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Siglo XIX > 1870-1879 > 1877

Discurso de Porfirio Díaz al protestar como Presidente electo de los Estados Unidos Mexicanos. Mayo 5, 1877. Y discurso en la apertura del primer periodo de sesiones del octavo Congreso. Septiembre 19, 1877.
Mayo 5, 1877. Septiembre 19, 1877.

El General D. Porfirio Díaz, al protestar como Presidente electo, de los Estados Unidos Mexicanos, el 5 de Mayo de 1877.

Ciudadanos Diputados:

La protesta que acabo de hacer ante vosotros de desempeñar leal y patrióticamente el encargo de Presidente de los Estados Unidos Mexicanos conforme á la Ley Fundamental, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión, es la expresión fiel de mis sentimientos y de mis más firmes propósitos; y ésta feliz conformidad entre mis convicciones y sinceros deseos, y el compromiso que hoy contraigo para con mi país, quitará una parte de su gran dificultad á la obra que el pueblo me encomienda, al designarme para que desempeñe la Primera Magistratura de la República.

Restablecer la observancia genuina de la Constitución, fué el principal fin del movimiento revolucionario que ha traído el actual orden de cosas: conservarla intacta, ha sido el blanco de mis esfuerzos durante mi presidencia provisional: asegurar su triunfo y su imperio y satisfacer las exigencias moralizadoras de la revolución que acaba de consumarse, será el móvil de todos mis actos en lo futuro.

Promover en todo sentido el bien y prosperidad de México, es mi mayor anhelo, que espero ver realizado hasta donde puedan llegar mi capacidad, mi fuerza de voluntad y mi absoluta dedicación á tan sagrado objeto.

Pero esta, difícil empresa no puede, bajo un sistema de gobierno como el nuestro, llevarse á buen término por un hombre solo. El cumplimiento y desarrollo de gran parte de los preceptos constitucionales, no dependen exclusivamente del Ejecutivo: el nombramiento de muchos funcionarios cuya acción en el movimiento de la máquina administrativa es imprescindible, se encuentra en igual caso.

Es, pues, indispensable que sea uno mismo el deseo, uno mismo el fin de los Poderes públicos, para que uno mismo sea el plan y puedan encontrarse en armonía los medios empleados para llevarlo á efecto.

No es menos necesaria la cooperación de los ciudadanos en general, cooperación que ellos pueden prestar al Gobierno, no sólo sin grande esfuerzo, sino aun por medios fáciles.

Su obediencia á las leyes, el respeto á las autoridades constituidas, no por su personalidad, sino por su investidura, y la represión espontánea de un sentimiento de impaciencia que las más veces no da á los funcionarios públicos ni el tiempo necesario para desarrollar un plan ó perfeccionar un pensamiento, son grandes elementos de ayuda para el Gobierno, y sus buenos efectos refluyen sobre los gobernados mismos.

No juzgo necesario exponer en esta solemnidad mi programa político, sobre todo cuando es el mismo que me propuse observar durante mi presidencia provisional, y del que os dí cuenta en los momentos de la apertura de vuestras sesiones.

Reanudar y ensanchar nuestras relaciones con el extranjero, sin sacrificio del decoro de la República; respetar la soberanía de los Estados; conservar inviolables las garantías individuales; moralizar la Administración; promover las mejoras materiales; garantizar todos los intereses legítimos, y asegurar, en fin, en mi esfera de acción, las conquistas que la revolución ha hecho, tales son los principios cardinales de ese programa.

Las varias iniciativas que ya os he enviado por conducto de las respectivas Secretarías de Estado, dan ya testimonio de la sinceridad de mis palabras, y en lo sucesivo seguiré haciendo toda clase de esfuerzos por llenar los compromisos que me ligan con la Nación.

Si durante mi administración me fuese dable, como lo espero, contar con la armonía de los otros Poderes federales y los de los Estados, con el apoyo de mis compatriotas y los ilustrados consejos de una prensa desapasionada, al terminar mi período presidencial podré volver al hogar doméstico con la satisfacción de ver á mi Patria en estado de desarrollar por sí sola sus naturales elementos de prosperidad y grandeza, y de no haber defraudado la confianza que en mí han depositado los mexicanos.

Sed vosotros, ciudadanos Diputados, os lo ruego, los intérpretes de los sentimientos de mi gratitud hacia vuestros comitentes, por la inmensa confianza que en mí han depositado, elevándome á la Primera Magistratura de la República.

Aseguradles en mi nombre que todos los esfuerzos que pueda hacer un mexicano que ama á, su Patria, que conoce los infortunios que la agobian y desea con ardor verla próspera, respetada y feliz, los haré yo para corresponder hasta donde mi capacidad alcance, á las esperanzas de dicha que han fincado en mi elevación al Poder.

Contestación del Lie. D. Prisciliano M. Díaz González, Presidente de la Cántara de Diputados.

