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Discurso de Sebastián Lerdo de Tejada al abrir el periodo de sesiones del Congreso. Abril 1, 1873. Al clausurar el periodo del segundo año. Mayo 31, 1873. Al abrir el periodo de sesiones del Congreso. Septiembre 16, 1873. Y en Octubre 6, 1873.
Abril 1, 1873. Mayo 31, 1873. Septiembre 16, 1873. Octubre 6, 1873.

El Señor Lerdo de Tejada, al abrir el 6 Congreso el segundo período del segundo año de sesiones ordinarias, en 1 de Abril de 1873.

Ciudadanos Diputados:

Con la justa satisfacción que debe inspirarnos contemplar cada día más firme y serena la marcha regular de nuestras instituciones democráticas, os reunís de nuevo para proseguir vuestras altas funciones en bien de la República, que confía fundadamente en vuestra ilustración y en vuestro patriotismo.

Nuestras relaciones con las Potencias amigas continúan felizmente cultivadas con los más benévolos y cordiales sentimientos.

Concluido en 31 de Enero último el término prorrogado de la convención de 1868 para que la comisión mixta examinase y resolviese las reclamaciones pendientes de ciudadanos de México y de ciudadanos de los Estados Unidos de América, se ha celebrado un nuevo convenio que revive la convención por el término de dos años.

Nuestra Legación avisó ya por telégrafo la ratificación de este convenio por el Senado de los Estados Unidos de América, debiendo recibirse las comunicaciones oficiales con la próxima correspondencia de aquel país. Luego que se reciban, será presentado el convenio al Congreso para que, obteniendo su ratificación, pueda producir sus interesantes efectos.

La Comisión creada conforme al decreto del Congreso, para hacer las investigaciones convenientes sobre motivos de queja en la frontera del Norte, ha estado desempeñando su encargo con ilustrado celo y empeñosa actividad. En breve terminará sus trabajos dando los informes respectivos que, según los datos hasta hoy recibidos, deberán ser de resultados favorables para la República.

El reciente cambio de instituciones políticas en España ha sido ya notificado oficialmente al Ejecutivo, quien contestó expresando sus cordiales simpatías por el pueblo español en su resolución de establecer la República para el mayor desarrollo de los principios democráticos.

Durante el receso del Congreso, ha venido un nuevo Representante del reino de Italia, que fué recibido con la debida consideración y con los sentimientos de la buena amistad que existe entre los dos países.

Ha promovido un arreglo que se presentará al Congreso, renovando el término para las ratificaciones del tratado de comercio, que está pendiente, y del tratado de extradición ratificado ya por el Rey de Italia.

Las elecciones de Presidente de la Corte Suprema de Justicia se han verificado tranquilamente y con absoluta libertad. Así demuestra cada vez más el pueblo mexicano su ilustrada adhesión á nuestro sistema político, y su plena confianza en la consolidación de nuestras libres instituciones.

Aunque una ley vigente consignó el principio de la instrucción primaria obligatoria, no han sido eficaces para ese fin las reglas establecidas. Penetrado el Ejecutivo de la trascendental importancia de este principio, presentará una iniciativa al Congreso con el objeto de hacer realmente práctica su aplicación. Si los Poderes de la Unión sólo pueden hacerlo en el Distrito Federal y en el Territorio de la Baja California, debería esperarse que los Estados siguieran ese ejemplo con laudable emulación.

Grandes son los bienes de la instrucción superior, para no omitir lo que pueda extenderla y perfeccionarla; pero mayores é imponderables son los beneficios de generalizar la instrucción primaria, base segura de la elevación del carácter de los ciudadanos y de la grandeza nacional.

Terminado ya el proyecto de Código de procedimientos criminales, se publicará antes de ser aprobado para ponerlo en práctica, deseando considerar las observaciones que puedan hacer la prensa y la opinión pública.

En virtud de la autorización del Congreso, se ha celebrado un convenio para el establecimiento de una línea de vapores entre Veracruz y Nueva Orleans, bajo condiciones más favorables que las de la línea entre Veracruz y Nueva York.

En Noviembre próximo á lo más tarde, comenzará esta nueva línea su servicio, haciendo dos viajes redondos cada mes, y tocando á la ida y vuelta en Tampico y Túxpam, con bastante utilidad para la correspondencia, el movimiento de pasajeros y el desarrollo de los intereses mercantiles.

El Ejecutivo ha considerado con la más empeñosa atención el importante asunto de los proyectos de ferrocarriles hacia el interior y hacia el Pacífico. El resultado de su examen se presentará desde luego al Congreso, teniendo el Ejecutivo la profunda convicción de que estas fecundas mejoras deben fomentarse por todos los medios posibles que una ilustrada prudencia estime eficaces y convenientes.

Autorizado el Ejecutivo, hace tiempo, con objeto de arreglar una reducción favorable en las tarifas de fletes, del ferrocarril de México á Veracruz, para los frutos nacionales destinados á la exportación, procuró con especial empeño remover los obstáculos que habían ocurrido.

Ahora tendrá la satisfacción de presentar al Congreso el arreglo ya concluido que, debiendo producir grandes beneficios á la agricultura, permitirá realizar por medio de la exportación, la más fundada, esperanza de riqueza y de prosperidad de la República.

Convenida la reducción permanente de las tarifas, pudo ligarse con este arreglo el aseguramiento de una pronta conclusión de la vía férrea por Jalapa, que será de tanta utilidad no sólo para muchos Distritos de los Estados de Veracruz y Puebla, sino en general para abrir nuevas facilidades á las comunicaciones y al comercio.

Considerando que este arreglo comprende importantes intereses, dignos de presentarse á la ilustrada deliberación del Congreso, aun en lo que pudiera no exigir la acción legislativa, se fijó desde el principio, como base del convenio, que sin la aprobación del Congreso nada subsistiría de este arreglo, ni aun los puntos que fueran de la competencia del Ejecutivo.

La grande conveniencia de mejorar y extender las líneas telegráficas ha sido objeto también de cuidadosa atención. Se ha procurado con empeño mejorar la línea que de Matamoros nos comunica con el exterior.

Se ha construido y está terminándose el ramal telegráfico que debe establecer otra comunicación de la Capital con el interior de la República por medio de la línea de Toluca, Maravatío y Acámbaro.

Se ha comprado el telégrafo de Durango á Chalchihuites, y se trabaja activamente en la construcción de la línea telegráfica de Minatitlán á Tabasco.

