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Siglo XIX > 1890-1899 > 1898

Cristóbal Colón: traslación de sus restos mortales a la ciudad de Sevilla.
La Habana, 26 de septiembre de 1898.

I.

Don Antonio Govín y Torres, Secretario del Despacho de Gracia y Justicia y Gobernación del Gobierno colonial de la Isla de Cuba.

Certifico:

Que el acta relativa al examen del nicho que contenía los restos mortales de D. Cristóbal Colón en la Santa Iglesia Catedral de la Habana á la letra dice:

«En la ciudad de la Habana á veintiseis de Septiembre de mil ochocientos noventa y ocho, se reunieron á las nueve de la mañana en la Santa Iglesia Catedral, bajo la presidencia del Excmo. Sr. Gobernador General D. Ramón Blanco y Erenas, el Sr. Obispo de esta Diócesis D. Manuel Santander y Frutos; el Sr. Gobernador de la provincia de la Habana D. Rafael Fernández de Castro; el Sr. Gobernador militar de esta plaza D. Juan Arolas y Esplugues; el Sr. Deán de la Catedral D. Toribio Martín y Beláustegui; el Sr. Alcalde municipal de la Habana D. Pedro Esteban, Marqués de Esteban; el doctor en medicina, Vocal de la Junta Superior de Sanidad D. Ramón Garganta; el arquitecto del Estado D. Adolfo Sáenz Yáñez; D. Antonio Pérez Rioja con el carácter de académico correspondiente de la Historia, y el infrascrito Secretario del Despacho de Gracia y Justicia D. Antonio Govín, como Notario mayor, los cuales forman la Comisión nombrada por el Gobierno General para el examen del nicho que guarda los restos mortales de Cristóbal Colón y la adopción de las medidas necesarias al intento de llevar á efecto la remisión de dichos restos á la Península, así como también del monumento destinado á contenerlos, en obediencia á lo resuelto por el Gobierno de S. M. Constituída la Comisión, dióse lectura al Decreto del Gobierno General por el cual había sido nombrada; y seguidamente, á la certificación del acta extendida en veintitres de Octubre de mil ochocientos veintidos y referente á lo acordado por el Venerable Cabildo de la Santa Iglesia Catedral de la Habana para la nueva colocación de las cenizas de Cristóbal Colón, según aparece del expediente que puso de manifiesto el Sr. Deán.

De dicha acta certificada resulta:

Primero: que desde el año mil setecientos noventa y seis se encontraban depositadas las citadas cenizas en la Santa Iglesia Catedral de la Habana, á causa de haber sido conducidas á esta capital en el año anterior, por la cesión hecha á los franceses de la ciudad de Santo Domingo de la Isla Española.

Segundo: que en el mismo lado del Evangelio, en la pared que divide el Presbiterio de la capilla de Loreto en que estaban depositadas las mencionadas cenizas, había de hacerse mayor el nicho para la nueva colocación y custodia de la caja de plomo en que estaban aquellas encerradas.

Tercero: que había de colocarse juntamente en la misma urna otra caja, de caoba, con el exterior de plomo, conteniendo la edición grande del Código de la Constitución política de la Monarquía española promulgada en Cádiz á diez y nueve de Marzo de mil ochocientos doce, la gran medalla de oro acuñada, en Cádiz al mismo tiempo con el busto é inscripción en el anverso de Fernando Séptimo, Rey constitucional de España, y en el reverso el libro de la misma Constitución abierto, y otras medallas de plata de los Reyes, sus antecesores D. Carlos cuarto y D. Carlos tercero, con algunas otras.

Cuarto: que había de cerrarse la urna con una lápida del mejor mármol que había podido conseguirse, con el busto, en bajo relieve, de Colón y diferentes atributos marítimos.