Ciudadano Presidente:

Acabáis de hacer una protesta solemne, la cual importa un compromiso con el pueblo, una palabra de honor empeñada á la Patria, de que la haréis feliz, por la observancia de las instituciones, por la moralidad en vuestra administración y por el respeto á la conciencia pública.

El mismo compromiso han contraído otros hombres, la misma palabra han interpuesto, las mismas protestas han prestado, y por desgracia nada han cumplido. Han proclamado la Constitución, y la Constitución se ha convertido en una medida elástica, que se acomoda á los designios de los que con ella encubren y excusan su arbitrariedad.

Pero á pesar de todo esto, la Constitución no se desprestigia; el pueblo siempre inteligente, justo y generoso, cuando se deja guiar por sus instintos, comprende que la apostasía de los hombres no daña nunca á la santidad de los principios, y que no debe recaer sobre éstos la censura que refleja entera sobre la frente de los impostores.

El pueblo os ha elegido, porque con el recuerdo amargo de tantos desengaños y en la natural y justa impaciencia por el bien, debía buscar al hombre que fuera el tipo de la caballerosidad, de la honradez y del patriotismo.

Hace tiempo que ha comprendido que sois un sincero constitucionalista, un soldado pundonoroso y un patriota decidido; y que al protestar en un día como este, desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, conforme á la Ley Fundamental y mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión, no mentiríais ante la Patria y ante el mundo, porque esa protesta iba á ser la expresión fiel de vuestros sentimientos y el juicio recto de vuestra conciencia; y que así no encontraríais insuperables dificultades en vuestra administración, porque tendríais fe y energía para vencerlas.

La Patria recoge vuestra palabra, acepta vuestros compromisos. Ellos serán la ley por la que se os juzgue ante el tribunal de la opinión y ante el tribunal de la Historia; pero el pueblo que es vuestro hermano, vuestro amigo, diré mejor, vuestro padre, porque vuestra mayor gloria consiste en ser hijo modesto del pueblo, abriga la halagüeña esperanza de que el fallo de aquellos jueces os será favorable.

Creéis, con razón, que un hombre solo no puede llevar á buen término la grandiosa empresa que acometéis, y por esto habéis manifestado lealmente, que os es necesaria la cooperación de los otros Poderes públicos; que es indispensable que sea uno mismo el deseo, uno mismo el fin de aquellos Poderes, para que haya unidad en el programa político de la Administración y puedan encontrarse en armonía los medios empleados para realizarlo.

La Cámara de Diputados corresponderá á vuestra invitación: tiene la misma fe en las instituciones, los mismos sentimientos é idénticos fines que el Ejecutivo. Cooperará con él á la difícil, pero patriótica empresa de reconstruir al país, de introducir la moralidad en la Administración y de salvar á nuestra sociedad por la estricta y fiel observancia de la Carta Fundamental de la República.

En este terreno tendréis en la Cámara de Diputados un elemento cooperador, enérgico y decidido para hacer el bien. Se encuentra esta asamblea entre el pueblo y el Gobierno: es el centinela avanzado de las libertades públicas; y si éstas están afianzadas, si el Ejecutivo las respeta y las estima, la Cámara de Diputaados estará siempre del lado del Poder Público, que honrado, leal y patriota, lleve al pueblo por la senda de la libertad, de la ley y de la justicia.

Igual cooperación se promete esta Cámara del Senado y de la Suprema Corte de Justicia. El mismo pueblo que os ha elegido, elegirá á los Senadores, como ha expresado ya su voto en favor de los individuos que formarán aquel alto Tribunal de la República; y la Cámara de Diputados tiene la esperanza de que los elegidos del pueblo comprenderán su misión y la necesidad imperiosa de guardar armonía en el plan político que debe salvar á la Patria, y en los medios para llevarlo á efecto.

Esto no quiere decir que debe haber equilibrio entre los Poderes públicos, en que se divide la soberanía pública para su ejercicio; porque la primera ley de todo gobierno, es marchar y moverse, y ni la marcha y el movimiento son posibles donde hay equilibrio, y por consiguiente quietud; pero si todos los Poderes van á un mismo fin, ellos se contendrán recíprocamente cuando tiendan á salir de su esfera.

Esto sin duda es lo que deseáis, porque teniendo la resolución de cumplir con vuestros compromisos, queréis que los demás Poderes os imiten para que el pueblo tenga garantías en la marcha uniforme de los Poderes públicos.

Yo os aseguro que os seguirán todos en el camino que marcáis, porque un gobierno honrado es el faro, es la guía firme de toda la Administración. Cada Poder público tendrá al frente á un Ejecutivo que seguir y con él á una opinión pública que acatar y en qué inspirarse.

Por esto deseáis también la cooperación del pueblo: porque en un sistema democrático se debe gobernar con el pueblo y para el pueblo.