Usando de la autorización del Congreso para reformar el arancel de aduanas marítimas, fué nombrada una comisión de personas ilustradas y competentes en la Materia, cuyos trabajos están próximos á concluir. De acuerdo el Ejecutivo y la Comisión en adoptar para esa reforma los principios de un espíritu liberal, deberá ella ser al mismo tiempo benéfica para el Erario y para el comercio, cuyos legítimos intereses merecen tanto ser atendidos.

A pesar de que las rentas públicas han tenido una notable baja, por consecuencia de los trastornos de la última revolución, y en parte también por algún efecto inmediato y natural del cambio de varias leyes fiscales, se ha conseguido, sin embargo, merced á una estricta economía, que se hayan cubierto las listas civil y militar con bastante regularidad.

Como correspondía al deber y al crédito del Gobierno, han sido satisfechos con exactitud los intereses del empréstito contraído en Agosto del año pasado, é igualmente se ha comenzado á pagar y seguirá pagándose el capital en los términos convenidos.

Para poder contratar un nuevo empréstito hasta de un millón de pesos, el Congreso dejó al Ejecutivo una autorización que ha sido y será siempre oportuna, cuando pueda preverse que no basten los ingresos para el servicio ordinario é indispensable de la administración, y menos en alguna emergencia imprevista que, no siendo eficazmente atendida, pudiese acarrear irreparables consecuencias.

Estimando el Ejecutivo cuanto merece la confianza del Congreso, ha cuidado de corresponder á ella, haciendo todo esfuerzo para cubrir los gastos precisos, como lo ha conseguido hasta ahora, sin usar de aquella autorización.

Vió el Congreso que, en cuanto lo permitieron las circunstancias, cuidó el Ejecutivo de restablecer sin dilación el orden constitucional en los Estados donde las necesidades de la guerra habían producido el estado de sitio.

Aun quedaba en esa situación anormal el Estado de Yucatán, por la inminencia de dificultades especiales, complicadas por los amagos constantes y por algunas de las frecuentes invasiones asoladoras de los indios bárbaros.

Mas, deseando poner término á aquella condición anormal, fué recientemente enviado un alto funcionario, que merece justa confianza del Gobierno, lo mismo que de las diferentes fracciones políticas de Yucatán, y llevó plena autorización para poder levantar allí el estado de sitio, cuya noticia se espera de uno á otro día, no presumiendo que alguna extraordinaria dificultad haya podido impedirlo.

Notorias han sido las graves causas que mantuvieron á Tepic, por 15 años, en una situación excepcional. Las sucesivas complicaciones en que se ha visto envuelta la República, impidieron en tan dilatado tiempo remediar aquel mal; pero restablecida felizmente la paz general, el Ejecutivo pudo manifestar que tenía el deber de hacer llegar á Tepic la acción de la ley y los principios de la civilización.

Alentados entonces por su larga dominación los que allí mandaban algunas fuerzas, resolvieron ir al último extremo, organizando con numerosas bandas que llegaron hasta las orillas de Guadalajara una fuerte y peligrosa invasión.

Sin embargo, la lealtad, el valor y la disciplina de que ha dado relevantes y repetidas pruebas el Ejército nacional, han servido eficazmente no sólo para rechazar pronto la invasión, sino para ocupar, como está ya ocupada, la mayor parte del Distrito de Tepic, después de vencidos en varios combates los rebeldes, muchos de los cuales se han sometido luego, entregando sus armas y material de guerra á las fuerzas del Gobierno.

Aunque quedan algunas partidas en la Sierra de aquel Distrito, debemos esperar que la campaña tendrá pronto y feliz término, con el cual se podrá, después de tantos años, reorganizar allí la administración pública, según lo que el Congreso, á quien está sometido hace tiempo este asunto, tenga á bien resolver.

Fuera de esa antigua y ahora ya menos grave dificultad, podemos congratularnos por disfrutar en toda la República los imponderables beneficios de la paz, contribuyendo muy eficazmente á su conservación el celo de las autoridades, la lealtad del Ejército y la opinión general de los ciudadanos.

Así podremos confiar en que nuestra Patria, caminando firmemente por la senda de la ley y de la libertad, alcance mejores días y desarrolle sus inmensos elementos, ocupando el lugar que le corresponde entre las naciones civilizadas.

En la alta esfera de vuestras funciones, ciudadanos diputados, contribuiréis sin duda á realizar tan grandioso objeto, procurando con vuestra ilustración y patriotismo el mayor bien de la República.

Contestación del Presidente del Congreso, Lic. D. Francisco G. del Palacio.

Ciudadano Presidente:

No puede menos de ser satisfactoria para la Representación nacional oír al Jefe del Estado exponer el aspecto tranquilizador de los negocios públicos, y manifestar en expresivo lenguaje el celo de que se halla animado para buscar el bien común en el fiel cumplimiento de sus deberes. En ese camino puede contar seguramente con el apoyo indefectible de los mandatarios del pueblo.

Cuando la Nación Mexicana ha logrado dar gloriosa cima á la empresa de constituirse sobre las bases de la justicia, la igualdad y la libertad, ha conquistado un triunfo definitivo sobre los enemigos de la democracia, y rechazado la intervención extraña en sus negocios públicos, lícito y racional es esperar que han pasado para ella los días de las grandes conmociones populares y de las serias y duraderas perturbaciones de la paz pública.

Posible es todavía que intereses mal avenidos con el régimen que nuestra Constitución establece, susciten dificultades á la acción expedita de los Poderes públicos, y exijan pronta y enérgica represión; mas no pudiendo ellos encontrar eco en el verdadero pueblo, sensato siempre y dotado de admirable instinto para discernir sus intereses, no es de temerse que den ocasión á graves conflictos. Los que pudieran hoy surgir, no habían de pasar de sublevaciones ó motines, sin que llegasen á merecer el nombre de revoluciones.

Una de éstas solamente podría originarse en el país si llegasen á verse amagadas sus instituciones, ya porque se atacaran en su aplicación práctica, ya porque se falseara su espíritu. En ese caso y sólo en él, las masas populares, que con tanto valor lucharon por las libertades públicas, se levantarían como un solo hombre á vindicarlas.

Mas ese caso no llegará mientras las autoridades de todo orden hagan recta aplicación de los principios cuya guarda les está encomendada y cuenten con el apoyo que en tal evento les debe la Representación nacional.

Si los Poderes Supremos se hallan libres de todo temor de ver la tranquilidad pública seriamente comprometida, si no hay ya importantes cuestiones políticas que debatir con las armas en la mano, y se ve prácticamente que todas las dificultades que hubieren de presentarse pueden recibir solución pacífica por la aplicación de las leyes existentes ó por la acción regular y cuerda del legislador, podrán los directores de los negocios públicos convertir toda su atención al examen y decisión de las importantes cuestiones administrativas, que por tan largo tiempo han estado esperando resoluciones fundamentales y emanadas de los sanos principios de gobierno. De las cuestiones á que acabo de hacer alusión, ninguna es más digna de ser considerada que la que, en virtud de un precepto constitucional, ha de formar el preferente objeto de las tareas del Congreso en las sesiones que hoy comienzan.

