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Siglo XIX > 1860-1869 > 1868

Reconoce Ortega su deseo de llegar al gobierno de Puebla.
Puebla, diciembre 13 de 1868

Sr. Presidente Lic. don Benito Juárez

Mi muy estimado amigo y señor de toda mi atención:

Hace usted bien en tener confianza en la prudencia con que me conduzco.

Referiré varios hechos que lo prueban.

Se habían preparado demostraciones de júbilo para el día de mi arribo a esta ciudad y las frustré viniendo inesperadamente. Sabida mi venida se pretendió realizar las demostraciones preparadas y logré impedirlas con la persuasión y los ruegos.

Vinieron a mi alojamiento, sin embargo, dos golpes de música y dejé que sólo tocaran dos piezas y se retiraran.

Han querido hacer demostraciones de otro género, como reunirse en la Legislatura y pedir la separación del Sr. García o hacer representaciones escritas y todo esto lo he impedido.

Si estas demostraciones que pudieran considerarse permitidas han sido contrariadas por mí, ¿cómo pudiera creerse que permitiera las vedadas? No, señor, éstas no sólo no serán toleradas sino combatidas con todas mis fuerzas y arbitrio.

Tengo la convicción íntima y profunda de que la salvación de México consiste en apoyar y sostener la marcha que sigue usted y su gobierno y tengo también la firme voluntad de hacer triunfar esa convicción; por eso antes de venir a esta ciudad procuré sobre todo obtener el beneplácito de usted.

No he venido, pues, a conspirar, tampoco a desconceptuar al Sr. García, ni sacar a plaza lo que acerca de él corre entre todas las gentes y, mucho menos, a lisonjear intereses bastardos o contrarios al orden existente.

Vine, porque seis diputados me llamaron y, como en la Legislatura está únicamente el medio legítimo y tranquilo de sustituir al Sr. García, allí sólo es donde se ha buscado el modo de que los seis diputados lleguen a contar con los tres que les faltan para tener mayoría.

La sustitución del Sr. García, solicitada por el medio indicado, no sólo es legítima, sino necesaria, absolutamente indispensable. Era oportuno que pudiera usted ver aquí, con sus propios ojos, hasta dónde llega la impotencia del Sr. García, su desconcepto y la incapacidad absoluta de dominar la situación.

No hay uno solo de los diputados que se atreva a defenderlo en público y es necesario estar ciego para no ver claramente la pendiente rápida por donde va el Sr. García para exacerbar los males hasta un extremo muy peligroso.

Si en mi mano estuviera probar que usted, que su gobierno, me veía como su amigo íntimo, a esta hora estaría yo en el mando del estado, con el júbilo de todos sus habitantes.

Confíe usted, pues, señor Presidente, en que nunca saldré del terreno de la Legislatura y eso siempre con mucha prudencia y que combatiré toda aspiración contraria a la marcha del Supremo Gobierno de la República, porque no ignora usted cuánta y cuán grande es la estimación y cariño que le tiene a usted su adicto amigo y servidor que atento b. s. m.

Fernando M. Ortega

P. D.

Ruego a usted que disimule las enmendaduras, pues no hay (tiempo) para escribir otra carta.

Nota autógrafa de Juárez:

Al archivo sin contestación.

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.