Este os estima, ciudadano Presidente; tiene fe en vuestra conciencia honrada; yo espero que os secundará dándoos prestigio, obedeciendo las leyes y respetando á las autoridades.

Nuestro pueblo es moralizado y sensato; sólo se pone en peligro de desmoralizarse y se desmoraliza de hecho, cuando los gobiernos son los primeros en desobedecer las leyes y en llevar la prostitución á los elementos del orden político y social.

La impaciencia por el bien, consecuencia natural de tantas desgracias y de tantos desengaños como ha sufrido el pueblo mexicano, se reprimirá, así lo espero, con los primeros actos de vuestra nueva administración y con el completo restablecimiento del orden constitucional.

Hacéis un llamamiento solemne á todos vuestros compatriotas; queréis la unión bajo vuestra bandera, que es la bandera del pueblo, la ley suprema del país, cuya observancia habéis protestado.

La Cámara que tengo la honra de presidir, os felicita por este llamamiento, pues comprende que abrís vuestro corazón á los sentimientos de justicia y de generosidad; que desaparecen para vos los partidos y los individuos, y os queda sola la idea, el principio, la Patria.

Pedís los ilustrados consejos de la prensa desapasionada, y ella os guiará lealmente, porque es la reina de la opinión pública, de esa opinión que se inspira en instintos maravillosos, se guía por una razón ilustrada, y á su vez se aconseja por los reveses y por las desgracias del pueblo.

Hacéis hoy el epílogo de vuestro programa, oíd, con gusto por la Cámara el día de la apertura de sus sesiones; y ciertamente no es inútil el recuerdo de vuestros principios, cuando vais á abrir la era constitucional de vuestro Gobierno.

La Cámara espera que la ilustración y el tino de vuestra política salvarán la honra de la Patria ante el extranjero, y que nos traerán las inestimables ventajas de reanudar y hasta ensanchar nuestras relaciones amistosas con las naciones civilizadas.

El respeto á la soberanía de los Estados hará práctico el bien inmenso del principio federativo. Los Estados todos de la República aplaudirán vuestra promesa, que por cierto no sería necesaria, si la ley que garantiza aquella soberanía, no hubiera sido violada casi siempre.

La moralidad en la Administración es quizá vuestra mejor protesta. El pueblo quiere de preferencia á leyes é ideas nuevas, hombres honrados, fieles observantes de las leyes dadas y leales administradores de los caudales públicos.

El pueblo quiere también el impulso de las mejoras materiales, que le prometéis, porque entre las ventajas del adorno y comodidad de las poblaciones, son esas mejoras una de las fuentes de trabajo y de la industria; y el pueblo quiere trabajo porque está en la miseria, y porque el trabajo purifica el corazón y suaviza las costumbres, en tanto que el ocio y los placeres pervierten y engendran los vicios.

Decís bien, cuando aseguráis que las iniciativas que habéis enviado á la Cámara son un testimonio de la sinceridad de vuestras palabras; la Cámara las estima y las hace el objeto preferente de su estudio, porque constituyen las conquistas de la revolución salvadora que habéis hecho triunfar, con el apoyo y el aplauso del pueblo.

La iniciativa de la no reelección y vuestros deseos de volver al hogar doméstico, concluido el período de vuestro cargo, sin otras aspiraciones que la conciencia de no haber defraudado la confianza del pueblo y de dejar á la Patria satisfecha y en la senda de la felicidad; nos darán un ejemplo práctico de que en nuestra democracia, el que fué Primer Magistrado, vuelve á confundirse con el pueblo de donde salió, para inspirarlo en sus virtudes.

El pueblo no olvidará ese ejemplo, y si dejaréis de ser el Primer Magistrado de la Administración, comenzaréis á ser el primer ciudadano de la República, título sin duda más glorioso, porque es el premio del patriotismo; lleva el prestigio y la aureola de la virtud, antes que el falso brillo del Poder y el encanto mentido de los palacios.

Cada uno de nosotros cumpliremos con el encargo que nos hacéis de presentar á nuestros comitentes vuestras protestas y vuestras palabras de gratitud, por la confianza inmensa que han depositado en vuestra persona, elevándoos á la Primera Magistratura de la República, y nuestros comitentes; de un modo más íntimo, recogerán esas mismas protestas, esas mismas palabras.

Pero mientras, ciudadano Presidente, y con la conciencia que tiene esta Cámara de ser ahora el intérprete y el representante de voluntad popular, os dice: que el pueblo tiene fe en vuestra palabra y en vuestros sentimientos; que recuerda, en este día solemne, con las glorias de la Patria, vuestras proezas de soldado del pueblo, que os colocaron desde hace 15 años entre los héroes del 5 de Mayo de 1862.

