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Siglo XX > 1900-1909 > 1900

Artículo 230. El sistema del terror
Regeneración, núm. 20, 31 de diciembre de 1900

 

Preñada de odio se encuentra la administración pública de Aguascalientes contra la prensa independiente.

Un periódico digno y honrado acaba de ser víctima de la opresión que elemento oficial ejerce sobre todo aquel que teniendo energías sanas y viriles, sabe decir con entereza todo lo que los espíritus pusilánimes callan, gracias a su temperamento acomodaticio y su lamentable cobardía.

Nos referimos a la supresión de nuestro estimable colega El Heraldo, de Aguascalientes, suspensión hecha por orden de la autoridad, en virtud de ser oposicionista dicho periódico.

A ese grado hemos llegado en la República. Aquí se considera como delincuente al que con arrojo señala las llagas de la autoridad y valerosamente zarandea una reputación oficial equívoca. Aquí se considera delincuente al hombre que gasta sus energías en bien de la comunidad, esto es, en bien del pueblo, harto de atropellos y ahíto de arbitrariedades.

Tal conducta observada por las autoridades (hay muy pocas excepciones) acarrea su descrédito. Ese alarde de fuerza empleado para acallar las convicciones, pretendiendo aherrojar el pensamiento, resulta torpe e inútil. A la postre, los atentados sólo sirven para justificar la causa del atentado. Ademas, debe tenerse en cuenta que la víctima siempre es simpática y odioso el victimario.

El periodista independiente tiene una sagrada misión. En la batahola de la gárrula prensa semioficial, que toda se vuelve aplausos, incienso y genuflexiones bochornosas, el periodista independiente hace oír su voz, que es la voz del pueblo, del pueblo que gana su pan por medio de un trabajo honesto sin necesidad de sonrisas ni de alabanzas al poderoso, y el que sufre todas las consecuencias de las bancarrotas administrativas (gabelas, impuestos, extorsiones).

El periodista independiente es el que representa al verdadero pueblo, al contribuyente, al que trabaja para que se malgaste su dinero en torpes concesiones, en festivales antidemocráticos, como los que acabamos de pasar y que la adulación apodó de la Paz, en cien mil ejemplares de una hoja empalagosa que tuvo por moto La Opinión, en antiestéticos ornatos, en viajes a esta capital de los gobernadores de los estados con un séquito imperial (viajes de exasperante frecuencia), en increíbles e irrisorias canonjías y en el fomento de empresas comerciales que, con el barniz periodístico, abusan del candor de los lectores para hacerles entender que nuestro país avanza hacia el progreso, porque esas empresas son las que efectivamente progresan a costa de la nación.

El periodista independiente hace notar todos esos lunares que hay en la política, porque ésa es su misión. Desenmascarar el abuso, tratar de corregir los defectos administrativos del mejor de los modos: exhibiéndolos, haciendo resaltar la desvergüenza que haya en ellos para su corrección e indicando al mismo tiempo el remedio eficaz que, cortando la enfermedad, restituya la salud a la administración para la honra y decoro nacionales.

Pero el poder cree que la prensa independiente es un grifo erizado de púas, capaz de causar daño por donde quiera que se le toque, y trata de aniquilarla. Al poder le duele verse descubierto y acalla la justa grita con procedimientos de terror, que sólo sirven para que el público sensato crea en la justicia de la víctima.

Ese sistema de terror desplegado con furia sobre los ciudadanos, no da lustre al gobierno y produce el descontento popular. Además, si el gobierno no procura corregir sus yerros ¿por qué razón encarcela y persigue a los que se los denuncian? Si no quiere verse atacado, que se corrija, y si esto último no es posible, que dimita.

 

Nota Bene: Véase la nota del editor de las Obras Completas de Ricardo Flores Magón aquí.

 

Fuente:

Obras Completas de Ricardo Flores Magón. REGENERACIÓN (1900-1901) Primera Parte.
Artículos escritos por Ricardo Flores Magón en colaboración con Jesús y Enrique Flores Magón.
Jacinto Barrera Bassols INTRODUCCIóN, COMPILACIÓN Y NOTAS. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. México, 2004. pp.398-400.