Regularizar los gastos públicos es necesariamente el primer paso que hay que dar para establecer orden en todos los servicios dependientes del Gobierno, y mientras ese paso no se dé con tal firmeza que acabe para de una vez con el sistema de expedientes y de medios empíricos de proveer á las dificultades ocurrentes, ni el Ejecutivo podrá pensar con seriedad en algo realmente benéfico para el país, ni los Representantes del pueblo decir con verdad que han llenado sus deberes.

Mas si el Congreso no puede dejar de dar marcada preferencia á la discusión y aprobación de los Presupuestos, no por eso dejará de acudir á los objetos sobre que el Jefe del Estado crea conveniente llamar su atención, y la prestaría con singular complacencia á los proyectos de grandes mejoras que se presentasen bajo condiciones justas y provechosas. A los que tengan esos caracteres es debida de justicia una activa y asidua dedicación de parte de los Poderes públicos, así en resolver como en ejecutar.

Muy perceptible es en el pueblo mexicano, al par que su decisión por mantener la paz y no ser ya más el juguete de los que especulan con trastornarla, el vivo deseo de que ella se consolide y la prosperidad nacional se fomente, por medio de la acción incesante de la autoridad en procurar organización y alcance práctico á los principios saludables que entraña nuestra Constitución, y en dar impulso y desarrollo á las empresas que faciliten la explotación de nuestras inmensas riquezas naturales.

Cada día que se deje pasar sin que se intente algo con estos fines, se mira por la Nación como una pérdida positiva No es por su. naturaleza el Congreso quien puede y debe tomar la iniciativa para satisfacer esa ansiedad general tan perceptible; pero cuando su acción sea provocada, no se mostrará remiso en el cumplimiento de su deber.

Las bases más sólidas de una buena política exterior son reconocer con presteza y buena fe toda obligación de justicia que por otras Potencias fuere demandada, y no ceder jamás á pretensión que lastime los derechos ó la honra de la Nación.

Conforme á estos principios, ha de desempeñar el Congreso su parte de los deberes que la República tenga para con otras naciones, y su conducta en este punto será tanto más decidida, cuanto es más seguro su convencimiento de que es la más propia para granjearle consideraciones y respeto en el extranjero, aprobación y aplausos en el interior.

El Señor Lerdo de Tejada, al clausurar el 6 Congreso el 'último período del segundo año de sesiones ordinarias, el 31 de Mayo de 1873.

Ciudadanos Diputados:

En vuestro último período legislativo, que hoy termina, habéis dado nuevas pruebas de vuestro ilustrado patriotismo. Así en el orden público como en el administrativo, vuestras resoluciones han sido inspiradas por un laudable celo en bien de la República.

Intérprete fiel de la opinión, el Congreso ha elevado la base de las leyes de Reforma á la categoría de reformas constitucionales. Con costosos sacrificios conquistó el pueblo esos grandes principios, para que fuesen parte de nuestras instituciones. Ellos han regenerado á nuestra sociedad, facilitando el progreso moral y material, que afianzarán la consolidación de la paz, con todos sus beneficios inestimables.

Los honores decretados á la memoria de Hidalgo y de Juárez son justo tributo de la gratitud pública. Era digno de los representantes del pueblo, que honrasen á los primeros caudillos de la Independencia y de la Reforma, como lo merecieron por sus eminentes servicios.

Aprobado por el Congreso el Convenio que renueva la Convención de 4 de Julio de 1868, celebrada con los Estados Unidos de América, podrá la Comisión mixta en los dos años ahora estipulados, examinar y resolver las reclamaciones pendientes, poniendo así término á esos motivos de discusiones y de dificultades. El nuevo comisionado mexicano marchará dentro de breves días á desempeñar su encargo para que la Comisión pueda desde luego continuar sus interesantes tareas.

Conforme á la convocatoria expedida, se hará en el tiempo regular las elecciones del séptimo Congreso de la Unión, y de los Magistrados que deben renovarse en la Corte Suprema de Justicia. Estos actos electorales se verificarán con total arreglo á la ley á fin de que el pueblo mexicano designe completa libertad á las personas que merezcan su confianza para tan altas funciones.

La prórroga de la ley que tanto ha contribuido á disminuir los ataques de los malhechores, servirá para seguir garantizando con eficacia la seguridad de las personas que es el primero de los deberes de la sociedad.

En las nuevas disposiciones del Presupuesto anual, merecen señalarse entre otras mejoras las que se refieren á la organización política y al desarrollo de la enseñanza pública en el territorio de la Baja California, confiado á una especial protección de la autoridad Federal.

El ferrocarril de Pachuca á Ometusco, subvencionado ahora por el Congreso, enlazará con la vía de Veracruz el Estado de Hidalgo, dando más benéfico movimiento á los ricos frutos de su agricultura y minería.

La construcción también decretada de un ferrocarril de Puebla á Matamoros Izúcar, producirá grandes bienes á la agricultura de la parte Sur de aquel Estado, y de una extensa parte del Estado de Guerrero y de Morelos. Esta importante mejora desarrollará la circulación interior, y podrá facilitar la exportación de sus frutos tropicales, siendo ese camino fuente abundante de riqueza, y acaso el principio de alguna comunicación interoceánica.

De acuerdo con los deseos del Congreso, tiene el Ejecutivo un vivo anhelo porque pueda abreviarse la construcción del ferrocarril del interior. Evidente es su inmensa utilidad, para fecundar todos los elementos de nuestra riqueza agrícola y minera.

Con esta profunda convicción, ha deseado el Ejecutivo que en la concesión para una obra tan importante, se concilie, en lo posible, la prontitud de su principio con las mejores bases para su buen éxito, y que se combinen los intereses legítimos de los concesionarios, con los intereses públicos generales y los particulares de todos los Estados que pueda enlazar el ferrocarril.

Ha expuesto el Ejecutivo los inconvenientes que, á su juicio, pudieron tener las bases del proyecto de alguna empresa, y ya sometió al Congreso el proyecto de otra cuyas bases ha estimado aceptables. Una vez resuelta por los Representantes del pueblo la ejecución de esta obra, tan digna de toda preferencia, tendrá por parte del Ejecutivo la más eficaz cooperación.