Entonces el pueblo, aplaudió al héroe, hoy lo eleva á la Primera Magistratura de la Patria; el 1 de Diciembre de 1880, cuando hayáis dejado la silla presidencial, espera bendecir con gratitud y con entusiasmo, en una solemnidad .como ésta, y allí confundido entre las masas, al primer ciudadano de la República.

El General Díaz, en la apertura, del primer período de sesiones del 5 Congreso, el 19 de Septiembre de 1877.

Ciudadanos Diputados:

Ciudadanos Senadores:

La instalación del Poder Legislativo, si ordinariamente marca la regularidad de la marcha del Gobierno, tiene verificada hoy, una doble é importante significación: no sólo fija la línea divisoria entre el período anormal que en este instante termina por completo y el pleno orden constitucional que se inicia, sino que ella pone debidamente el sello de la legalidad á los actos de la revolución, como el Congreso Constituyente lo puso á los de la de Ayutla, de la cual emana nuestro gran Código de 1857.

Me creo, pues, en el deber, y me es grato cumplirlo, de felicitaros por vuestra presencia en este lugar: ella inaugura una época de regeneración y de prosperidad para la República.

Acatando debidamente un precepto constitucional, paso á daros cuenta, al comenzar vuestras elevadas funciones, del estado que guarda el país.

Con satisfacción puedo anunciaros, que nuestras relaciones oficiales con las Potencias amigas, después de una breve interrupción ocasionada por las circunstancias, han sido reanudadas franca y cordialmente.

Y esta satisfacción sería completa sobre este punto, si no tuviera la pena de manifestaros que los Estados Unidos del Norte no han creído hasta hoy conveniente seguir la conducta adoptada por las naciones amigas de Europa y América.

Desde la época de la Administración pasada, han surgido ciertas dificultades originadas por sucesos ocurridos en la Frontera por otros incidentes. De estos asuntos la Secretaría de Relaciones os dará cuenta en su oportunidad.

El Ejecutivo ha consagrado una constante y preferente atención á esas delicadas cuestiones, no sólo por el deber que sobre él pesa de alejar hasta el temor de que la paz interior se turbe, sino para llenar cumplidamente los que le imponen los pactos internacionales.

Es de presumirse que pronto puedan restablecerse las relaciones oficiales entre ambos gobiernos, y que queden allanadas satisfactoriamente las dificultades pendientes, resuelto como está el Ejecutivo, y como sin duda lo estará el Congreso, á obrar con entera justificación y animado de un espíritu amigable; aunque decidido al mismo tiempo á no admitir nada que lastime la dignidad á los derechos de México.

Con respecto á lo interior, me es grato manifestaros que la paz se conserva del uno al otro extremo del territorio nacional, sin que nada la perturbe. Bajo su benéfico influjo están renaciendo la confianza pública y los negocios desarrollándose de un modo satisfactorio. El país que comprende lo que vale la paz, está al lado del Gobierno en su empeño de conservarla y afianzarla.

Las elecciones de Senadores se verificaron en casi todos los Estados, sin que la autoridad ejerciera en ellas presión y violencias, y pronto tendrán su verificativo en aquellos Estados en donde hasta hoy no las ha habido.

El ramo de Correos se ha atendido como su importancia lo reclama: se han abierto nuevas oficinas en lugares que carecían de ellas, y se han hecho más fáciles las comunicaciones. Los establecimientos de Beneficencia han sido también objeto de un cuidado especial, mejorándose notablemente su servicio.

El Ejecutivo, que ve en esos establecimientos el asilo de la orfandad y la indigencia, ha procurado y seguirá empeñándose en que llenen los fines filantrópicos de su institución

En el departamento de Justicia, ha surgido una dificultad con la declaración hecha por la Suprema Corte, de que á ella corresponde el nombramiento de Magistrados y Jueces del orden federal; declaración contraria., en concepto del Ejecutivo, al texto de nuestras leyes y á la práctica invariablemente seguida.

Apreciando el Ejecutivo las dificultades que ocasionaría al país un conflicto entre dos de los Poderes federales, vista la posición en que se ha colocado la Corte, ha aplazado la resolución de esa cuestión, sometiéndola á la sabiduría del Congreso: con este objeto la Secretaría del ramo os presentará una iniciativa acerca del punto debatido.

Ella os propondrá también varios proyectos de ley sobre organización de los Tribunales, reformas del Código de Procedimientos del Distrito, y de la ley de Amparos, en los puntos en que la práctica ha demostrado su inconveniencia ó ineficacia.

La Instrucción Pública ha recibido del Ejecutivo la atención y preferencia que le son debidas, haciendo en ella las mejoras que ha permitido el corto tiempo de existencia que cuenta la Administración actual.

En el ramo de Fomento se ha procurado ayudar en su desarrollo al espíritu de empresa que por todas partes se manifiesta á la sombra de la paz.