Quinto: que en la mañana del día cinco del precitado mes de Octubre, con asistencia del Sr. Jefe Superior Político, de dos individuos de la Diputación Provincial y de otros dos del Ayuntamiento y del Sr. Obispo Diocesano con el Venerable Cabildo, fué abierta la caja expresada, en cuya tapa estaba escrito:

Aquí yacen los huesos de D. Cristóbal Colón primer Almirante y descubridor de las Américas; é inspeccionados y vistos también el ejemplar de la Constitución, las medallas arriba indicadas y tres Guías del año de mil ochocientos veintidos, la civil y la eclesiástica impresas en Madrid y la de Forasteros en la Habana, fueron cerradas las cajas y sus llaves quedaron en la urna, la cual fué herméticamente cerrada con la lápida del busto de Colón con una inscripción en letras de oro y en forma de terceto concebida en estos términos:

«¡O restos é imagen del gran Colón! Mil siglos durad unidos en la Urna, Al Código Santo de Nuestra Nación.»

El nicho ó urna á que se refiere el acta certificada de que acaba de hacerse mérito, se encuentra en el propio sitio que se señala en la misma; pero examinada la lápida de mármol que lo cubre, aparece alterada la leyenda, pues dice así:

«¡O restos é imagen del gran Colón! Mil siglos durad guardados en la Urna, Y en la remembranza de nuestra Nación».

Desprendida la lápida fué examinada la parte interior del nicho ó urna, no conteniendo más que una llave y una caja.

Esta de plomo dorado con la siguiente leyenda Aquí yacen los huesos de Cristóbal Colón, primer Almirante y descubridor del Nuevo Mundo, al paso que en el acta de colocación del año de mil ochocientos ventidos arriba citada, se emplea la expresión de «primer Almirante y descubridor de las Américas.»

Por lo que hace á la existencia y destino de la otra caja, de caoba con el exterior de plomo, que se menciona, según queda visto, en dicha carta certificada no hay indicio alguno.

La expresada caja de plomo dorado mide cuarenta y un centímetros de largo, veintiocho de ancho y veinticinco de alto.

Abierta con la llave depositada igualmente en el nicho ó urna y examinado su contenido, se hace constar que lo forman restos de huesos largos, un fragmento de hueso innominado y otro de dos centímetros de largo que parece ser una porción del cúbito. Cerrada nuevamente dicha caja fué entregada la llave al Excmo. Sr. Gobernador general, en cuyo poder queda.

Acordóse que la referida caja continuara depositada en el recinto de la Santa Iglesia Catedral, bajo la guarda del Sr. Deán, habiendo sido colocada en el estante de la sacristía, que contiene la custodia mayor, sin perjuicio de que para mayor seguridad se establezca y mantenga un servicio de guardia armada en la puerta exterior del indicado local.

También se acordó que la lápida á que se ha hecho referencia se remita á la Península con el monumento destinado á conservar los restos mortales de Cristóbal Colón.

Y para la debida constancia de cuanto queda narrado y descrito, se levanta la presente acta que firman todos los señores concurrentes conmigo el infrascrito Notario Mayor.=

Ramón Blanco.=Manuel, Obispo de la Habana.=

Juan Arolas.-Dr. Toribio Martín, Deán.=

Rafael F. de Castro.=

Ramón Garganta.=

Antonio Pérez Rioja.=

El Marqués de Esteban.=

Adolfo Sáenz Yáñez.=

Antonio Govín.»

II.

Copia del acta levantada a requerimiento del Excmo. Sr. Duque de Veragua y el señor Alcalde de Sevilla, para hacer constar la llegada, recepción, entrega y sepelio de los restos mortales del primer Almirante de la Armada Española, descubridor del Nuevo Mundo y Virrey de las Indias, D. Cristóbal Colón, por el Ilustrísimo Sr. D. Adolfo Rodríguez de Palacios, Jefe superior honorario de Administración civil, Notario público de esta capital y del Ilustre Colegio de su territorio, etc., etc.., en Sevilla, á 19 de Enero de 1899.

Número 20.

