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Siglo XIX > 1860-1869 > 1867

Respuesta del vicepresidente del Congreso, Manuel Saavedra.
Diciembre 25 de 1867.

Ciudadano presidente:

A muchas naciones de la tierra les ha bastado una sola independencia para nacer a una vida propia y libre y para marchar por el sendero del progreso hacia su bienestar y prosperidad.

México ha necesitado de tres independencias para colocarse en el camino que con seguridad la conduzca a semejante fin: la independencia de la España, la independencia del clero y del antiguo ejército y la independencia de la Europa.

México, con el esfuerzo y con la sangre de sus buenos hijos, ha consumado estas tres independencias y con ello ha dado pruebas incontrastables de que alienta una gran vida y de que se encuentra ya colocado en la senda de un rápido engrandecimiento.

Para llegar a este punto, ha tenido que recorrer un camino de sangre y de lágrimas, ha pasado por cincuenta y tantos años de sacrificios, de desengaños y de experiencias dolorosas; pero sabrá aprovechar estas amargas lecciones del pasado y con el apoyo de sus buenos hijos, asegurará un porvenir feliz.

Vos ciudadano presidente, elegido por el pueblo, habéis estado a su cabeza y representado un papel importante en dos de estas épocas, muy señaladas para la vida de la patria.

Os confió sus libertades en 1857 y las salvasteis, afianzando su emancipación del clero, del ejército y del oscurantismo.

Os confió su bandera en 1862 y la mantuvisteis limpia y muy alta, presentándola hoy triunfante y orgullosa.

La representación nacional cumple ahora con el justo y grato deber de saludaros como al digno abanderado de México.

El pueblo mexicano, en ejercicio ya de su soberanía, os ha elegido de nuevo su presidente y os encomienda el último trabajo para su felicidad: la consolidación de la paz pública.

Grave y difícil es por cierto la tarea; pero vuestra constancia y patriotismo y el buen sentido de la nación, de que ha dado recientes pruebas, responden de que no desmayaréis en la empresa y de que ella se realizará.

En su buen éxito tiene un participio muy principal el Soberano Congreso de la Unión.

Él conoce la magnitud de la obra; y aunque desconfía de su capacidad para llenar su misión, se siente también alentado por el patriotismo, ese noble sentimiento que produce el bien público y las acciones grandes y no descansará en sus trabajos, ni vacilará en la consecución del fin que será su constante propósito.

La instalación de los poderes federales manifiesta que México entra al régimen constitucional y la situación en que se encuentra el país revela que el único problema por resolver, para afianzar la paz pública, es una buena administración.

El principal medio de obtenerla, es el respeto a la ley y su más fiel y exacto cumplimiento.

Dirijamos todos nuestros desvelos a este fin, y si logramos su buen resultado, corresponderemos a la grande confianza que se ha depositado en nosotros, cumpliremos la elevada misión que se nos ha encomendado y realizaremos las esperanzas que en nosotros ha cifrado nuestra querida patria.

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.