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Siglo XIX > 1870-1879 > 1871

Bernardino Carbajal escribe con franqueza a Juárez.
Oaxaca, diciembre 21 de 1871.

(Sr. licenciado Benito Juárez)

Muy querido Beno:

Se aproxima el día en que nuestro desgraciado estado respire, después de más de cuatro años de una tiranía brutal.

Todos deseamos que se apresuren los acontecimientos que pongan término a los sufrimientos de que hemos sido víctimas durante la funesta administración de los hermanos Díaz. La opinión pública maldice enérgicamente el motín militar que ha causado ya tantos males y que amenaza causar aún mayores.

En estas circunstancias críticas y solemnes, creo un deber para todo oaxaqueño que anhela por la regeneración política del estado, por sus progresos materiales y morales y por afianzar de una vez los bienes que resultan de una administración sabia y liberal, dirigirse a quien puede cooperar poderosamente para que se realice el bello porvenir que todos esperamos.

Hace mucho tiempo que no te escribo, pero mi silencio lo ha motivado sólo la falta de objeto, para no interrumpir tus atenciones con frivolidades, pero no porque mi afecto a ti se haya disminuido en lo más mínimo.

Tampoco temo haber dejado de ser para ti tu antiguo amigo y hermano Bernardo. Con estos títulos e invocando la franqueza y cordialidad que nos ha unido, te hablaré de la situación del estado y de sus exigencias actuales.

Doy por verificado el hecho, que nadie duda, del completo triunfo de la legalidad sobre la incalificable rebelión de las autoridades del estado y de la escandalosa asonada militar.

Ese triunfo, que para nosotros significa la regeneración, la paz y la libertad, exige que la gubernatura provisional del estado se desempeñe por una persona que, a su inteligencia y patriotismo, reúna las simpatías de los oaxaqueños para que todos la rodeen, la ayuden e inspiren.

Colocar al frente del estado a un sujeto desconocido y sin antecedentes en él, sería crear desde luego el descontento y la desconfianza y no aprovechar el elemento de unión que hoy por fortuna se ha establecido, fundiendo en un mismo sentimiento las diversas opiniones y partidos que antes nos dividían. La elección de gobernador provisional debe ser obra tuya, según entiendo, y esa elección decidirá de nuestro futuro bienestar.

Tú conoces las personas que en el presente estado de cosas pueden desempeñar tan difícil encargo, pero yo me tomo la libertad de proponerte las que encontrarían mejor aceptación en la mayor parte de nuestra sociedad pensadora y cuyos nombres se pronuncian por todos los que desean sinceramente la paz y la felicidad del estado.

Dublán, Maqueo y Noriega son los tres sujetos que reúnen la opinión pública y las simpatías generales; cualquiera de los tres sería recibido con entusiasmo y como una prenda de tu amor a Oaxaca; cualquiera de ellos sería una garantía de orden y de reorganización en el estado de desquiciamiento en que la pasada administración, inepta y viciosa, ha dejado todos los ramos.

Te pido, en nombre de todos tus amigos, de todos tus adictos y de todos los oaxaqueños, a uno de esos tres y te colmaremos de bendiciones.

Nuestro buen amigo don Miguel Castro no sería a propósito en las actuales circunstancias que reclaman un hombre de energía, de actividad y de iniciativa; su carácter es de otra época más normal y pacífica; tú, que tan bien lo conoces, convendrás en que seria una rémora en lugar de un impulso para nuestra reorganización política.

No vacilo en decirte francamente que, al saberse aquí que Luis Medrano viene como director de la política de Alatorre, todos sin distinción han mostrado su desagrado, así por los ingratos antecedentes de dicho sujeto, como por la pobre opinión que de su inteligencia y de la firmeza de sus principios se tiene.

Cuando alguno ha expresado el temor de que pudiera imponérsele al estado para regir sus destinos, todos nos hemos apresurado a desvanecer ese temor como un absurdo en política.

Me prometo que apreciarás mis indicaciones como hijas de mis fervientes deseos por la felicidad de nuestro desgraciado estado y de la estabilidad y firmeza de la paz porque todos suspiramos y que no podremos alcanzar sino con hombres que por su patriotismo, sus talentos, su probidad y sus honrosos antecedentes, sean una prenda de tan inestimables bienes.

Recibe mis felicitaciones por tu reelección y los más tiernos afectos de mi amistad.

Bernardino Carbajal

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.