Para lograr la inmigración á la República y satisfacer así una de nuestras más imperiosas necesidades, se ocupa el Ejecutivo de reunir los datos indispensables en que basar un sistema que no ofrezca dificultades en su ejecución; y la Secretaría de Fomento os dará cuenta de sus trabajos en cuanto á. este punto.

La misma Secretaría os presentará numerosas solicitudes de patentes de invención, sobre cuya materia os será dirigida una iniciativa de ley reglamentaria para la observancia del art. 28 de la Constitución.

A fin de hacer cesar los males que al comercio resultan de la diversidad en los pesos y medidas, os será sometida dentro de breves días otra iniciativa para la pronta y general adopción del sistema métrico decimal.

Las obras públicas y las mejoras materiales han sido constantemente atendidas por el Ejecutivo; se han restablecido los trabajos hasta donde lo permiten los recursos de la Hacienda pública, en todos los caminos cuya conservación corresponde al Poder federal y se impulsan con igual actividad los trabajos del desagüe de la ciudad y valle de México.

Está próximo á celebrarse un nuevo contrato con la compañía del ferrocarril de Toluca para la pronta terminación de esa importante vía, y sufren en la actualidad el debido examen las propuestas hechas por varias empresas para la construcción de obras análogas. Se someterán á vuestra ratificación, en su oportunidad, los contratos que se vayan celebrando sobre estos negocios, que tanto ocupan hoy, y con razón, la atención pública.

Las líneas telegráficas han sido reparadas, prolongadas y mejoradas en muchos puntos, y con respecto á ellas se han dictado providencias que dentro de pocos meses las harán mucho más útiles para el servicio público, y á la vez menos costosas.

La Secretaría de Fomento estudia hoy un contrato para el establecimiento de un telégrafo submarino en el Golfo de México.

Si bien el estado de la Hacienda pública no puede considerarse enteramente satisfactorio, hace concebir esperanzas de mejora en la situación pecuniaria de la República. No sólo se han hecho con toda regularidad los pagos de la lista civil y militar en el Distrito durante el presente año económico, y esto sin desatender los gastos que el Tesoro eroga fuera de la capital, sino que para evitar la dura necesidad de acudir á impuestos extraordinarios, se han estado reservando cantidades parciales á fin de pagar oportunamente el próximo abono de la deuda americana.

La Secretaría de Hacienda os presentará algunas importantes modificaciones sobre la iniciativa que en el período pasado os remitió, sobre la consolidación y pago de intereses de la Deuda pública.

Os someterá también á vuestro examen otras iniciativas para substituir el derecho de portazgo en el Distrito, para fomentar la exportación de los frutos nacionales, suprimiendo los derechos y otras trabas que hoy la dificultan; y, finalmente, para ceder á los municipios el producto de los bienes nacionalizados, una vez cubiertos los gravámenes que por causa de ellos reporta el Tesoro de la Nación, y de conformidad con las Leyes de Reforma.

La Secretaría de Guerra se ha dedicado con asiduidad á la reorganización del Ejército, en el cual han tenido lugar reducciones considerables. Realizadas ya éstas, tiene preparados nuevos trabajos para mejorar las condiciones morales y materiales del Ejército, de manera que esta institución pueda llenar satisfactoriamente la noble misión que le está confiada de ser el guardián de las leyes y de dar paz y seguridad al pueblo que la sostiene.

Ciudadanos Diputados: Ciudadanos Senadores: al salir de este recinto llevo la inapreciable satisfacción de ver ya á la República y á su Gobierno colocados en el camino pie la Constitución les traza.

Vuestro patriotismo é ilustración sabrán proveer á todas las necesidades del país, en cuya obra os prestará el Ejecutivo su decidido apoyo; pero permitidme que, antes de terminar, haga una especial excitativa á vuestra sabiduría, á vuestro celo y á vuestra perseverancia para que, puestos en actividad, se realicen pronto las promesas de la revolución.

Respuesta. del C. Felipe Buenrostro, Presidente del Congreso.

Ciudadano Presidente

Hoy venimos á cumplir con la solemne misión que la República se impuso, de derrocar el reinado de la arbitrariedad, para substituirlo de la manera más pronta y eficaz, con la observancia del orden regularizado que previene nuestro Código político.

Desde el movimiento revolucionario de Ayutla se indicó claramente la tendencia de los pueblos para agruparse á una bandera que amparase los intereses nacionales, por estar grabadas en ella las ideas de progreso, de libertad y de paz.

Ansioso el país de encontrar el centro regularizador de su sistema de gobierno, concretó todos sus esfuerzos en el Congreso Constituyente, para que de él emanaran los principios cardinales de nuestras instituciones políticas, basándolas en la más amplia libertad y el ejercicio de los derechos del hombre; de modo que nuestra ley constitucional encerrara las doctrinas dogmáticas conquistadas á fuerza de una cara y sangrienta experiencia.

