del 12 de febrero al 31 de marzo de 1903.

(6)   Teodoro A. Dehesa (1848-1936). Simpatizante de Porfirio Díaz, a quien ayudó a fugarse del país tras el fracaso del Plan de la Noria. Gobernador de Veracruz de 1892 a 1911. Tras la caída de Díaz se exilió en La Habana. Volvió a México durante la presidencia de Huerta, con quien tuvo fuertes desavenencias que lo orillaron a exiliarse de nuevo en 1915. Regresó definitivamente a México durante la presidencia de Alvaro Obregón.

(7)   José Edilberto Pinelo. Ferrocarrilero veracruzano; periodista liberal y masón. Junto con su esposa Josefa Arjona de Pinelo y León Aillaud, fundó el Club Liberal Gutiérrez Zamora y formó parte del Sebastián Lerdo de Tejada, del Gran Club Liberal Mexicano y del Club Liberal Juvenil Lerdo de Tejada, todos ellos en Veracruz. Fue arrestado en varias ocasiones entre 1902 y 1905 por sus actividades dentro del gremio ferrocarrilero. Hacia 1906 se vinculó al grupo de Juana B. Gutiérrez de Mendoza y Camilo Arriaga. Participó en el Plan de Tacubaya (1911). Durante el gobierno provisional de León Aillaud fue nombrado comisario de policía de Veracruz (1911-1912). Simpatizó con el zapatismo.

(8)   Josefa Arjona de Pinelo (1875-1948). Hija de la rectora de la cárcel de mujeres de Veracruz. Participó en la fundación del Club Gutiérrez Zamora y del Club Liberal Sebastián Lerdo de Tejada. Fue miembro del Gran Círculo Liberal Veracruzano. En 1907 participó en la huelga de Río Blanco e ingresó en el Grupo Socialista Mexicano de la capital de la República, se involucró en los preparativos insurreccionales del Plan de Tacubaya.

 

Nota Bene: Véase la nota del editor de las Obras Completas de Ricardo Flores Magón aquí.

 

Fuente: 

Obras Completas de Ricardo Flores Magón. ARTICULOS POLITICOS SEUDONIMOS. VOLUMEN V.
Artículos escritos por Ricardo Flores Magón bajo seudónimos.
Jacinto Barrera Bassols INTRODUCCIóN, COMPILACIÓN Y NOTAS. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. México, 2005. pp.58-61.