En la ciudad de Sevilla, á diez y nueve de Enero de mil ochocientos noventa y nueve años del nacimiento de Nuestro Señor y Redentor Jesucristo, ante mí, D. Adolfo Rodríguez de Palacios, Jefe superior honorario de Administración civil, Comendador de la Real y distinguida Orden española de Carlos III, Caballero de la de Isabel la Católica, vecino y Notario de esta capital, del Ilustre Colegio de su territorio, de este Excmo. Ayuntamiento, de Hacienda pública de esta provincia y Archivero general de protocolos de este distrito, comparecen:

El Excmo. Sr. D. Cristóbal Colón de la Cerda Ramírez de Baquedano y Gaud, Grande de España, Almirante y Adelantado Mayor de las Indias, Duque de Veragua, Marqués de la Jamaica, Doctor en la Facultad de Derecho, Caballero de la insigne Orden del Toisón de Oro, Gran Cruz de Carlos III y de la Concepción de Portugal, Senador del Reino por derecho propio, Vicepresidente del Senado, ex-Ministro de Fomento, Gentilhombre de Cámara de S. M. el Rey D. Alfonso XIII, con ejercicio y servidumbre, Presidente de la Junta de Valoraciones y Aduanas, individuo del Real Consejo de Agricultura, Industria y Comercio, y de la Comisión permanente de la Asociación general de Ganaderos del reino, Presidente del Consejo del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Madrid, de cuya villa y corte es vecino, residente accidentalmente en esta capital, de estado casado, propietario y de edad de sesenta años, provisto de su cédula personal de primera clase expedida en el punto de su vecindad con fecha once de Agosto último, número seiscientos cincuenta.–

Y el Sr. D. Alfredo Eraso y Pizarro, Alcalde Presidente del Excmo. Ayuntamiento de esta capital, vecino de ella, de estado viudo, propietario y mayor de edad, provisto asimismo de su cédula personal de cuarta clase, fecha ocho de Octubre del año anterior, número setenta y tres mil novecientos siete.

Los señores comparecientes, á quienes doy fe conozco, concurren: el primero, en su particular y con el carácter de representante del Gobierno de S. M., á virtud de Real decreto expedido por la Presidencia del Consejo de Ministros en ocho de los corrientes; y el segundo, con la representación propia de su cargo.

A requerimiento de dichos señores, y siendo las nueve y media de la mañana, me constituí en el muelle del río Guadalquivir, en la escalinata de San Telmo, al efecto de levantar acta de la llegada, recepción, entrega y sepelio de los restos mortales del primer Almirante de la Armada Española, descubridor del Nuevo Mundo y Virrey de las Indias, D. Cristóbal Colón, que por acuerdo del primero de los señores requirentes y del Gobierno de S. M. conduce á esta capital el aviso-torpedero Giralda, según consta del oficio que me exhibe el Excmo. Sr. Duque de Veragua, para que lo transcriba en este lugar, como lo verifico.

Oficio.–

Hay un sello en blanco estampado del Ministerio de Marina.–

Excmo. Sr.:

En Real orden de 7 del mes actual, se dijo entre otras cosas al Capitán General del Departamento de Cádiz lo siguiente:

«Excmo. Sr.:

El día trece de Diciembre ha salido de la Habana y el veintinueve de las Bermudas para Cádiz el crucero Conde de Venadito, que conduce los restos gloriosos del descubridor de América y del Capitán de navío D. Joaquín Bustamante, último de este empleo muerto en defensa de la soberanía española sobre el último resto de aquel imperio colonial que el primero aportase á la Corona de Castilla. Resuelto por el Sr. Duque de Veragua que los de su ilustre antepasado reciban nueva y definitiva sepultura en la catedral de Sevilla, S. M. el Rey (q. D. g.), y en su nombre la Reina Regente del reino, ha tenido á bien disponer que á su llegada á Cádiz no se haga manifestación alguna externa de carácter oficial, reservándose los honores fúnebres debidos á su jerarquía para el solemne acto de su desembarco en Sevilla. Al efecto, inmediatamente que el buque llegue á Cádiz y sea admitido por la Sanidad, se trasladarán los restos del descubridor al aviso Giralda, que estará de antemano preparado, haciéndose sus Comandantes formal entrega de ellos y de los documentos que acrediten su autenticidad, y se dirigirá el Giralda á Sevilla, donde al desembarcar los restos se le tributarán por el buque, en cuanto lo permitan las condiciones de localidad, los honores fúnebres correspondientes á Almirante que fallece á bordo con mando de escuadra, haciéndose por el Comandante del Giralda solemne entrega de ellos y de los documentos que les acompañan á la persona que haya sido designada para recibirlos, y en caso de duda á quienes resuelva el Sr. Duque de Veragua, que á la sazón se hallará en Sevilla con la doble representación de la familia y del Gobierno.