A pesar de que los Gobiernos que sucedieron á la que se llamó guerra de Reforma, han hecho alarde de haber gobernado con total apego á los preceptos constitucionales, á nadie se oculta la falsedad de esta aseveración, pues podemos decir con verdad, que sólo han servido de pretexto para implantar en las administraciones precursoras á la actual, el atentado y la violencia, como sistema administrativo.

Esta persuasión obligó á la República á usar: primero los medios pacíficos de la razón, para estrechará los funcionarios públicos á cumplir con su deber; y cuando desesperó de que su atendible voz fuera escuchada, se vió en el preciso caso de recurrir al legítimo derecho de insurrección, para poner á raya á los que tan audazmente abusaron de los poderes que la Nación les había conferido.

La justicia se hizo esperar algunos años; pero al fin obtuvo el más espléndido triunfo, y ha comenzado á verificar la reivindicación de la ley, avasallando á los usurpadores de la voluntad popular, para establecer la moralidad y el buen gobierno.

Increíble parece que en el transcurso de unos cuantos meses se haya podido cicatrizar la lesión administrativa, y que hoy podamos ofrecer á la Nación el espectáculo grandioso que asegura el pleno orden constitucional, y que el altar venerado de la Patria reciba las protestas sinceras que se hacen en favor de la legalidad y del más abnegado civismo.

La presteza con que el jefe de la insurrección ha dimitido sus facultades discrecionales, para entrar de lleno al orden constitucional, es el augurio inequívoco de que ha comenzado el imperio absoluto de la ley, apoyado por las unís nobles y sanas intenciones, confiriendo á los tres Poderes sus legítimas esferas de acción.

Podemos decir que liemos encumbrado á nuestro Sinaí político, para desparramar sobre los pueblos todo género de beneficios y recoger sus bendiciones.

El funcionario que como vos, obra de tal suerte, es acreedor á que se le consagren votos de gratitud y admiración, porque con estos precedentes, es indefectible que se consolidarán la paz y la prosperidad de la República, porque á las protestas han sucedido los hechos, pudiendo afirmarse que hoy se ha ajustado el engrane de las ruedas locomotrices de la máquina social, haciéndolas funcionar dentro de sus peculiares límites; por lo mismo tenemos que reconocer en el movimiento regenerador efectuado, la fuente fecunda en nuestra redención política.

Muy grato es para la Representación nacional oír de vuestros labios que las relaciones internacionales, interrumpidas durante un corto período por las circunstancias, han sido reanudadas para afianzarlas más, por la cordialidad y buena fe que debe distinguir á las naciones que estiman debidamente la dignidad y honra de sus respectivos gobiernos.

Al Congreso de la Unión, como á vos, ciudadano Presidente, causa honda pena que la República vecina, que está regida por idénticas instituciones á las nuestras, haya creído conveniente no imitar la conducta franca y amigable de las naciones que se hallan en la actualidad en buena inteligencia con nuestro Gobierno.

Cabe la satisfacción á esta respetable Asamblea, de que desde que triunfó el Plan regenerador de Tuxtepec, acaso no se registra un solo hecho punible por parte de nuestras autoridades, en la referida frontera del Norte, pues el Gobierno ha tenido especial cuidado, no obstante la transición administrativa, de afianzar sólidamente las garantías otorgadas por nuestro Código Fundamental á nacionales y extranjeros.

Segura está la Asamblea de que la atención del Ejecutivo se ha de haber con sagrado preferentemente á tan arduas cuestiones, cumpliendo con los deberes que el país le ha impuesto y que le sugiere su no desmentido patriotismo, amoldando su conducta á las reglas establecidas por el Derecho internacional.

Cuando la Secretaría de Relaciones nos dé cuenta con este asunto, hallaréis en los Representantes del pueblo el más eficaz apoyo para obsequiar la justicia y sostener la honra de la .República.

La Cámara de representantes, como el Ejecutivo, presume que se obviarán pronto las dificultades existentes; y estad seguro de que el Congreso procederá con toda justificación, sin consentir jamás en que se lastimen el buen derecho y el decoro de México.

Así es que estaremos dispuestos á combinar nuestros esfuerzos ecu los del Ejecutivo para que un espíritu amigable anime nuestras determinaciones, pero resueltos siempre á no consentir ni un momento en que se mancille la honra nacional.

Con positivo júbilo vemos que la paz se conserva en todos los ámbitos de la República, pues ella es el venero de todos los bienes sociales; y sólo á su sombra puede esperarse el desarrollo de las especulaciones útiles y productivas, que son, á no dudarlo, las bases del mejoramiento y del adelanto.

El país, que empieza ya á sentir los efectos de tan saludable beneficio, se presta á ayudarnos en su reconstrucción, despreciando las sugestiones de los que están acostumbrados á merodear en el torbellino de nuestras revueltas interiores.