En el útil propósito de extender cada día más las líneas telegráficas, se han hecho venir del exterior y están ya en Acapulco, el alambre y los aparatos necesarios para prolongar la línea de Chilpancingo á aquel puerto. Con esta línea y la de Mazatlán tendrá el Gobierno dos desde México hasta la costa sobre el Pacífico.

Los pagos de las listas civil y militar han seguido haciéndose con regularidad. Del préstamo contraído en Agosto del año anterior, están satisfechos los intereses mensuales, y se ha cubierto casi una mitad del capital.

Hace apenas cuatro meses, que los rebeldes de Tepic, alentados con su impunidad de tantos años, organizaron simultáneamente tres peligrosas invasiones á los Estados de Sinaloa, de Zacatecas y de Jalisco, avanzando en éste hasta las orillas de Guadalajara.

Rechazados desde luego, se llevó la campaña al mismo Distrito de Tepic y la Sierra del Nayarit, con felices resultados. La Nación ha tenido una nueva prueba de que ya pasó el tiempo de hacer con algún éxito las revueltas que tantos males han causado.

Los valerosos y leales soldados del Ejército nacional, han vencido en todos los encuentros á los rebeldes, cuyo jefe se halla oculto ó fugitivo. Puede así el Ejecutivo tener la satisfacción de decir que no existe ahora en todo nuestro territorio ningún grupo armado contra la ley y la autoridad, gozándose de los beneficios de la paz en toda la extensión de la República.

Al terminar su misión el sexto Congreso Constitucional, podéis volver á vuestros hogares, ciudadanos Diputados, con la satisfacción de haber correspondido á la confianza del pueblo mexicano. Recibid mis felicitaciones, con mis fervientes votos por la prosperidad nacional.

Contestación del Presidente del Congreso, Lic. D. Manuel Romero Rubio.

Ciudadano Presidente:

La renovación de los Poderes Públicos, establecida como principio cardinal de nuestras instituciones fundamentales, es, sin duda, una de las garantías más saludables que la democracia moderna ha conquistado en beneficio de los pueblos y de la sociedad. El acatamiento debido á este precepto, impone el deber al sexto Congreso Constitucional, de cerrar hoy el último período del segundo año de sus sesiones ordinarias.

Los Diputados hubieran querido que sus trabajos correspondieran satisfactoriamente á sus nobles deseos, y á las necesidades públicas que reclama el engrandecimiento de la Patria. Sin embargo, se ha hecho cuanto ha sido posible, si se atiende á las diversas crisis que ha atravesado la República, y á la situación dificilísima en que quedaron los partidos políticos por la lucha electoral y por la muerte del Benemérito Juárez.

Hubo momentos en que llegó á temerse que la mayoría de la Cámara marchase en desacuerdo con el Ejecutivo, sembrando obstáculos y dificultades que hicieran embarazosa la administración y frustáneas y estériles las discusiones de la asamblea. Por fortuna, un sentimiento de noble patriotismo, inspirado por la sabia y prudente política del Ejecutivo, se apoderó de todos los ánimos, y la Representación nacional, preocupada por su saber, ha sabido corresponder, al fin, á las esperanzas legítimas del pueblo.

Gracias á esto, ha podido expedir leyes en el orden político, social y administrativo, de consecuencias trascendentales y provechosas para la República.

La renovación del tratado celebrado con los Estados Unidos del Norte, para examinar y resolver las reclamaciones pendientes entre los ciudadanos de aquel país y el nuestro, es de la mayor importancia, no sólo porque patentiza y asegura la sinceridad y cordiales relaciones que tenemos con aquél gran pueblo, sino porque viene á alentar la esperanza de que el derecho y la razón predominen en el mundo, y de que las diferencias de los pueblos no tengan por juez los cañones y las bayonetas.

Los grandes intereses que creó la Reforma, consolidada ya con la sangre y martirologio de las víctimas ilustres, era preciso que llamaran la atención del Congreso para afianzar su establecimiento en el presente y en el porvenir.

Puede considerarse como un hecho consumado, que los justos y filosóficos principios en que descansan las leyes de Reforma están bajo el amparo sagrado de nuestro Código Fundamental, y que muy pronto formarán parte de él por la sanción solemne de esta Asamblea y las legislaturas de todos los Estados.

La soberanía del pueblo sería una irrisión si la Ley Electoral no garantizase el sufragio libre de todos los ciudadanos. Preocupada la Cámara con esta idea, al expedir la Convocatoria, para el Congreso venidero y Magistrados de la Suprema Corte de Justicia, sostuvo una extensa y amplia discusión, y al revisar las Leyes Orgánicas vigentes sobre la materia, introdujo sabias modificaciones para afianzar más y más el sufragio libre y evitar que la influencia directa ó indirecta de las autoridades pudiera falsear el voto público.

Bien sabe el Congreso que todas las previsiones del legislador suelen ser insuficientes ante la malicia humana; pero confía en las altas virtudes del pueblo mexicano, y en el respeto profundo que el Ejecutivo ha manifestado prácticamente al sufragio público, para asegurar desde ahora que la renovación de los Poderes Legislativo y Judicial, será el resultado de una elección libre y espontánea.

Todos estos beneficios desaparecen cuando la sociedad tiene en peligro las personas y los intereses; por este motivo, á pesar de la repugnancia que sienten todos los miembros de la Cámara de dar leyes excepcionales y de circunstancias, sacrificando el individuo al bien común, se ha visto en la dura necesidad de prorrogar la ley sobre plagiarios, no tanto para castigar este horrendo crimen, que por fortuna va desapareciendo, sino para que sirva de respeto y se extinga de una vez en la República hasta la intención de cometerlo.

La cuestión más difícil de resolver es, sin duda alguna, la de Presupuestos de ingresos y egresos. Con razón los constituyentes consagraron á su discusión, de toda preferencia, el presente período; y aunque no ha sido posible sancionar por falta de tiempo y estudio todas las reformas y modificaciones que la experiencia y la práctica han enseñado, es indudable que en este ramo se adelanta algo cada año, y no está lejos la época de que sin nuevos sacrificios del pueblo y á fuerza de economía y moralidad, queden perfectamente nivelados ambos Presupuestos.

A pesar de la limitación y escasez de nuestro Erario, el Congreso no se ha mostrado indiferente al sentimiento nacional en favor de las mejoras materiales, y si no ha hecho en éste todo cuanto se necesita, ha decretado dos ramales de ferrocarril de la más grande importancia. Uno que enlazará la vía férrea de Veracruz con el Estado de Hidalgo, y otro á la ciudad de Puebla con Matamoros Izúcar.