El Comandante de marina de Cádiz avisará telegráficamente al de Sevilla el momento de la salida del Giralda, y el de Sevilla se pondrá de acuerdo, para los detalles de la ceremonia, con las autoridades militares, civiles y eclesiásticas.»–

De Real orden tengo el honor de trasladarlo á V. E. para su conocimiento.

Dios guarde á V. E. muchos años.

Madrid doce de Enero de mil ochocientos noventa y nueve.–

Ramón Auñón.–

Al margen hay una rúbrica.–

Al Sr. Duque de Veragua.

Sigue el acta.–

Corresponde á la letra con su original á que me remito, que rubriqué y devolví al Excelentísimo señor requirente.

En el lugar indicado inmediato á la referida escalinata y en plataforma provisionalmente levantada, encontrábase el Excelentísimo Sr. D. Enrique de Albacete y Fúster, Comandante de marina de Sevilla, ostentando sobre su uniforme la banda de la Gran Cruz de San Hermenegildo y Placa del Mérito Naval, y acompañado de su Ayudante el Teniente de navío Sr. D. Felipe Arias Salgado, en espera del citado buque. A poco fueron llegando los invitados al acto, hallándose presentes á las diez de la mañana, además de los señores requirentes, el Excmo. Sr. D. Juan Antonio de Estrada y Cabeza de Vaca, Marqués de Villapanés, de Casa Estrada y de Torreblanca del Aljarafe, Grande de España, Gentilhombre de Cámara de S. M. con ejercicio y servidumbre, Caballero Maestrante de la Real de Caballería de esta ciudad, en representación de S. M. la Reina Regente del reino, en nombre de su augusto hijo el Rey D. Alfonso XIII (q. D. g.), según Real decreto fecha diez y seis de este mes; el Excelentísimo y Reverendísimo Sr. D. Marcelo de Spínola y Maestre, Arzobispo de esta diócesis; el Excmo. Sr. D. Federico de Ochando y Chumillas, Teniente General de los ejércitos nacionales y Comandante en Jefe del segundo cuerpo de ejército; el Excmo. Sr. D. Guillermo de Laá y Rute, Gobernador civil de esta provincia; y fuera de dicha plataforma, en sus inmediaciones, el Excmo. Ayuntamiento de Sevilla; representaciones de señores Senadores del reino; Diputados á Cortes; Excmo. Audiencia territorial; Real Maestranza de Caballería; Diputación provincial; Cabildo eclesiástico; Universidad literaria; Generales, Jefes y Oficiales de Estado Mayor y de todos los cuerpos de la guarnición; Cuerpo Consular; Escuelas provincial de Medicina, Normal y de Comercio; Registrador de la propiedad; Colegio de Procuradores; Academia de Buenas Letras de Sevilla y Academias de la Historia, de Ciencias Exactas y Bellas Artes de Madrid y otras varias Corporaciones ó inmenso público.

A las diez y media en punto se avistó el buque que conduce los gloriosos restos, haciéndose las salvas de ordenanza, y diez minutos después atracó al muelle, pasando á bordo los señores y por el orden siguientes: Comandante de marina, Duque de Veragua, Alcalde de Sevilla y el infrascrito Notario, siendo recibidos por el Sr. D. Rafael Rodriguez de Vera, Capitán de fragata y Comandante Jefe del referido buque.