La libertad que ha disfrutado el pueblo para emitir el sufragio en los comicios con motivo de la elección de. Senadores, acredita, que ha desaparecido esa ostentación lujosa dé fuerza, que tenía por objeto burlar uno de los actos más respetables de la ciudadanía y que se ha devuelto á ésta la preciosa facultad de nombrar libremente á sus autoridades para que representen, conforme á sus atribuciones, las aspiraciones legítimas de sus comitentes.

Las mejoras que el Ejecutivo ha introducido en los ramos administrativos son tan palmarias, que por sí solas revelan el celo con que mira los negocios que se le han encomendado.

No me empeñaré en ponerlas en relieve, porque las mejoras son el sistema sensorial dé las naciones y Se deben sentir más bien que escucharse.

Filantrópico y elogiable es el ahínco con que se ha trabajado porque los establecimientos de Beneficencia pública lleguen á la altura que les corresponde, y si algo falta para que los desvalidos encuentren un asilo seguro que remedie sus dolencias y su miseria, podéis estar seguro de que no omitirá trabajo el Congreso para ayudaros en tan noble y humanitaria tarea.

Sensible es que uno de los altos Cuerpos de nuestro sistema político, la Suprema Corte de Justicia, haya hecho surgir algunas dificultades entre ese Cuerpo y el Ejecutivo, con respecto al nombramiento de Magistrados y Jueces del orden federal.

La prudencia y la moderación con que se ha tratado este negocio por parte del Ejecutivo, despertarán la atención del Congreso y cuando se someta á su deliberación, podéis estar seguro de que lo estudiará detenidamente y lo resolverá conforme á las prescripciones de la ley y de la razón.

Las iniciativas de que acabáis de hacer mención, son de tanto interés para la buena administración de Justicia, que á nombre de los Representantes de la Nación os ofrezco que serán despachadas prontamente, pues sin ellas no podrán hacerse efectivos ciertos preceptos constitucionales: y es tanto más urgente su expedición, cuanto que hace tiempo que la sociedad está resistiendo males lamentables en este importante ramo.

Cualquier sacrificio que se haga para moralizar la administración de Justicia es pequeño, si se atiende á que á ella están encomendados los intereses de la sociedad, que debe tener en los procedimientos y en el personal de los jueces la garantía incuestionable de la más acrisolada aptitud y honradez, sin cuyas relevantes dotes no puede hallarse abrigo contra la mala fe y el dolo; y se destruye el baluarte del derecho, poniendo á merced de la mercadería más abominable el éxito de la Justicia.

La Instrucción pública reclama medidas protectoras que la pongan á la altura de las luces del siglo: cualesquiera gastos que se inviertan en este sagrado objeto, quedan ampliamente recompensados con los frutos de ilustración que se recogen.

El decidido afán, con que procura el Ejecutivo favorecer los planteles de educación, hace concebir la esperanza de que en muy breve tiempo esos focos de saber estarán dotados convenientemente, y en ellos se hallará el manantial fecundo que forma las ciencias y las artes para nutrir la inteligencia de las clases desheredadas que impetran el auxilio de los gobiernos para salir de esa repugnante ignorancia que los denigra y envilece. A este propósito consagrará un especial cuidado el Congreso, y podéis contar desde ahora con su cooperación.

Una de las necesidades urgentes y de porvenir para la República, es la de la inmigración, pues notorio es que nuestra industria languidece por falta de brazos y consumo: escogitar los medios más eficaces para obtener este fin, es uno de los deberes más apremiantes de nuestro ser social, y teniendo esta convicción profunda los representantes de la Nación, adunarán sus tareas á las del Ejecutivo, para que cuanto antes se multiplique nuestra población y se cultiven nuestros feraces campos, proporcionando trabajo á los agricultores, transacciones mercantiles al comercio, y consecutivamente constituyendo la riqueza pública.

Importantes son las labores de la Secretaría de Fomento, porque á ella están encomendadas las disposiciones que más deben refluir en el mejoramiento social; la actividad en el planteamiento de las mejoras materiales hará que se conozcan perfectamente bien las consecuencias de la paz y de un buen gobierno; y sube de punto esta importancia si se atiende á que nuestros caminos exigen una radical compostura y ser atravesados por redes telegráficas y vías férreas que faciliten el transporte, violenten la comunicación y produzcan los frutos que estas dos condiciones imprimen á los negocios mercantiles é industriales.

Tiempo ha que se hace sentir la necesidad de uniformar los pesos y medidas, porque su diversidad ocasiona graves perjuicios á la clase pobre y entorpece las combinaciones del comercio; por esto es que á la iniciativa que sobre este particular se nos remita, se le acordará la preferencia que reclama, para hacer cesar esa con fusión perjudicial que existe por no haberse adoptado uniformemente el sistema métrico decimal.

