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Siglo XX > 1900-1909 > 1900

Artículo 213. Informe del señor procurador de justicia del Distrito
Regeneración, núm. 19, 23 de diciembre de 1900

 

Dos largos años de preparación fueron necesarios, para que el señor procurador de justicia rindiese el informe concerniente a la criminalidad en el Distrito Federal durante el año 1898. Dos largos años de una gestación difícil, en los que el público ha caminado a ciegas en este medio social, sin conocer el sentido moral medio de la población en que vive y sin un dato que guiara en sus apreciaciones al periodista, al intelectual, al orador, al profesional, al recopilador, a todos los que se dedican a esta clase de estudios.

Pero veamos cómo se disculpa el señor procurador de justicia.

Después del inevitable halago del señor ministro de justicia, diciéndole que batalla sin cesar (el señor ministro) por la realización de la más pronta, eficaz y cumplida administración de justicia, sendero que sigue el señor procurador publicando un informe casi legendario "para corresponder en lo posible con sus modestos e insignificantes trabajos (textual) al honor que se le ha dispensado de desempeñar el cargo de Procurador de Justicia en el Distrito Federal", asegura que no ha podido contar con los memoriales suficientes, ni sus esfuerzos han sido bastantes para poderlos "obtener", ni ha podido vencer las resistencias que se le han venido presentando para acatar la ley, como desearía se acatase.

Una vez que el señor procurador de justicia ha confesado su impotencia, asegura que los señores jueces del ramo penal no han cumplido con la obligación que les impone el artículo 721 del Código de Procedimientos Penales de remitir oportunamente a la Secretaría de la Segunda Sala del Tribunal Superior las noticias o estados respectivos. El señor procurador de justicia denuncia, pues, ante el señor ministro, que los señores jueces del ramo penal no cumplen con su deber en un punto tan interesante.

No sabemos hasta qué punto sea cierta la imputación del señor procurador, pero sí podemos afirmar que hay jueces laboriosos que seguramente habrán cumplido con esa obligación.

También arremete el señor procurador de justicia contra sus agentes, imputándoles morosidad y no cumplimiento de sus deberes, por no enviar con regularidad los estados, que mensualmente deben presentar, de los negocios en que hayan intervenido. También creemos que hay agentes del ministerio público activos y laboriosos.

Y el señor procurador de justicia se ha cruzado de brazos "teniendo que estar sujeto, muy a su pesar, a las dilaciones originadas por las causas antedichas".

No nos parecen muy acertadas las excusas del señor procurador de justicia. Si los jueces han desobedecido un precepto legal, debió el procurador haberlo puesto en conocimiento del señor ministro, ya que este señor (según aquel funcionario) "batalla sin cesar por la realización de la más pronta, eficaz y cumplida administración de justicia". Sin embargo, veremos qué efectos produce en lo futuro la rezagada denuncia del señor procurador.

Si los señores agentes del ministerio público han descuidado sus obligaciones, ésta no es excusa, esto constituye una imputación de morosidad y falta de energías, que se hace el señor procurador. Los señores agentes son sus inmediatos subordinados. Tiene la obligación de cuidar que cumplan con sus deberes. Si no lo hace, suya es la responsabilidad, como ingenuamente lo confiesa, después de haberla imputado a sus agentes. Pero promete en su informe que "procurará" remover los obstáculos que se le han presentado.

Parece que después de esas disculpas resultará inútil la última. Dice el señor procurador que "el Reglamento del Ministerio Público señala el angustioso término de un mes, el de Enero de cada año, para rendir este informe, y los trabajos de concentración, clasificación, cálculos aclaraciones, rectificaciones, etc., que demanda, no pueden llevarse a efecto en tan corto tiempo". No fue éste el motivo de la dilación del informe. Fue que los señores jueces y agentes, según el procurador, no cumplieron con su deber. Una y otra disculpa no se compadecen. La primera elimina a la segunda.

Pero si la última fuera atendible, el señor procurador de justicia nos daría el espectáculo de prorrogar por dos años el perentorio término de un mes que le señala el reglamento, mes suficiente para presentar una estadística tan sencilla como la que tenemos a la vista.

Ya nos ocuparemos detenidamente de ese informe.

 

Nota Bene: Véase la nota del editor de las Obras Completas de Ricardo Flores Magón aquí.

 

Fuente:

Obras Completas de Ricardo Flores Magón. REGENERACIÓN (1900-1901) Primera Parte.
Artículos escritos por Ricardo Flores Magón en colaboración con Jesús y Enrique Flores Magón.
Jacinto Barrera Bassols INTRODUCCIóN, COMPILACIÓN Y NOTAS. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. México, 2004. pp.380-382.