1869
De la Garza renuncia en Tamaulipas y surge la paz.
Ciudad Victoria, diciembre 12 de 1869


Señor Presidente don Benito Juárez

México

 

Muy respetable señor y amigo:

 

De regreso para esta capital, después de mi marcha a Tampico, recibí un correo extraordinario del coronel Montesinos, en que, sin entrar en pormenores, me participaba la renuncia que del cargo de gobernador del estado había hecho el Sr. licenciado don Juan José de la Garza.

 

Este grave acontecimiento hizo violentar mi marcha, temeroso de que por él pudiera surgir algún conflicto; pero no fue así, pues, el 6 del corriente que llegué a ésta, me informé desde luego, por el parte circunstanciado del mismo coronel Montesinos, de que la tranquilidad pública se conservaba inalterable, siendo exacta la relación de los hechos que en él se consignan y del cual remito copia al ministerio de Guerra.

 

He hablado con los diputados que forman la comisión permanente de la legislatura del estado y con las personas más notables de la capital y todas me han informado que lo que motivó la renuncia del Sr. Garza fue la creencia que adquirió y que no pudo desvanecérsele, a pesar de las seguridades que se le dieron, de que podían llevarse a cabo las versiones que sobre el riesgo que corría su persona se habían difundido en la población, con objeto de hacerlo renunciar.

 

Por fortuna pasó este suceso sin que hubiera habido la menor alteración en el orden público, asegurándose con la separación de aquel ciudadano, tan poco querido, la completa pacificación de Tamaulipas. El coronel Saldaña, que por ley ha tomado el cargo interino del gobierno, ha sido recibido con verdaderas muestras de simpatía, aun por los mismos afectos al coronel Garza.

 

Reuniendo el nuevo gobernador la aceptación de todos los partidos que se han disputado el poder en el estado, hay seguras probabilidades de que no vuelva a estallar en él la guerra civil y es tan firme mi aserción sobre este particular, que creo ya inútil la presencia aquí de las tropas, por cuyo motivo el Supremo Gobierno puede emplearlas en donde juzgue más importantes sus servicios.

 

Logré pagar en Tampico casi todo lo que debíamos, así es que queda cubierto el crédito del Supremo Gobierno y el de la división, pero vuelvo a quedar, en cambio, escaso de recursos, pues es mucho lo que se nos debe.

 

La aduana de Tampico, según los compromisos que tiene y la poca entrada que hay de buques, juzgó que no podrá cubrir con puntualidad, por algunos meses, la asignación que tiene hecha para la división; por ese motivo, ruego a usted que, accediendo a lo que ya he solicitado, se sirva ordenar a Hacienda que disponga que los derechos de la próxima conducta de Guanajuato, que viene a San Luis Potosí, se enteren a la pagaduría de la división, suplicando a usted muy encarecidamente fije su atención en este asunto y acceda a mi pedido.

 

Como estoy plenamente convencido de que la paz y tranquilidad se conservará inalterable en el estado, pienso ir unos días a San Luis Potosí, tanto para poder esperar allí con más violencia las órdenes del Supremo Gobierno sobre los últimos sucesos, cuanto para ver cómo anda en aquel estado la cosa pública, pues ya sabrá usted que el faccioso Araujo se ha sublevado nuevamente en Alaquines y que hay sus temores de revolución aun en la misma capital.

 

Felicitando a usted hoy por el firme restablecimiento de la paz de este estado, concluyo repitiéndome su adicto subordinado y amigo que mucho lo aprecia y respeta.

 

Sóstenes Rocha

 

Fuente:

 

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.