Cambiados los saludos de cortesía, el expresado Sr. Rodríguez de Vera invitó á los antes referidos para que pasasen á la cámara donde venían los restos; y con efecto, en uno de los extremos de ella se hallaba precintada con lacre á uno de los mamparos de la embarcación y bajo los pliegues de la bandera española, una caja como de medio metro de longitud por unos treinta centímetros próximamente de latitud y altura. Roto el precinto por el señor Comandante del buque, y levantada la bandera que cubría dicha caja se observó que estaba forrada y sobre su tapa la siguiente inscripción:

Aquí yacen los huesos de D. Cristóbal Colón, primer Almirante y descubridor del Nuevo Mundo. R. I. P. A.– Acto continuo el referido Sr. Comandante hizo entrega de la repetida caja al Excmo. Sr. Duque de Veragua, quien convencido de la identidad de los restos de su preclaro ascendiente, los entregó á su vez al Sr. Alcalde de Sevilla, manifestándole en breves y sentidas palabras el gusto con que encomendaba á esta ciudad la custodia de las venerables cenizas de su ilustre antepasado; palabras que fueron contestadas por dicho Sr. Alcalde con otras no menos sentidas de gratitud en nombre de la Corporación municipal y del pueblo de Sevilla por la honra que á éste se le dispensaba haciéndole guardador de tan preciado depósito.

En el mismo acto recibió el Excmo. Sr. Duque, y de éste el Sr. Alcalde, la llave de la caja reseñada y aria copia del acta levantada en la ciudad de la Habana el veintiséis de Septiembre último por la Secretaría de Gracia y Justicia y Gobernación de la Isla de Cuba referente á la exhumación de dichos restos, que fué entregada al Comandante del crucero Conde de Venadito, cuyo documento se une á continuación á solicitud de los señores requirentes:

Acta.–

Hay al margen dos sellos en tinta azul.–

Hay un membrete  que dice:

Secretaría de Gracia y Justicia y Gobernación de la Isla de Cuba.–

Acta.–

En la ciudad de la Habana, á veintiséis de Septiembre de mil ochocientos noventa y ocho, se reunieron á las nueve de la mañana en la Santa Iglesia Catedral, bajo la presidencia del Excmo. Sr. Gobernador General, D. Ramón Blanco y Erenas; el Sr. Obispo de esta diócesis, D. Manuel Santander y Frutos; el Sr. Gobernador civil de la Habana, D. Rafael Fernández de Castro; el Sr. Gobernador militar de esta plaza, D. Juan Arolas Esplugues; el Sr. Deán de la Catedral, D. Toribio Martín Belaustegui; el Sr. Alcalde municipal de la Habana, D. Pedro Esteban, Marqués de Esteban; el Doctor en Medicina, Vocal de la Junta superior de Sanidad, D. Ramón Garganta; el Arquitecto del Estado, D. Adolfo Sáenz Yáñez: D. Antonio Pérez Rioja, con el carácter de Académico correspondiente de la Historia, y el infrascrito Secretario del Despacho de Gracia y Justicia, D. Antonio Govín, como Notario Mayor, los cuales forman la Comisión nombrada por el Gobierno general para el examen del nicho que guarda los restos mortales de Cristóbal Colón, y la adopción de las medidas necesarias al intento de llevar á efecto la remisión de dichos restos á la Península, así como también del monumento destinado á contenerlos, en obediencia á lo resuelto por el Gobierno de S. M. Constituida la Comisión, dióse lectura al Decreto del Gobierno general por el cual había sido nombrada, y seguidamente á la certificación del acta, extendida en veintitrés de Octubre de mil ochocientos veintidós, y referente á lo acordado por el Venerable Cabildo de la Santa Iglesia Catedral de la Habana para la nueva colocación de las cenizas de Colón, según aparece del expediente que puso de manifiesto el Sr. Deán.

De dicha acta certificada resulta:

Primero.- Que desde el año de mil setecientos noventa y seis se encontraban depositadas las citadas cenizas en la Santa Iglesia Catedral de la Habana, á causa de haber sido conducidas á esta capital en el año anterior, por la cesión hecha á los franceses de la ciudad de Santo Domingo de la Isla Española.

Segundo.- Que en el mismo lado del Evangelio, en la pared que divide el Presbiterio de la capilla de Loreto, en que estaban depositadas las mencionadas cenizas, había de hacerse mayor el nicho para la nueva colocación y custodia de la caja de plomo en que estaban aquellas encerradas.