El desagüe del Valle de México es una de las obras que reclaman la civilización y los intereses materiales del Distrito Federal, y estamos persuadidos de que el actual Gobierno no consentirá en que se haga un reproche á su Administración por la falta de esta mejora, que es, sin duda, una de las más urgentes, si se quiere hacer desaparecer las malas condiciones atmosféricas de la principal ciudad de la República, que constantemente se ve sujeta á las enfermedades propias de las exhalaciones pantanosas, que tanto estrago han hecho en su población y seguirán buscando víctimas, si no se atiende á destruir ese foco de infección.

Nos complace la noticia que se nos da de que no se ha descuidado este deber, y confiamos en que no se omitirá gasto ni diligencia para que cuanto antes sea un hecho la destrucción de ese peligro amenazante.

El contrato que anunciáis y que está para celebrarse entre el Gobierno y la Compañía del Ferrocarril de Toluca, llegada la oportunidad, lo examinará la Cámara y le dará, no lo dudéis, su ratificación, si se estipulan bases convenientes en favor del público, pues el Congreso está persuadido de que las vías férreas son la savia de las naciones.

De manera que cuantos proyectos se envíen, relativos á comunicaciones rápidas, obtendrán el primer lugar en la atención de esta Cámara que desea cuanto antes el que sea un hecho práctico la comunicación interoceánica y la ramificación de los trayectos ferrocarrileros y telegráficos.

Muy honroso es para la Administración actual, que, no obstante lo exhausto que halló las arcas nacionales, después del triunfo de la revolución, se hayan verificado los pagos de la lista civil y militar, no sólo con regularidad, sino aun adelantados los sueldos de los servidores y pensionistas del Erario.

Esto revela que la moralidad administrativa comienza á restablecerse y que, con ella, pronto podrá contarse con un sobrante para hacer frente á las necesidades de cualquiera situación difícil y para emplearlo en positivas mejoras que modifiquen las malas condiciones de los pueblos.

El Congreso tiene el profundo convencimiento de que una de las prácticas que más prestigian á los gobiernos es la de satisfacer religiosamente sus compromisos; y por esto es que anhela ver la iniciativa referente á la consolidación de la Deuda y al exacto pago de sus intereses; pues entiende que de este modo se abrirá crédito y pondrá en acción un capital que permanece muerto por la falta de estimación, no obstante de que tiene derecho á que se le considere en el Presupuesto de cada año económico.

Siguiendo, pues, estas huellas, no dudamos ni por un instante que el gobierno regenerador reconstruya sólidamente nuestro ser político y abra un horizonte de felicidad para la Patria. Las otras iniciativas que anunciáis con relación al derecho de pontazgo y á donar á los municipios el producto de los bienes nacionalizados, serán despachadas, atendidos, como recomendáis, los intereses del público y la observancia de las leyes de Reforma.

Una de las serias dificultades con que ha tropezado la Secretaría de Guerra, es la reducción equitativa y justa del Ejército.

Pero el tino y la discreción han sido bastantes para que gradualmente se hayan hecho reducciones que alivien algún tanto el presupuesto de ese ramo, y nos complacemos de que el Ejecutivo comprenda la necesidad que hay de no mantener un grande Ejército, para aligerar los impuestos, ciñéndose en esta materia á lo que el buen juicio y la justicia aconsejan, celebrando que se hayan preparado otros trabajos para mejorar las condiciones físicas y morales del soldado é imbuirle las obligaciones en que está, de ser el guardián de las leyes, el custodio de la paz y de la seguridad.

Al reanudarse hoy los lazos constitucionales que la revolución cortó efímeramente, poseídos del sentimiento más placentero los individuos que forman el Congreso de la Unión, dan el más cordial parabién al benemérito Jefe del Ejecutivo y le tributan un homenaje de gratitud por el loable comportamiento que ha tenido, despojándose voluntariamente de los poderes de la guerra, para hacer entrar cuanto antes á la República en el orden constitucional.

Estad seguro, Ciudadano Presidente, de que el Congreso, secundando vuestras patrióticas intenciones, os ayudará esforzadamente á proveer á las exigencias legítimas del país, prometiéndoos que haremos que los ofrecimientos de la revolución sean una realidad, pues en ello no sólo está interesado el honor de sus jefes, sino la conveniencia nacional.

Seguid como hasta aquí, derramando beneficios á los pueblos, y estad seguro de que el Congreso contribuirá poderosamente al desarrollo de todo lo bueno y de todo lo útil.

Fuente:

Los presidentes de México ante la Nación : informes, manifiestos y documentos de 1821 a 1966. Editado por la XLVI Legislatura de la Cámara de Diputados. 5 tomos. México, Cámara de Diputados, 1966. Tomo 2. Informes y respuestas desde el 1 de abril de 1876 hasta el 4 de noviembre de 1911.

Los cinco tomos fueron digitalizados por la Universidad de Texas:
http://lanic.utexas.edu/larrp/pm/sample2/mexican/history/index.html

 



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