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Siglo XIX > 1870-1879 > 1871

Luis Mier y Terán informa sobre la derrota en San Mateo Xindihui.
Oaxaca, diciembre 26 de 1871.

República Mexicana
Ejército Popular constitucionalista
Línea de las mixtecas

General en jefe
C. Gral. Félix Díaz
Gobernador del estado libre y soberano de Oaxaca

Presente

Cumpliendo con el deber que me impone la posición que ocupaba al frente de las fuerzas de las mixtecas, rindo a usted el parte relativo a la desgraciada función de armas que en la noche del 22 del presente tuvo lugar en el pueblo de San Mateo Xindihui, transcribiendo a usted en copia autorizada las noticias que los jefes de las fuerzas que tomaron parte en la referida función de armas me han dirigido.

Eran las once y media de la noche y acababa de despachar correos y exploradores sobre el camino, que se suponía podía traer el enemigo.

Aún no salía de la plaza el presidente municipal del pueblo de San Mateo, que con diez exploradores marchaba a establecer nuevos vigías, cuando un fuego vivísimo que partía del campo frente a nuestras posiciones nos anunció la presencia del enemigo.

En el acto salté fuera de mi alojamiento que se hallaba situado a poca distancia de la iglesia, y tomando inmediatamente la compañía de granaderos con su valiente capitán a la cabeza, ataqué al enemigo que después de apoderarse de la artillería, marchaba en columna sobre el atrio, al que habían entrado ya muchos soldados gritando vivas a Porfirio Díaz; cuya circunstancia hizo que mandase suspender el fuego para recibir aquella fuerza que aparentaba pasarse a nuestras filas.

Conocida la intención del enemigo, lo ataqué resueltamente obligándolo a abandonar el terreno que había conquistado, muriendo en este acto varios soldados del enemigo y el jefe que los mandaba.

Después del primer ataque se rehicieron, y volvieron a la carga: yo los rechacé con granaderos y parte de cazadores, cayendo muerto el capitán José Reyes y recibiendo yo una herida grave en la garganta que me hizo caer al suelo.

En los primeros momentos del fuego se me presentó el teniente coronel C. Antonio Garza, jefe de día de la guarnición, quien recibió mis órdenes para atacar con una columna por el costado derecho de nuestra posición, izquierda del enemigo.

El teniente coronel Garza recibió dos balazos, muriendo a consecuencia de ellos.

La sorpresa no permitió a los señores jefes superiores del cuerpo y a varios otros jefes de graduación el presentárseme en los momentos del peligro, quedando yo enteramente solo y en la imposibilidad de poder tomar de nuevo columnas para atacar al enemigo, que por el costado izquierdo de nuestra posición y a cortísima distancia avanzaba.

Sólo encontré a retaguardia de la iglesia al C. comandante Francisco López, mayor del batallón Guerrero, a quien ordené organizase las columnas y tomase el mando de todo el batallón, pues hallándome en la imposibilidad de continuar al frente de la fuerza, necesitaba que la que quedaba en el atrio conservase su moralidad.

Mi herida sangraba sin cesar y la debilidad me dominaba.

Una voz esparcida imprudentemente hizo comprender a los soldados, que era necesario ocupar la falda del cerro. A ella se dirigieron arrastrándome en su marcha.

Quise que los oficiales que los mandaban no pasasen de allí; pero no pudiendo lograrlo, avanzaron todos hacia la cima del cerro. Volví a quedar solo y me acompañaban únicamente el capitán C. Vicente Ramírez, el subteniente Procopio Hernández y un soldado.

Lo demás que ocurrió hasta las siete y media de la mañana consta en la relación que el teniente coronel C. Ramón Ríos, Mayor de Órdenes de la brigada, dirige a este cuartel general y que yo trasmito a usted en copia bajo el número 1.

Al terminar este parte, recomiendo a usted la conducta observada por los señores jefes y oficiales que tomaron participio en la referida acción, pues todos han cumplido con su deber, haciendo mención especial del C. teniente coronel R. Ríos que conservó el espíritu militar de nuestras tropas, retirándose en perfecto orden cuando ya era imposible toda resistencia.

También recomiendo a usted el heroico comportamiento del teniente coronel Antonio Garza, y el del capitán José Reyes, muertos en la acción: así como la conducta llena de abnegación y espíritu militar del teniente coronel Manuel A. Marín que en los momentos de organizar tropas a la falda del cerro, me encontró pie a tierra y me obligó a aceptar su caballo.

Nuestras pérdidas han sido muy sensibles por contarse entre ellas a esos valientes Garza y Reyes, así como a sus demás compañeros que sucumbieron con heroísmo.

La honra de las armas del estado queda salvada: los soldados del batallón Guerrero se han batido con un valor que admira y su patriotismo no puede disputarse.

Libertad y justicia, Porfirio Díaz o muerte, Oaxaca, diciembre 26 de 1871.

Luis Mier y Terán

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.