Tercero.- Que había de colocarse juntamente en la misma urna otra caja de caoba con el exterior de plomo, conteniendo la edición grande del Código de la Constitución política de la Monarquía española, y promulgada en Cádiz á diez y nueve de Marzo de mil ochocientos doce; la Gran Medalla de oro acuñada en Cádiz al mismo tiempo con el busto é inscripción en el anverso de Fernando Séptimo, Rey Constitucional de España, y en el reverso el libro de la misma Constitución, abierto, y otras Medallas de plata de los Reyes, sus antecesores, D. Carlos Cuarto y D. Carlos Tercero, con algunas otras.

Cuarto.- Que debía de cerrarse la urna con una lápida del mejor mármol que había podido conseguirse, con el busto, en bajo relieve, de Colón, y diferentes atributos marítimos.

Quinto.- Que en la mañana del día cinco del precitado mes de Octubre, con asistencia del Sr. Jefe superior político, de dos individuos de la Diputación provincial y de otros dos del Ayuntamiento y del Sr. Obispo diocesano con el Venerable Cabildo, fué abierta la caja expresada, en cuya tapa estaba escrito:

«Aquí yacen los huesos de D. Cristóbal Colón, primer Almirante y descubridor de las Américas»; é inspeccionados y vistos también el ejemplar de la Constitución, las Medallas arriba, indicadas y tres Guías del año de mil ochocientos veintidós, la civil y la eclesiástica, impresas en Madrid, y la de forasteros, en la Habana, fueron cerradas las cajas y sus llaves quedaron en la urna, la cual fué herméticamente cerrada con la lápida, del busto de Colón, con una inscripción en letras de oro y forma de terceto, concebida en estos términos:

«¡O restos é imagen del gran Colón! Mil siglos durad unidos en la urna, Al Código santo de nuestra nación.»

El nicho ó urna á que se refiere el acta certificada de que acaba de hacerse mérito, se encuentra en el propio sitio que se señala en la misma; examinada la lápida de mármol que lo cubre, aparece alterada la leyenda, pues dice así:

«¡O restos é imagen del gran Colón! Mil siglos durad guardados en la urna y en la remembranza de nuestra nación.»

Desprendida la lápida fué examinada la parte interior del nicho ó urna, no conteniendo más que una llave y una caja. Esta de plomo dorado con la siguiente leyenda: «Aquí yacen los huesos de Cristóbal Colón, primer Almirante y descubridor del Nuevo Mundo»; al paso que en el acta de colocación del año mil ochocientos veintidós arriba citada, se emplea la expresión de

«Primer Almirante y descubridor de las Américas.»

Por lo que hace á la existencia y destino de la otra caja de caoba con el exterior de plomo, que se menciona, según queda visto, en dicha acta certificada, no hay indicio alguno. La expresada caja de plomo, dorada, mide cuarenta y un centímetro de largo, veintiocho de ancho y veinticinco de alto.

Abierta con la llave depositada igualmente en el nicho ó urna y examinado su contenido, se hace constar que lo forman restos de huesos largos, un fragmento de hueso innominado y otro de dos centímetros de largo que parece ser una porción del cúbito.

Cerrada nuevamente dicha caja, fué entregada la llave al Excmo. Sr. Gobernador general, en cuyo poder queda. Acordóse que la referida caja continuara depositada en el recinto de la Santa Iglesia Catedral, bajo la guarda del Sr. Deán, habiendo sido colocada en el estante de la sacristía que contiene la Custodia mayor, sin perjuicio de que para mayor seguridad se establezca y mantenga un servicio de guardia armada en la puerta exterior del indicado local.

También se acordó que la lápida á que se ha hecho referencia se remita á la Península con el monumento destinado á conservar los restos mortales de Cristóbal Colón.