El resultado de estos ramales no puede ser dudoso para el desarrollo de la minería, de la agricultura y del comercio; ambos caminos van á contribuir poderosamente al mayor ensanche de la riqueza nacional, y á que más tarde ó más temprano nuestra exportación de metales y frutos, tenga un valor equivalente á la importación extranjera.

Por desgracia no ha caminado con la misma fortuna el Congreso para asegurar desde luego el establecimiento del ferrocarril que debe poner en comunicación los dos océanos, dando vida y movimiento á todos los Estados del interior de la República, y obligando al comercio de todas las naciones con el Asia, á ser nuestro forzoso tributario.

El proyecto que se sometió á su estudio y deliberación, entrañaba una reforma que no se ha generalizado en el mundo; y esto hizo que se viera con desconfianza en cuanto á sus resultados prácticos, y como insuficiente al grandioso objeto á que está consagrado. Sin embargo, se le dedicó una atención especial para satisfacer la ansiedad pública; y no fué posible resolverlo por falta de tiempo para su estudio y discusión.

La nación debe estar tranquila, porque esta mejora está apoyada en la conciencia pública, y cuando los pueblos se apoderan de un pensamiento y tienen que satisfacer una necesidad tan ingente, es indefectible que se llenará, á pesar de cuantos obstáculos se presenten; como acontece con el telégrafo, extendido ya en toda la República, y faltando muy poco para que gocen de este beneficio de la civilización actual hasta los pueblos más insignificantes de nuestro extenso territorio.

Muy placentero ha sido para la Representación nacional observar la regularidad de los pagos en todos los ramos de la Administración, porque esto habla muy alto en favor del orden administrativo, de la moral y pureza con que el Gobierno distribuye los fondos públicos.

Pero la que más ha congratulado á la Representación nacional es, seguramente, la eficaz puntualidad con que ha cubierto los compromisos contraídos por el préstamo del año pasado, pues así renacerá la confianza, el país levantará su crédito y dispondrá, en consecuencia, de mayores fondos para satisfacer sus necesidades.

El éxito feliz y completo de la costosa campaña de Tepic, es un augurio de que la República está de enhorabuena y de que su porvenir será todo de adelanto y prosperidad.

Gloria y reconocimiento eterno á los republicanos y valientes jefes, oficiales y soldados que al conquistar en sus espléndidos triunfos el laurel de la victoria que corona sus frentes, han afianzado permanentemente la paz de la República!!

Permitidme que os recuerde las palabras con que concluyó su discurso el año pasado el Presidente de la Cámara: "El sexto Congreso, al cerrar sus sesiones el día de "hoy, hace ardientes votos porque al llegar la nueva evolución periódica, en este mismo "lugar saludemos á la paz y al establecimiento del régimen constitucional en toda la "República".

La Providencia ha coronado con el mejor éxito estos deseos fervientes del más sincero patriotismo. Jamás ha estado la Nación en condiciones más favorables. Nunca la paz ha sido más completa. Os felicito, Ciudadano Presidente, á nombre de la República, por tan inmenso bien.

Nosotros volvemos tranquilos á nuestros hogares, si no satisfechos de nuestros trabajos y de haber llenado nuestros deberes de representantes del pueblo, sí con la convicción profunda de que el país marcha á su destino próspero y dichoso por la senda del progreso y de la libertad.

El Señor Lerdo de Tejada, al abrir el 7 Congreso Constitucional el primer período del primer año de sus sesiones ordinarias, en 16 de Septiembre de 1873.

Ciudadanos Diputados:

La instalación del séptimo Congreso Constitucional es un acontecimiento doblemente grato para el pueblo mexicano. Además de los beneficios que espera con justo título, del patriotismo y de la sabiduría del Congreso, ve en la reunión legal de sus representantes una nueva satisfactoria prueba de que el orden constitucional está ya firmemente consolidado en la República.

Recibid, pues, ciudadanos Diputados, mi muy sincera felicitación, porque entráis al ejercicio de vuestras altas funciones bajo los mejores auspicios, descansando en la confianza de un presente feliz, y alentados con fundadas esperanzas de más dichoso porvenir.

Las recientes elecciones para el Congreso y para la Corte Suprema de Justicia, realizadas con tranquila seguridad, han dado palpable testimonio de que la Constitución y las leyes rigen en todo nuestro territorio sin la menor contradicción.

Cuando el actual Ejecutivo fué llamado por ministerio de la ley, hizo una solemne y espontánea manifestación, que renovó gustoso al ser luego favorecido por la elección popular, de que siempre sería constante norma de su conducta, el fiel cumplimiento de la Constitución y la leal observancia de las Leyes de Reforma, que han abierto una nueva era para nuestra patria, regenerándola con los principios de la moderna civilización.

En conformidad con sus promesas y sus deberes, ha cuidado el Ejecutivo de contener algunos avances contrarios á las Leyes de Reforma, que con tanta justicia serán en breve revestidas de un carácter constitucional.

El orden legal se mantiene en la generalidad de los Estados, libre de disturbios que lo comprometan, si se exceptúa sólo una cuestión legal que ha suscitado entre los poderes locales de Coahuila sensibles diferencias.

Aunque con este motivo se pidió el auxilio federal, ha pensado hasta ahora el Ejecutivo que debía abstenerse de impartirlo, tanto por no haber llegado, á su juicio, el caso de auxilio previsto en el Código Fundamental, como por estimar su abstención muy conforme á nuestro sistema federativo, considerando aún el negocio como una cuestión de derecho constitucional interno del Estado, que es de desearse tenga por la acción sola de sus propios Poderes una pronta y pacífica solución.

Nuestras relaciones con las. Potencias amigas se conservan con el mismo espíritu de recíproca y benévola cordialidad. La República de Colombia ha nombrado un nuevo Cónsul general en México.

Por renuncia del antiguo representante de los Estados Unidos de América, ha venido un nuevo Ministro Plenipotenciario, que lo mismo que su antecesor, ha demostrado los sentimientos de la buena amistad felizmente cultivada entre las dos Repúblicas.

Habiendo comunicado su elevación á la Primera Magistratura de sus respectivos países, los presidentes de Bolivia, Guatemala y Uruguay, les ha contestado el Ejecutivo con la estimación y el aprecio debidos á los Gobiernos y á los pueblos de aquellas Repúblicas que tienen para con la nuestra tantos títulos de confraternidad.

El Gobierno americano, deseando celebrar el centenario de la independencia de los Estados Unidos de América, ha dispuesto para el año de 1876 una gran exposición de artes, manufacturas y productos agrícolas y minerales, á la cual ha invitado al pueblo y al Gobierno de México.

