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Siglo XX > 1900-1909 > 1901

Artículo 752. Las monstruosidades de un juez
Regeneración, t. II, núm. 57, 7 de octubre de 1901

 

Nuevos ultrajes han sido inferidos a la justicia en Cuicatlán. Y no sólo la justicia ha sido ultrajada por el juez verdugo Rueda Ramírez, sino también la humanidad.

Dimos cuenta (1) de que el señor Benjamín L. de Guevara, defensor del señor don José Escalante, envió una excitativa de justicia al Supremo Tribunal de Justicia del Estado, para que ordenase la excarcelación del señor Escalante, dado el delicado estado de salud que guarda en la pestilente cárcel de Cuicatlán, a donde lo ha conducido la referida maldad de un juez arbitrario asociado al exjefe político Altamirano.

El Supremo Tribunal del Estado ordenó al juez Rueda Ramírez que se practicase un nuevo reconocimiento para ordenar la excarcelación del señor Escalante, y el verdugo juez, a pesar del mandato del Supremo Tribunal, hizo burla de él, porque volvió a encomendar el reconocimiento al mismo analfabeta Alarcón.

Como era de esperase, el rudo Alarcón dijo que el señor Escalante estaba aliviado.

Tal burla hecha al Tribunal de Justicia por un juez que debería respetar los mandatos de su superior nos pone de manifiesto el grave mal que nos aqueja, sin justicia, sin jueces escrupulosos. Está minada la actual administración por la falta de justicia, y sin embargo el general Díaz se atreve a decir que se tenga fe en ella, cuando más bien debió decir que se tuviera fe en la injusticia, en la arbitrariedad, en el abuso, que no otra cosa reina en nuestra pobre patria...

El señor Escalante languidece más y más cada día y al fin morirá víctima del más brutal de los atropellos.

El individuo llamado Alarcón es pariente político del calumniador Altamirano. Como saben nuestros lectores, es un analfabeta, pero el juez Rueda Ramírez, a pesar de encontrarse en Cuicatlán el doctor Luis Flores Guerra y el señor don José Nolasco, bastante reputados como hábiles en la ciencia médica, no designó a dichos señores para que practicaran el reconocimiento, porque son honrados y no se prestan a criminales maquinaciones.

Hasta el día 7 del corriente mes, el juez Rueda no había determinado nada en el asunto y fue separado de su empleo, sin que diera algún fallo.

Se dice que como premio a la arbitrariedad de ese juez, ha ido a tomar posesión del juzgado de Tehuantepec, para donde ha salido, dejando en Cuicatlán un recuerdo imborrable de sus monstruosos atentados a la ley, a la justicia y a la civilización.

Creemos que el nuevo juez pondrá desde luego en absoluta libertad al señor Escalante.

Sabemos que ya varios clubes tienen en prensa sus protestas en contra del salvaje atentado cometido en la persona del honrado liberal señor don José Escalante. Así debe ser; de la solidaridad de los clubes liberales depende el crecimiento del Partido Liberal.

Reprochable sería la conducta de los clubes, si dejasen perecer a un correligionario a manos de su crueles y rabiosos verdugos.

La prensa liberal también debe protestar, para ser digna del Partido cuyos intereses defiende.

 

(1)   Véase el artículo 745.

 

Nota Bene: Véase la nota del editor de las Obras Completas de Ricardo Flores Magón aquí.

 

Fuente:

Obras Completas de Ricardo Flores Magón. REGENERACIÓN (1900-1901) Segunda Parte.
Artículos escritos por Ricardo Flores Magón en colaboración con Jesús y Enrique Flores Magón.
Jacinto Barrera Bassols INTRODUCCIóN, COMPILACIÓN Y NOTAS. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. México, 2004. pp.1164-1165.