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Siglo XX > 1900-1909 > 1901

Francisco I. Madero. Epistolario 1900-1909. 38. Carta de Madero al Sr. Don Antonio Gurza, su tío, en la que extiende una discusión previa sobre espiritismo.
Noviembre 21 de 1901

 

 

EPISTOLARIO 1901

Noviembre 21

Sr. Don Antonio Gurza.
Durango.

Muy querido tío:

Antier llegué a ésta sin novedad acordándome mucho de lo que usted me decía y pensando que realmente sería muy agradable ir a pasar unos días con ustedes si no fuera por el vacío tan grande que siento al dejarlos, pero qué quiere Ud., es una condición de la vida humana con la cual hay que resignarse, pues de lo contrario nada bueno querría uno tener por no perderlo después y yo por mi lado me esforzaré en llenar ese vacío volviéndolo a ver pronto, es decir, abriendo un pozo para tapar otro y así sucesivamente, hasta que el destino no nos diga ¡alto!, y entonces iremos a tapar el último pozo que nos abra el sepulturero.

Empiezo, pues, por darle las más expresivas gracias a Ud. y a toda su familia por su acostumbrada amabilidad con que me recibieron y pasamos ahora a asuntos de otra naturaleza.

Me propuso Ud. que siguiéramos por correspondencia la discusión que habíamos comenzado en ésa y yo he aceptado gustoso, porque no dudo que para mí será sumamente instructiva tal discusión además de que esto me proporciona el gusto de tener más seguido sus gratas noticias.

Empezaremos por decir cuáles son los puntos en los cuales estamos conformes a fin de lograr llegar lo más pronto posible a descubrir en su origen la causa de nuestro desacuerdo y en forma a discutir esa causa.

Primeramente. Ambos creíamos en la existencia de Dios eterno, infinitamente grande, bueno, justo, etc. etc.

Segundo. También estamos conformes en la existencia del alma o espíritu, en su vida eterna y en que al separarse del cuerpo tendrá penas o recompensas según las haya merecido.

Tercero. En que se pueden comunicar con nosotros los espíritus de las personas que han dejado de existir, ya sean buenas o malas.

En esto último no estábamos al principio muy de acuerdo, pero el último día que hablamos del asunto el domingo antes de ir a misa me dijo Ud. que sí admitía que se pudieran comunicar espíritus buenos, de lo cual hay numerosos ejemplos en las vidas de los santos.

Estando sentados estos tres principios la discusión viene a quedar reducida a lo siguiente:

Si Dios que no hace nada inútil ha permitido que se generalicen las comunicaciones de los muertos con los vivos en esta última época, ¿debemos de creer que lo ha permitido para que se aprovechen únicamente los malos espíritus para inducirnos en error y para venirnos a separar más de él?

¿Debemos de creer que Dios, que es infinitamente más cariñoso con nosotros que el padre más tierno, venga a ponernos más obstáculos en nuestro camino en vez de mandarnos más luz para que lo veamos claramente?

No, mil veces no, sería mejor no creer en él que creerlo capaz de tal cosa.

Me parece mucho más lógico creer que Dios ahora que lo ha juzgado conveniente, ha enviado a los hombres otros medios para acercarse a él, otros dones que como todos los que recibimos de él podemos emplear para bien y para mal, y ésta es la única causa por que algunos no sacan del don de la mediumnidad, el provecho que debían sacar.

En cuanto a que se comuniquen con nosotros espíritus buenos y malos, ya uno de sus enviados a este mundo o según cree Ud. su propio hijo Jesucristo, nos ha prevenido contra ello diciéndonos que había muchos falsos profetas pero que por sus obras (quiere decir que no nomás por sus palabras) los conoceríamos y que el árbol se conoce por su fruto, etc. Tenemos pues en esos sabios consejos la regla para distinguir los buenos de los malos espíritus y hay además la comprobación de que en muchas partes del globo simultáneamente han hecho los espíritus la misma revelación.

Usted sabe que sólo cuando una cosa es cierta la pueden contar muchas personas del mismo modo mientras que para decir una mentira sería muy raro que se pusieran de acuerdo para decirla del mismo modo.

La cuestión, pues, queda reducida a lo siguiente:

¿Qué objeto ha tenido Dios al permitir que se comuniquen con nosotros los espíritus de las personas que han dejado de existir?

¿Es ese objeto poner mayores trabas a nuestro adelantamiento moral o por lo contrario ayudarnos a avanzar por el penoso camino de la virtud?

Espero pues que se sirva resolverme o contestarme estas dos preguntas que considero como la principal diferencia en nuestras creencias, y luego si es necesario seguiremos tratando de otros asuntos, pues si queremos abordar todos los puntos de una vez sería cuestión de que nunca nos entenderíamos ni llegaríamos a ningún fin práctico.

Con afectuosos recuerdos para Pepita, Carmen, Rafael* y todos sus niños así como para los demás parientes, reciba un fuerte abrazo y el sincero afecto de su sobrino que mucho lo aprecia.

FRANCISCO I. MADERO

C. 2, fs. 167-170.

 

* Pepita López fue la mujer de Antonio Gurza, y sus hijos: Carmen, Rafael, Jaime y Alberto.

 

ARCHIVO DE DON FRANCISCO I. MADERO (2)
Epistolario (1900-1909)
Edición establecida por Agustín Yáñez y Catalina Sierra
Edición conmemorativa del cincuentenario de la muerte de DON FRANCISCO I. MADERO
EDICIONES DE LA SECRETARIA DE HACIENDA. MEXICO, 1963. pp.35-36.