Esta invitación fué aceptada con satisfacción y merecido aprecio por el Ejecutivo, que cuidará con empeño de que México sea dignamente representado en el brillante concurso de Filadelfia, contando con el apoyo que no duda se dignará darle el Congreso, para todas aquellas medidas que requieran la acción legislativa.

Canjeadas las ratificaciones de la Convención de 27 de Noviembre de 1872, que renovó la de 4 de Julio de 1858, el Comisionado y el Agente de México en la Comisión mixta de reclamaciones se hallan en Washington desempeñando sus importantes encargos.

La Comisión pesquisidora nombrada para la frontera del Río Bravo, no ha podido aún terminar sus interesantes investigaciones, á pesar de su asiduo trabajo. En consecuencia, se ha prorrogado el tiempo de su encargo, conforme al decreto del Congreso, y también con arreglo á lo prescrito en el mismo, ha sido nombrada la Comisión pesquisidora para las fronteras de Chihuahua y Sonora.

La desaparición del jefe que por tantos años mantuvo la guerra civil en el Distrito de Tepic, puso término á una gloriosa campaña, en la que brillaron á la par el valor y la pericia del Ejército nacional.

Sin embargo, como no era posible que en pocos días se reorganizase aquel Distrito, sujeto durante tan largo tiempo á los abusos de una dominación tiránica, el Ejecutivo ha creído necesario conservar allí todavía fuerzas competentes para alejar el peligro de nuevos trastornos, cuidando á la vez de reorganizar los ramos de la administración local, y de introducir las mejoras convenientes, entre las cuales ha tenido la debida preferencia el establecimiento de escuelas para di fundir la instrucción pública en aquel pueblo, que así podrá apreciar los beneficios de la paz y el orden legal.

Los elementos creados en la dilatada condición excepcional de Tepic, dan motivos fundados para mantener allí todavía una situación militar; pero como ésta no debería prolongarse de un modo indefinido, pudiera ser ahora el tiempo oportuno de que los representantes de la Nación examinasen y resolviesen la cuestión principal, sobre la separación que han solicitado aquellos pueblos, ó su reincorporación al Estado de Jalisco. De este modo se pondría término á la agitación excitada por tantos años en aquel Distrito, y resolviendo el Congreso lo que en su sabiduría estimase justo, se fijaría definitivamente la condición de Tepic, con positivo beneficio de la tranquilidad general de la República.

Acaba de presentarse concluido por la Comisión respectiva el proyecto del Código de Procedimientos en Materia Criminal, que será desde luego debidamente considerado para que conforme á la autorización del Congreso pueda tener pronto el carácter de ley, mejorando tan importante ramo de la administración de Justicia.

Cree el Ejecutivo deber recomendar á la ilustrada consideración del Congreso, el proyecto pendiente sobre las bases necesarias para la reforma del sistema de Instrucción pública, pues si pudiera ser resuelto en el presente período de sesiones, se plantearía oportunamente esta interesante mejora en el próximo año escolar.

Innecesario es recomendar los proyectos de ferrocarriles pendientes de resolución. Es tan grande y reconocida su utilidad, como lo es también el anhelo de la sociedad mexicana por la realización de esas empresas, que deben producir los más abundantes frutos de prosperidad.

Con los ferrocarriles proyectados se fomentará desde luego nuestra agricultura en el interior, y se obtendrán más adelante los grandes bienes de poner á la República en inmediata relación con los Estados Unidos y con Europa, teniendo también México una vía de comunicación con el Asia.

Es igualmente digno de considerarse entre los proyectos pendientes, el que se refiere á la baja en las tarifas del ferrocarril de México á Veracruz, y á la pronta terminación del ferrocarril por Jalapa. Ambas mejoras imprimirían un nuevo movimiento de riqueza en muy fértiles comarcas, y desarrollarían en grande escala la exportación de nuestros frutos tropicales.

Autorizado el Ejecutivo para reformar el Arancel de Aduanas, confió su estudio á una Comisión, cuyos ilustrados miembros desempeñaron dignamente su encargo. El examen de algunos puntos consultados por varias aduanas, ha detenido la publicación del nuevo Arancel, porque el Ejecutivo desea procurar el mayor acierto en beneficio á la vez del comercio y del Erario.

La percepción de las rentas y el pago de los gastos públicos, han continuado haciéndose con la posible regularidad. No obstante las erogaciones exigidas por la campaña de Tepic, han sido oportunamente cubiertos los pagos de las listas civil y militar, con los otros gastos ordinarios de la Administración.

Del empréstito contraído en Agosto del año anterior, se han pagado ya siete octavas partes del capital, estando satisfechos todos los intereses. Aquél empréstito libró á la sociedad de una nueva contribución, que de otro modo hubiera sido indispensable por la escasez de recursos, á consecuencias de la guerra civil, que aun no estaba del todo terminada.

Fué digna de estimación la buena voluntad con que se suscribieron entonces los prestamistas, y justamente se ha cuidado de la exactitud en los pagos del capital é intereses, como correspondía á la fe y al buen crédito de la Administración pública.

Con la persuasión de las inmensas ventajas que producen las comunicaciones telegráficas, no sólo se ha cuidado de conservar las líneas existentes, sino de continuar las comenzadas y de construir otras nuevas. Está casi terminada la línea de Tabasco, que se extenderá en seguida para Yucatán, y pronto se concluirán las líneas de Chilpancingo á Acapulco, y de San Luis á Tampico. Se ha situado ya en el exterior una cantidad destinada á comprar alambres y aparatos necesarios, para poder establecer 600 leguas más de telégrafos.

Con esto llegará pronto á 7,500 kilómetros la extensión de las líneas telegráficas del Gobierno, que tiene el más vivo deseo de establecer en todos los Estados de la República este medio de comunicación, tan fecundo en bienes para la sociedad.

Por el justo interés de facilitar de todos modos las comunicaciones, especialmente con los Estados remotos que han carecido hasta ahora de ellas, se dispuso que el Correo diera una subvención conveniente para contratar el establecimiento de una línea regular de diligencias entre las ciudades de Durango y Chihuahua.

La empresa contratista ha ofrecido que antes del fin de este mes quedará inaugurada esa línea, con la que se establecerá por primera vez un servicio regular de carruajes entre aquellas dos ciudades.

Bien convencido el Ejecutivo de que la falta de vigilancia en nuestras inmensas costas de ambos mares, ocasiona graves inconvenientes para el Erario y para el comercio de buena fe, ha determinado comprar cuatro buques guardacostas para situar dos en el Golfo de México y otros dos en el Pacífico. De este modo se podrá evitar en mucha parte el contrabando, y se podrá impedir que ocurran en algunos de nuestros puertos nuevos trastornos del orden público.

