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Siglo XIX > 1870-1879 > 1872

Discurso pronunciado por el señor don Victoriano Mereles, a nombre del Gran Círculo de Obreros de México, durante el funeral de Benito Juárez.
20 de julio de 1872.

Conciudadanos:

Un profundo dolor martiriza mi alma; mi corazón angustiado por un sentimiento indefinible se oprime dentro del pecho, y mis labios entorpecidos por la emoción no podrán expresar debidamente las virtudes del más esclarecido de los patriotas del siglo.

¡Juárez, nombre venerado que las generaciones presentes y futuras pronunciarán con respeto!

Vedlo ahí; él fue el predestinado por Dios para poner muy alto el nombra de nuestra querida patria; él fue el que, inspirado con el soplo divino del ser supremo, supo engrandecer el antiguo país de Moctezuma.

El sentimiento general que ahora se manifiesta en el corazón de los hijos de México, demuestra claramente la pérdida irreparable del defensor infatigable de las libertades patrias.

Bajo el sistema federativo e identificado con él, condujo a la nación por el camino del progreso, y la aureola que circundaba su frente pensadora desterró para siempre las negras sombras del fanatismo.

Mantuvo en pie, con fuerza incontrastable, el sistema grandioso de leyes liberales, emanación divina del mártir del Gólgota. Gran apóstol de la democracia mexicana, promulgó las leyes regeneradoras que dejó iniciadas el C. Melchor Ocampo, primer mártir de la reforma.

Por medio de estas leyes el pueblo mexicano rompió el valladar que el clero oponía obstruyendo la marcha del hombre que tiene que cumplir una alta misión sobre la tierra; la conquista de los derechos sociales.

Destruyó el fanatismo, el velo de la ignorancia se apartó de nuestros ojos, y con el pensamiento libre, el libre examen y la libertad de conciencia se han alcanzado grandes adelantos que afianzarán para siempre la independencia de nuestro suelo.

Hubo un tiempo que esta independencia vacilara, y el atleta del siglo, el digno hijo de la patria de Hidalgo y de Morelos, al ver en peligro la soberanía nacional, con voz vibrante dijo a los mexicanos: "Antes de sucumbir cobardes ante el poder de las bayonetas de un tirano, combatamos sin cesar hasta derramar la última gota de nuestra sangre; sepamos repeler la fuerza con la fuerza".

El pabellón tricolor, símbolo de nuestra emancipación política, ondeaba solamente en un rincón de la República; ya estaba próxima a perderse la integridad territorial, cuando alentados por su ejemplo los buenos hijos de México, y guiados por el esforzado campeón de la libertad, por el ínclito Juárez, que empuñaba el lábaro santo de la patria, supieron disputar palmo a palmo el terreno, que por medio de la traición se había conquistado.

¿Quién será aquel que venga a negar una sola de estas verdades?

¿Y quién será el que, al recuerdo de tantas glorias, no sienta emocionado su corazón y venga al borde de este sepulcro a derramar una lágrima como un tributo debido a los cruentos sacrificios del hombre que supo hacerse invencible hasta los últimos momentos de la vida?

Si hubiere algún indiferente que en su pecho no haya abierto el dolor profunda huella, al ver perdida la preciosa existencia de Juárez, a ese indiferente debemos volverle la espalda; ese no es mexicano, ese no ama a su patria.

Juárez, ínclito y benemérito ciudadano, impertérrito y gran campeón de la libertad; patriota inmaculado; aquí me tienes; yo, el último de los obreros de esta capital, vengo con el luto en el corazón y el llanto en los ojos, a nombre del gran círculo de obreros de México, a decirte en sencillas pero en respetuosas palabras, emanadas del fondo de mi alma:

Juárez, los obreros te saludan, seguirán tu ejemplo, y marcharán por el sendero de la libertad. Sobre tus cenizas juran oponerse a los partidarios del oscurantismo; y si preciso fuere, derramarán su sangre por conservar incólumes sus libertades.

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.