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Siglo XIX > 1870-1879 > 1871

Ramón Corona propone un plan para triunfar en Zacatecas sin derramamiento de sangre.
Guadalajara, octubre 31 de 1871.

Sr. presidente licenciado don Benito Juárez

México

 

Estimado compadre y amigo:

 

En este momento acabo de recibir un parte del Sr. don Gabriel García diciéndome: "Guerra y García de la Cadena, unidos a Barrios", el que inmediatamente he trascrito al ministerio agregando que no se ha presentado aquí hasta hoy el Sr. Gral. Guerra. Aún no recibo contestación.

 

Partiendo de que sea un hecho de que el Gral. Guerra se haya unido a García de la Cadena, yo, que conozco los elementos de él en Zacatecas, que son precisamente la mayor parte de los que actualmente tiene el gobernador de aquel estado y los pocos con que cuenta García de la Cadena unidos a éstos, siempre le darán alguna importancia a la revolución y aunque tengo fe que no triunfará, pero causará más víctimas al país.

 

Además Guerra tiene sus buenas relaciones en Durango con la oposición y robustecerá sus elementos, uniéndolos a los pocos que han quedado en pie en Sinaloa donde también tiene relaciones y estimulados por la división del comercio de Mazatlán, quien, por estar cerca sus expediciones y por medrar con la revolución, les aprontará sumas de dinero.

 

En Jalisco hay pocos afectos a la revolución; les falta un hombre prestigiado que los dirija. El Gral. Guerra puede llenar esa falta y todos estos elementos reunidos y combinados con los del norte causarán mayores sacrificios al país, prolongando más la revolución.

 

Para contrariar todos estos elementos, me permito proponer a usted lo siguiente:

 

El Sr. coronel don Julio H. González, actual diputado, es bien recibido por la presente administración de Zacatecas; tiene su influencia con varios diputados a la legislatura y la tendrá más cuando esté investido de cierto carácter.

 

Pues bien, este señor es también de confianza para el gobierno general; si inmediatamente viene a Zacatecas con recomendaciones eficaces para que sea oído por quien corresponde y manifieste la necesidad de un cambio de política, nombrándolo a él gobernador con facultades extraordinarias de la legislatura hasta pacificar el estado y que, una vez tranquilo, la misma legislatura o el gobierno interino convoquen a elecciones para gobernador constitucional, consiguiendo antes que el Sr. García renuncie y para diputados para que la legislatura a su vez o paulatinamente sus miembros vayan renunciando a fin de que con todas estas vueltas que parecen necias, se establezca en el estado la autoridad conforme a la ley y esto le dé oportunidad al Sr. don Julio H. González para que, por medio de su íntimo amigo el Sr. licenciado don Eduardo Pankurst, consiga que los elementos de la revolución local robustezcan al gobierno.

 

De este modo le quitará a García de la Cadena y a Guerra los mejores elementos con que hasta hoy no cuentan pero que, abandonados a su propia suerte, serán obligados a unirse a García de la Cadena.

 

Si los elementos de la revolución local hasta hoy no parecen poderosos, es porque yo los he estado conteniendo por medio de la influencia que el gobierno me proporcionó sobre el Sr. Tinoco a quien usted conoce y quien, a pesar de estar su firma en un manifiesto, no ha tomado parte en la revolución local.

 

Este jefe, unido a otros, se ha dirigido a mí por extraordinario, indicándome su situación y manifestándome que, si no son atendidos de alguna manera en sus justas exigencias locales, se verán obligados si no a unirse a García de la Cadena, sí a presenciar que sus elementos sean aprovechados por él.

 

A estos señores les voy a contestar mañana, que me he dirigido a México manifestando su situación y mi opinión y que por ningún caso se unan a García de la Cadena, hasta no darles idea de la contestación que reciba; por lo que le suplico a usted me dé idea de ello por telégrafo, si lo cree prudente.

 

Si el gobierno o la legislatura de Zacatecas no fuere consecuente con las manifestaciones del Sr. don Julio H. González, basta que diga que la fuerza federal se mantendrá en una estricta neutralidad en la cuestión local, para que luego cedan y si no luego se harán de la situación los de la revolución local y éstos serán consecuentes en todo.

 

Podían evitarse todas estas complicaciones si no estuviera prohibido el estado de sitio o si las facultades extraordinarias, una vez concedidas, lo permitieran. Este último punto lo encarezco hoy a mis amigos diputados.

 

Perdóneme usted el largo contenido de ésta, pues si me permito hacerlo así, es porque estoy seguro de que usted sabrá interpretar bien los sentimientos que me animan.

 

Quedando de usted, como siempre, su compadre y afectísimo seguro servidor que atento b. s. m.

 

Ramón Corona

 

Fuente:

 

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.