El Ejecutivo ha destinado ya una parte de la suma necesaria para la compra de los cuatro buques; pero siendo insuficiente la cantidad señalada en el Presupuesto para este objeto, presentará desde luego la correspondiente iniciativa, cuyo favorable despacho recomienda á la consideración del Congreso.

Se ha dispuesto recobrar las Casas de Moneda de Guanajuato, Zacatecas y San Luis, pagando las sumas debidas conforme á los contratos respectivos. Se ha empeñado en esto el Ejecutivo, tanto por las ventajas incuestionables de que el Gobierno administre las Casas de Moneda, como por evitar el grave perjuicio de diferir ese pago, pues si no se hiciera antes de terminar el presente año, los créditos de las Casas de Guanajuato y Zacatecas causarían un triple interés desde la fecha del contrato, con arreglo á sus estipulaciones.

Sin dejar de cubrir las atenciones ordinarias de la Administración, se ha podido invertir un millón de pesos en el pago del empréstito, en la compra de material de telégrafos, en la cantidad ya destinada para la compra de buques guardacostas, y en el recobro de las Casas de Moneda.

Esto os demostrará, ciudadanos diputados, el empeño del Ejecutivo en procurar las mejoras posibles. Aunque hay dificultades no pequeñas que vencer, la Administración procura caminar con regularidad; y si, como debemos esperarlo del patriotismo y del buen sentido de los mexicanos, sigue derramando la paz sus inestimables beneficios sobre nuestra sociedad, podremos lisonjearnos con la fundada esperanza de que la República, después de tantos sacrificios, logre alcanzar la más completa prosperidad.

Respuesta del Presidente del Congreso, C. Nicolás Lemus.

Ciudadano Presidente de la República:

Terminada la periódica renovación que nuestras instituciones tienen establecida para el Poder Legislativo del Gobierno Mexicano, este Congreso Constitucional comienza sus tareas bajo los más plausibles auspicios.

Las últimas elecciones que, en certamen pacífico de todos los partidos, se verificaron con la mayor tranquilidad, y la reunión actual de los Representantes del pueblo son, en efecto, señales evidentes de la consolidación del orden establecido por el Pacto Federal y demás leyes complementarias de nuestro Código político.

La Nación, que ama y comprende sus instituciones, se felicita con el Congreso y el Ejecutivo por tan fausto acontecimiento, fruto de la paz profunda que reina ya en todas las poblaciones de la República, y descansando en la tranquilidad presente abriga para el porvenir las más halagüeñas esperanzas de una época no muy remota, verdaderamente bonancible.

El Congreso conoce el empeño que ha tomado la Administración actual para conseguir este resultado, y ha visto el celo con que vela por el cumplimiento de las leyes; no duda, por lo mismo, que estará dispuesta y pronta á reprimir las infracciones que tuvieren lugar en adelante, tanto de la Constitución y Leyes de Reforma, su complemento esencial, como de las demás disposiciones del orden federativo.

En el Estado de Coahuila han asomado algunas desavenencias que amenazan perturbarlo, hasta el extremo de haberse dirigido á la Federación en demanda del auxilio de su fuerza armada. Este remedio extraordinario es con frecuencia eficaz; pero debe concederse, en efecto, con prudente reserva, como lo juzga con tanto acierto el Ejecutivo.

Además, el presente Congreso espera de la justificación de las autoridades y del buen sentido de los pueblos de Coahuila, que pronto tendrá esa emergencia una solución pacífica y patriótica de acuerdo con los intereses de ese Estado.

Celebra el Congreso que las relaciones de México con las Potencias amigas continúen tan cordiales como antes; ve con satisfacción el cambio de cortesías con los Gobiernos de las Repúblicas del Sur de este Continente, y queda entendido del nombramiento de un Cónsul general, acreditado ante nuestro Gobierno, hecho por el de la República de Colombia.

Celebra igualmente que el Ejecutivo haya aceptado, con merecido aprecio, á nombre del pueblo mexicano, la invitación de las autoridades de los Estados Unidos del Norte para el concurso de industrias que tendrá lugar en Filadelfia el año de 1876, en honor del centenario de la independencia de aquella República; y cuidará, por su parte, de tomar las resoluciones necesarias para que México esté dignamente representado en esa Exposición.

La medida más conveniente para conservar la armonía entre dos naciones amigas, es la de arreglar sus diferencias por medio de convenciones amistosas; la de 4 de Julio de 1868, hecha con el Gobierno de la República del Norte y prorrogada el 27 de de Noviembre de 1872, tiene por objeto el que nuestros intereses nacionales sean dignamente representados y defendidos, y el Congreso descansa, para conseguir tan altos fines, en la sabiduría é imparcialidad de la Comisión nombrada al efecto por ambos Gobiernos. Espera también de los trabajos de nuestra Comisión pesquisidora, de la frontera del Norte, los mismos resultados pacíficos y favorables á los intereses mexicanos.

Ofrece el Ejecutivo la próxima promulgación del Código de Procedimientos en materia criminal, y recomienda á la Representación nacional el pronto despacho de una iniciativa sobre las bases necesarias para el sistema de Instrucción pública.

Los delegados del pueblo que componen esta Asamblea, comprenden que es una necesidad de todos los tiempos y de todas las naciones la codificación de sus respectivas leyes, y esperan que esta promesa quedará cumplida dentro de poco tiempo en beneficio de los habitantes del Distrito y del Territorio de la Baja California; están dispuestos, por su parte, á ocuparse, tanto de la iniciativa sobre la Instrucción pública como de todas las demás de interés general que tenga á bien el Ejecutivo remitir al. Congreso.

Los Diputados á la presente Legislatura que vienen á la Representación nacional libres de pasiones innobles, ajenos á compromisos de partido y resueltos á tornar por norma de sus tareas el programa moral y material de la República, observan con satisfacción que el Ejecutivo no se desentiende de tan interesantes objetos, y que procura levantar á México al nivel de los pueblos más civilizados, proporcionándole los beneficios de las invenciones modernas para hacer más fácil y cómoda la comunicación en los Estados, y subvencionando líneas de carruajes de Chihuahua á Durango que aumenten su tráfico.

La Representación nacional, inspirándose en el cumplimiento de sus deberes y su amor á la Patria, estudiará y resolverá cuanto antes, de la manera más conveniente al bien común y público, los negocios que se refieren á la baja de tarifas del camino de fierro de Veracruz á la Capital por Orizaba, y su doble comunicación por Jalapa, y á la prolongación de este camino desde la Capital hasta algún punto del mar Pacífico.