Y para la debida constancia de cuanto queda narrado y descrito, se levanta la presente acta, que firman todos los señores concurrentes, conmigo el infrascrito Notario mayor.=

Ramón Blanco, rubricado.–

Una cruz.–

Manuel, Obispo de la Habana, rubricado.–

Juan Arolas, rubricado.–

Dr. Toribio Martín, Deán, rubricado.–

Rafael J. de Castro, rubricado.–

Ramón Garganta, rubricado.–

Antonio Pérez Rioja, rubricado.–

El Marqués de Esteban, rubricado.–

Adolfo Sáenz Yáñez, rubricado.–

Antonio Govín, rubricado.–

Es copia para entregar al Excmo. Sr. Comandante general de marina de este apostadero.–

Habana, doce de Diciembre de mil ochocientos noventa y ocho.–

Antonio Govín, rubricado.–

Hay un membrete que dice:

Secretaría de Gracia y Justicia y Gobernación de la Isla de Cuba.–

Es copia para entregar al señor Comandante del crucero Conde de Venadito.–

Habana, trece de Diciembre de mil ochocientos noventa y ocho.–

Vicente de Manterola.–

Hay un sello en tinta azul.

Acto seguido fué sacada de la Cámara la expresada caja por cuatro marineros de la dotación del buque, tributándosele los honores debidos á los restos del descubridor del Nuevo Mundo, y haciéndose las salvas de ordenanza por la artillería del mismo y por la de la plaza, trasbordando á aquella á la antes referida plataforma, en la que se rezó un responso por el Sr. Arzobispo, terminado el cual fué conducida por los mismos marineros al arrecife inmediato al muelle, donde se hallaba un armón de artillería preparado al efecto, sobre el que fué colocada, al par que las mazas de la ciudad, organizándose la comitiva en la forma siguiente: Abría marcha una sección de la Guardia Civil montada, á la que seguía una batería del primer regimiento montado de artillería; el regimiento de infantería de Granada en columna de honor; representación de las Comunidades de frailes Carmelitas y Franciscanos; Clero parroquial y cruces; Excmo. Cabildo Catedral, y á seguida el armón antes referido, en que se colocó la caja, cuyas cintas eran llevadas por los Generales Sres. Conde de Peñaflor é Iriarte, y los Coroneles Sres. Iriarte y Parra; tras el armón el General Gobernador de la plaza con su cuartel general y la compañía de guardia del finado; luego comisionados civiles y militares, y la presidencia compuesta de los Sres. Arzobispo, Duque de Veragua, Marqués de Villapanés, Capitán General, Gobernador civil, Alcalde y Comandante de marina; por último, y dando escolta, el regimiento de caballería de Alfonso XII. Puesta en marcha la comitiva por delante del Palacio de San Telmo y calles de Jeréz, Maese Rodrigo, Santo Tomás, Cardenal González y Gran Capitán, cuya carrera estaba cubierta por fuerzas de la guarnición, que tributaban los honores correspondientes, llegóse á la Santa Iglesia Catedral, entrando en ella por la puerta llamada del Baptisterio la expresada comitiva, excepción hecha de la fuerza armada; y descendidos del armón los restos del ilustre Almirante, fueron éstos colocados en magnífico túmulo levantado ante el altar mayor del Sagrario, convertido hoy provisionalmente en Catedral.

A las once y cincuenta minutos comenzaron las honras fúnebres, cantándose misa solemne en que ofició el Ilmo. Sr. Deán, terminada la cual fueron conducidos provisionalmente los expresados restos á la cripta de Sres. Arzobispos y colocados sobre el altar que existe á la derecha de su entrada.

En este momento el señor Alcalde hizo solemne entrega de la caja con su llave al Ilustrísimo y Reverendísimo Sr. Arzobispo, para que á su vez se sirviera ponerla a disposición del Excmo. Cabildo Catedral, que se hallaba representado en este acto por el Canónigo Sr. Alarcón, quien recogió la expresada llave, dando gracias en nombre del Ilmo. Sr. Deán y Cabildo por la honra que se les dispensaba al hacerlos depositarios de tan estimables reliquias.

