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Siglo XIX > 1880-1889 > 1887

Tranquila respuesta de Porfirio Díaz.
México, enero 11 de 1887.

Al Sr. mariscal Bazaine

Monte Esquinza

Madrid

Señor:

He recibido una carta de usted de fecha 10 de diciembre último, que en resumen tiene por objeto manifestarme su resentimiento por la publicación de una carta mía, escrita en el año de 1867, en que, refiriéndome a usted, aseguraba que por tercera persona me había hecho proposiciones que no quise aceptar por indecorosas; suplicarme le designe quién fue ese intermediario y reprocharme el beneficio de no haber dado a luz la carta que le dirigí el 8 de febrero de 1865, así como de haberme tratado como prisionero de guerra y no como insurrecto.

En cuanto a lo primero, debo advertir a usted, desentendiéndome de su estilo que no quiero calificar, que la carta que al principio cita, no fue dirigida al Sr. Juárez, como lo asienta, sino al Sr. licenciado Matías Romero, por cuyo conducto acostumbraba yo informar al jefe supremo del Estado, de todo lo que hacía y ocurría en la zona cuya defensa me estaba encomendada: que ésta fue mi única intención al escribirla y no la publiqué, ni pensé que podía ser publicada.

Rectifico la aseveración de usted sobre este punto, porque así es la verdad y no porque hubiera tenido inconveniente en dar a luz dicha carta, pues nunca vacilé sobre la veracidad de los hechos que en ella cito y, además, por razones contrarias a las que decidieron a usted a despreciarla en su primera, segunda y tercera publicación, esto es, porque la personalidad de usted valía entonces mucho más que ahora.

Respecto al segundo punto, aunque han pasado ya algunos años, no creo que haya olvidado usted a Mr. Carlos Thiele.

Debo decirle, supuesto que me lo pregunta, que esa es la persona que mandé cerca de usted para ajustar el canje de los prisioneros mexicanos que tenía usted en su poder, por los que yo tomé en las acciones de Nochixtlán, Miahuatlán, Carbonera, Tehuantepec y Oaxaca, canje que realizamos con gran ventaja para el ejército francés, porque le envié como gracia todos los jefes, oficiales y soldados que me sobraron, cuando a usted no le quedaba personal equivalente para canjeármelos.

Ese Sr. Thiele fue quien me hizo en nombre de usted las proposiciones de que di cuenta en mi carta que me ha concitado el resentimiento de usted y quien, pocos meses después de los hechos a que me refiero, se radicó en Guatemala, donde se puede ocurrir a él.

Celebraría muchísimo si algún día pudiera usted persuadirme de que todo fue impostura de dicho señor y lo manifestaría así al público que ha conocido mi carta; pero para esto necesito la propia declaración del Sr. Thiele, pues el conocimiento que de él tengo, no me autoriza a dudar de su caballerosidad.

En cuanto a mi repetida carta de febrero de 65, con cuya publicación cree usted que me habría hecho y aún me podría hacer mal ahora, ese es otro error que usted padece.

Hago memoria de habérsela dirigido y aunque no tengo presente con perfección los términos en que está concebida, sí puedo asegurar que no me deshonran, sencillamente porque tanto en mi conciencia de hombre como de militar, no recuerdo ningún hecho que pudiera avergonzarme.

Por otra parte, la inmensa desigualdad en que entonces combatíamos -menos de uno contra diez- y las circunstancias y episodios que rodearon esa campaña y tuvieron lugar en ella, sólo son conocidos hasta la fecha por los que como usted y yo fuimos en ella actores, lo mismo que por nuestros subordinados respectivos y por los pueblos del heroico estado de Oaxaca.

Su publicación halagaría mucho mi orgullo militar y patriótico y, la necesidad de contestar cargos formulados por usted, me pondría en condiciones para hacerlo sin riesgo de aparecer presuntuoso y con más ventaja aún si me permitiera comparar el asedio, sitio y pérdida de la plaza de Oaxaca, con otro caso contemporáneo del mismo género, aunque no semejante. (Ver Nota 1)

Me recuerda usted también, no sé con qué objeto, que fui su prisionero y que no me trató como insurrecto.

Si hace usted esto para censurarme, le repetiré, que aunque por casualidad y no por deber a que no estoy sometido, no fue mi voluntad la que decidió la publicación de mi carta que tanto lo ha afectado.

En cuanto que usted haya obrado así por deber o por gracia, permítame que no le replique, porque como quiera que haya sido, tengo presente que usted ha tenido el honroso carácter de mariscal del ejército francés y cualesquiera que sean las desgracias que han pesado y aún pesan sobre usted y el estado en que ellas hayan dejado su ánimo y su razón, no puedo, sin agraviar a usted y al sentido común, entrar en una cuestión que tendría por objeto demostrarle la diferencia que existe entre el insurrecto o bandolero y el general del ejército de una nación reconocida por el mundo civilizado y que plenamente autorizado por los supremos poderes de ella, a la sombra de su bandera, la defiende en su territorio contra un ejército invasor.

Envío a usted los testimonios de mi pena, por la poca meditación que revelan los conceptos estampados en la carta que le contesto.

Porfirio Díaz

Nota:

1. Se refiere a Metz, que Bazaine entregó a los alemanes en forma indecorosa.

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.