El pago regular de los gastos del Gobierno, el cumplimiento de sus compromisos pecuniarios, la devolución de las Casas de Moneda de Guanajuato, San Luis y Zacatecas, conforme á sus respectivos contratos de arrendamiento, y la compra de un abundante material de telégrafos indican el estado satisfactorio de la Hacienda de la Federación, el cual mejorará indudablemente más adelante con los productos de las Casas de Moneda ya recuperadas, la represión del contrabando por medio de cuatro buques guardacostas en ambos mares, de cuya iniciativa se ocupará el Congreso sin tardanza; la publicación del nuevo Arancel de Aduanas, y, sobre todo, la moralidad creciente en la percepción de los impuestos y en el pago de los gastos.

Con el fusilamiento del faccioso Lozada terminó felizmente la sublevación de Tepic; ese Distrito goza ya también, como toda la República, de los beneficios de la paz; el Congreso comprende las dificultades de su reorganización y procurará dar á tan delicado asunto un término conveniente al reposo de la Nación y al respeto de sus instituciones, á los intereses bien entendidos del Estado de Jalisco, y á la conveniencia particular del mismo Tepic.

Ciudadano Presidente: El cielo de la República Mexicana está en este momento limpio de nubes; su porvenir feliz, como radiante el sol, asoma por el horizonte; hacemos votos todos los miembros del Congreso por la concordia entre los Poderes del Estado, para que anuncio tan halagüeño se determine en una serie no interrumpida de prosperidades á favor de la Patria.

El Sr. Lerdo de Tejada, en 6 de Octubre de 1873, al otorgar la protesta prevenida por el decreto de 4 del mismo mes.

Ciudadanos Diputados:

La grande obra de la reforma de nuestra sociedad iniciada en 1833, quedó terminada ante obstáculos que en aquella época fueron insuperables. Aun eran entonces poderosas las resistencias de la educación, imbuída en errores seculares; y los cambios de la organización política, sin cesar combatida, absorbían preferentemente la atención pública, con frecuentes y estériles vicisitudes.

A pesar de ellas, no tardó mucho en venir una era nueva y regeneradora. El movimiento político que triunfó en 1855, no fué una revuelta como las anteriores, impulsada por el único móvil de satisfacer aspiraciones personales, sino una verdadera revolución de ideas, inspirada por los sufrimientos del pueblo y sostenida por las exigencias del interés nacional.

Esa fecunda revolución, que sacudió en sus fundamentos los restos del edificio colonial, anunció al pueblo mexicano que había llegado el momento de cambiar la faz de la sociedad.

Una lucha reñida entre las preocupaciones antiguas y las nuevas ideas, entre los intereses privilegiados y el bien general, dió el más completo triunfo á la causa de la democracia y de la libertad.

Por fortuna de México pudo consumar su reforma en una lucha de tres años, incomparablemente menos prolongada y menos costosa que las convulsiones de otros países para igual transformación.

Trece años ha que triunfó la Reforma, para no poder nunca ser abatida, porque la civilización moderna no permite obscurecer la luz de la verdad, ni negar los dictados de la razón.

Sólo faltaba que, revestida como ahora lo está, de un carácter constitucional, ocupase la Reforma el lugar de honor que le conquistó el pueblo, para formar parte integrante de nuestras instituciones.

Al renovar, como acabo de hacerlo, la protesta de su fiel observancia, muy justo es tributar también nuevos homenajes de honor y de gratitud á los eminentes autores de las leyes de Reforma, y á los valerosos caudillos del pueblo y del ejército republicano que las defendieron hasta hacerlas triunfar.

Unos y otros merecieron bien de la patria, dando un ejemplo memorable que está ya consignado en los anales de este siglo, tan fecundo en grandiosos acontecimientos.

Vosotros, conciudadanos Diputados, tenéis la gloria de haber puesto á la República el último sello constitucional. Tenéis también la feliz satisfacción de verla respetada en medio de la paz, y sostenida por el pueblo con una convicción general.

Ella ha sido ya, y será en lo venidero, el más eficaz elemento del bienestar de la República, porque ha destruido los obstáculos que el pasado oponía tenazmente al desarrollo de los principios democráticos, ha abierto un amplio sendero á las más benéficas mejoras, y cerrando para siempre la puerta á las exigencias de otros tiempos, ha establecido las bases duraderas para la consolidación de la paz y para el progreso social.

Respuesta del C. Mariano Yañez, Presidente del Congreso.

Ciudadano Presidente:

Las sucintas frases que acaba de oír el Congreso de la Unión, caracterizan de una manera tan sobria como perfecta la necesidad que tenía el pueblo mexicano de una revolución profunda, que sacudiera sus antiguos hábitos y renovara el círculo de sus ideas, abriendo un amplio horizonte al pensamiento y al progreso. Estos grandes bienes no se han obtenido sin grandes sacrificios.

Las generaciones inmediatamente anteriores, y la presente, han pagado con su sangre el bienestar de las venideras. Pero la Reforma está consumada, y ante este bien de incalculables consecuencias, deben desaparecer los penosos recuerdos del tiempo pasado.

Tocó al sexto Congreso constitucional la honra de haber elevado con la aprobación de la mayoría de las legislaturas al rango de leyes constitucionales los principios de la Reforma.

El séptimo Congreso, ocupándose desde su instalación de ese sello tan necesario á la perfección de nuestras instituciones, ha probado que con voluntad firme y enérgica resolverá las cuestiones que sólo tienen por objeto el equilibrio entre los Poderes; y libre de tan preferente atención, se dirigirá á las mejoras materiales de que, si es lícito expresarse así, la Nación experimenta una sed inextinguible.

La memoria de los eminentes autores de la Reforma y de los valerosos caudillos del pueblo y del ejército republicano, es tan grata al séptimo Congreso constitucional, que próximamente les acordará el tributo de gratitud que con tanta justicia han merecido.

De hoy en adelante pueden considerarse asegurados todos los derechos del hombre y del ciudadano; y debemos esperar que después de un corto período serán apreciados debidamente los beneficios de la estricta igualdad ante la ley, de la verdadera tolerancia, y demás preciosas garantías, que han recibido su complemento con los cinco nuevos artículos que hoy integran nuestro pacto fundamental.

Fuente:

Los presidentes de México ante la Nación : informes, manifiestos y documentos de 1821 a 1966. Editado por la XLVI Legislatura de la Cámara de Diputados. 5 tomos. México, Cámara de Diputados, 1966. Tomo 1. Informes y respuestas desde el 28 de septiembre de 1821 hasta el 16 de septiembre 1875.

Los cinco tomos fueron digitalizados por la Universidad de Texas:
http://lanic.utexas.edu/larrp/pm/sample2/mexican/history/index.html



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