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Siglo XX > 1900-1909 > 1901

Artículo 748. Desahogos de los serviles
Regeneración, t. II, núm. 57, 7 de octubre de 1901

 

El Popular, sucio papel que conserva el hedor de los pies con que está escrito, se retuerce de rabia porque hemos asentado que le paga el ministro Reyes para que defienda las ambiciones políticas de dicho militar.

Con motivo de los artículos (1) que hemos publicado relativos a la segunda reserva, nos llama traidores, infelices, malos mexicanos, mentecatos, renegados, cobardes, reptiles... sólo porque nos hemos atrevido a desenmascarar las ambiciones políticas de Bernardo Reyes, quien sueña con la Presidencia de la República para tiranizarnos.

Hemos dicho, y lo repetimos, la institución de la segunda reserva no es más que el disfraz con que se oculta vergonzante la ambición de Bernardo Reyes.

El general Reyes quiere subir a todo trance, quiere imponerse. Para ello, como su popularidad es nula, porque ha tenido el mal tino de granjearse más enemigos, trata ahora de formar un partido, haciéndose simpático.

Ideó la segunda reserva porque sabe bien (Reyes) que la juventud es entusiasta y que, por lo mismo, su idea sería acogida con aplauso, como en efecto sucedió. Todos se sintieron satisfechos porque nadie sospechaba que el egoísmo fue lo único que motivó a Reyes para la creación de la segunda reserva. Y comenzaba a organizarse el reyismo, cuando dimos la voz de alarma, y el reyismo abortó. De ahí proviene todo el odio que nos tiene el desairado reyismo. No lo dejamos crecer.

El hediondo despecho nos ha hecho blanco de sus iras, llamándonos malos mexicanos y traidores, a nosotros, que si luchamos por algo es por el amor que tenemos a la patria; a nosotros, que si sufrimos serenamente toda suerte de persecuciones es porque defendemos los derechos del pueblo ultrajado por la autocracia de Díaz...

Traidores y malos mexicanos seríamos si dijéramos que Díaz no nos tiraniza, que Díaz es un buen gobernante cuando todos sabemos que lo es pésimo; entonces sí podría decírsenos mentecatos, renegados, cobardes, reptiles... porque aplaudiríamos la mano que azota sin piedad nuestros derechos, porque llegaríamos a la monstruosidad de hacer dios a Díaz, al gobernante que labra la desventura de la patria...

Pero cuando haciéndonos eco de los sufrimientos del pueblo alzamos nuestra voz para exigir la devolución de sus derechos, arrancados en mala hora con el necio pretexto de una paz mortal, de una paz que ha costado la vida de millares de ciudadanos, caídos a la tumba en gracia de la estabilidad de un orden de cosas que mata las energías y ha convertido en siervos a los que ayer fueron hombres libres; cuando alzamos la voz para desenmascarar nuestra situación política, tratando de demostrar que Porfirio Díaz es un rey, un rey absoluto totalmente reñido con la democracia; cuando alzamos la voz para que la justicia no sea una ilusión, no sea una mercancía con que trafican no pocos jueces venales; cuando alzamos la voz para hacer saber que las instituciones liberales han sido trastocadas por las instituciones monárquicas, porque así le viene en gana a Porfirio Díaz; cuando alzamos la voz para protestar contra la negra ola de sotanas que oscurecen el porvenir de la patria; cuando alzamos la voz para protestar contra el atropello que los caciques, como señores feudales, llevan a cabo en las personas de los ciudadanos y cuando, como en el caso de la institución de la segunda reserva, prevenimos a la juventud para que no se deje sorprender por las ambiciones políticas de Reyes, no creemos merecer las injurias en que la desvergüenza trata de abandonarnos, sin conseguirlo, porque tenemos valor civil para repelerlas y valor también de repeler la violenta agresión personal a la que contestamos con el bofetón...

No necesitábamos dar explicación ninguna, porque el público sabe perfectamente que nuestras miras son desinteresadas y no como las de El Popular, que alaba por paga; pero puede deslumbrarse el público con la garrulería de la pestilente hoja gobiernista. La explicación, pues, no es para la infecta hoja sino para el público.

Aparte de la hoja necia, envalentonados por la palabrería de cuartel que ha convertido en albañal a El Popular, una docena de reservistas ha impuéstose la ingrata tarea de arrojarnos lodo y las protestas suceden a las protestas, ridículas todas ellas y acogidas con malsana fruición por ese resumidero de pasiones e inmundicias que se llama El Popular.

Sin embargo vemos con gusto que no todos los reservistas se prestan para esta clase de enjuagues, y que sólo una docena, o un poco más, son los únicos que o no han comprendido o son realmente aliados de Bernardo Reyes.

Nuestra idea no es que los jóvenes dejen de amar a la patria, sino que se aparten del peligro que corren de servir de escalón a Reyes, para hacer subir a un funesto funcionario a la Presidencia de la República.

 

(1)   Véanse loa artículos 684, 697, 698, 743 y 748.

 

Nota Bene: Véase la nota del editor de las Obras Completas de Ricardo Flores Magón aquí.

 

Fuente:

Obras Completas de Ricardo Flores Magón. REGENERACIÓN (1900-1901) Segunda Parte.
Artículos escritos por Ricardo Flores Magón en colaboración con Jesús y Enrique Flores Magón.
Jacinto Barrera Bassols INTRODUCCIóN, COMPILACIÓN Y NOTAS. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. México, 2004. pp.1152-1154.