A continuación se rezó nuevo responso por el Sr. Arzobispo, dirigiendo también preces al Altísimo por las víctimas de nuestras últimas guerras coloniales, después de lo cual se colocó la repetida caja en una sepultura, vacía é inmediata á otra en que, según la inscripción que ostenta, yacen los restos del Arzobispo que fué de esta Diócesis D. Judas Tadeo José Romo y Gamboa, fallecido el año de mil ochocientos cincuenta y cinco; con lo cual terminó el acto, despidiéndose la comitiva y desfilando las fuerzas del ejército, siendo la hora de las dos de la tarde.

Después extendí la presente acta, que firmarán, á más de los señores requirentes, el Comandante del buque Giralda, el Excelentísimo Sr. Marqués de Villapanés, el Excmo. y Rvdmo. Sr. Arzobispo, el Canónigo Sr. D. Antonio Alarcón, el Excmo. Sr. Comandante en Jefe del segundo cuerpo de ejército, el Excelentísimo Sr. Gobernador civil de esta provincia; el Excmo. Sr. Comandante de marina de Sevilla y el Ayudante de éste, por la intervención y representaciones que respectivamente han tenido en los hechos consignados.

Leída por mí el Notario, ratifican y aprueban su contenido los señores que la suscriben; y de todo lo expresado doy fe.–

El Duque de Veragua.–

Alfredo Heraso Pizarro.–

El Marqués de Villapanés.–

† Marcelo, Arzobispo de Sevilla.–

Federico Ochando.–

Guillermo Laá.–

Enrique Albacete.–

Rafael Rodríguez de Vera.–

Antonio de Alarcón y Ariza.–

Felipe Arias Salgado.–

Hay un signo.–

Adolfo Rodríguez de Palacios.

Yo, el infrascrito Notario, doy fe:

Que extendido y firmado el precedente documento, fueron invitadas á suscribirlo las más significadas personalidades que concurrieron á los actos á que el mismo se contrae, y lo hicieron:

Manuel de Medina y Garvey, Marqués de Esquivel.–

Por la Real Academia de la Historia, Antonio Pirala.–

El Diputado por Sevilla, P. Rodríguez de la Borbolla.–

El Diputado por Sevilla, Hilario del Camino.–

Servando Arbolí, Dignidad de Capellán mayor de San Fernando.–

El Teniente primero de Alcalde, Estanislao D. Angelo.–

El Alcalde-Presidente del Excmo. Ayuntamiento de la ciudad de Utrera, Francisco Cuéllar y Linares.–

El ex-Alcalde de Sevilla, Diputado á Cortes por Utrera, el Marqués de Paradas.–

El ex-Alcalde de Sevilla y actualmente Senador del reino, Anselino R. de Rivas.–

El ex-Regidor Síndico del Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, Dr. José Gregorio Rodríguez Jurado.–

El Rector de la Universidad de Sevilla, Adolfo Moriz y Fernández Vallín.–

El ex-Alcalde de Sevilla y actualmente Presidente de la Diputación Provincial, José Bermúdez Reina.–

El Registrador de la propiedad, Federico Rodríguez Fajardo de Acuña.–

El Teniente de Hermano Mayor por S. M. de la Excma. Real Maestranza de Caballería de Sevilla, Antonio de Valdecañas y Uclés.–

El ex-Regidor Síndico del Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, Dr. Adolfo Rodríguez Jurado.–

El Presidente de la Sala de lo Civil y accidental de la Audiencia territorial, Carlos Bonet.–

El Magistrado de la Audiencia provincial, Ignacio García Martín.–

El Fiscal de S. M. en la Audiencia de Sevilla, José Guerrero.–

El Agente Consular de S. M. el Rey de Italia en Sevilla, Antonio Feria.–

El Oficial mayor del Notario autorizante, Carlos Maqueda y Pinto.

Y para que conste, signo y firmo el presente testimonio, haciendo constar que conozco á todas las personas que lo suscriben, de que también doy fe.–

Hay un signo.–

Adolfo Rodríguez de Palacios.

Es copia simple literal de su matriz.–

Adolfo Rodríguez de Palacios.

Fuente:

Digitalizado por la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/colon/12368307610158273876213/p0000001.htm#I_0_