1867
Altamirano instiga diferencias entre Diego Álvarez y el general Vicente Jiménez.
Cuernavaca, febrero 23 de 1867.


Señor Presidente licenciado Benito Juárez
Donde se halle

Muy estimado amigo y señor:

El ciudadano coronel Juan Montúfar, persona que merece toda mi confianza y a quien conoce usted, le presentará ésta y le dirá verbalmente todo lo ocurrido en el estado de Guerrero y en este 3° distrito del de México, como testigo ocular de todo, pues me ha parecido conveniente hacerlo así porque en los estrechos límites de una carta no es posible y tal vez sea inconducente por virtud de las circunstancias.

No había escrito a usted antes por no haber sabido con certeza dónde se encontraba y porque, al hacerlo, debía darle conocimiento de los conatos de insubordinación del ciudadano general Vicente Jiménez, sobreexcitado por el licenciado Altamirano.

Preferí, por lo mismo, estar en silencio hasta no ver si lograba, por medios prudentes y conciliatorios, que aquel jefe volviese sobre sus pasos, para no dar a usted el disgusto de saber ese enojoso asunto y, a los traidores, un arma que esgrimirían a su sabor contra la causa de la República, cuyo buen fin conseguí, pues el repetido general reconoció la justicia de mis providencias y de mi orden emprendió su marcha de Iguala para este distrito.

El principio de dicha insubordinación y su resultado, lo verá usted en el expediente respectivo, que el ciudadano coronel Montúfar le mostrará, quien lleva encargo de hacer a usted las aclaraciones y amplificaciones correspondientes.

Habiendo obtenido este buen resultado, me había propuesto no hablar a usted de ello, pero después han ocurrido otros sucesos al ciudadano general Francisco Leyva, gobernador y comandante militar de este distrito, provenidos por sugestión del licenciado Altamirano, cuyo genio inconsecuente y proyectos ambiciosos conoce usted bien y creo de mi deber y en obsequio del bien público, hacerle un relato conciso que explayará el referido coronel Montúfar.

El ciudadano general Jiménez recibió de la subcomisaría de Guerra de la división, socorros y forrajes hasta el 7 de éste, que llegó aquí y, sin embargo de esto, he tenido varias quejas de los pueblos y haciendas del tránsito, de que les pidió forrajes con profusión.

Llegado aquí, se le proporcionaron, en diversas partidas, $3,800 y porque el general Leyva entrevió que su presupuesto no correspondía a la fuerza que traía y que el gasto de su brigada era excesivo, se negó a darle recursos hasta no recibir instrucciones mías.

Yo me hallaba en Tetecala y allí recibí las comunicaciones que constan en el expediente número 2, que presentará a usted el coronel Montúfar, a las que contesté lo que verá usted por las minutas agregadas al mismo expediente.

Previendo que las violencias del ciudadano general Jiménez tomarían mayor incremento con las sugestiones del licenciado Altamirano, dicté la medida de hacer marchar a dicho jefe para Toluca, lo cual efectuó el 15 de éste.

De ese modo prudente quedaron nulificado los manejos de Altamirano; pero como en éste se halla encarnada la discordia, parece que desde Tlalpan, donde a sus instancias lo había colocado el ciudadano general Leyva, sugirió al ciudadano general Riva Palacio la idea de que nombrase una persona que se encargara de los mandos político y militar de aquel distrito, lo cual hizo éste nombrando al coronel Lalanne, no obstante que sabía que el general Leyva había nombrado de antemano al mismo Altamirano, a quien relevó después con el coronel Reguera, en virtud de haberle expuesto que no se encontraba allí seguro con 200 hombres que le había dado, habiendo además seducido al coronel Arce, perteneciente a las fuerzas de este distrito, para que se pasase a servir con la suya en Toluca, lo cual efectuó éste en seguida.

Con este acto, el ciudadano general Riva Palacio ha contravenido a las disposiciones emanadas de esa superioridad, que me ha mostrado el ciudadano general Leyva.

En ellas se faculta a los gobernadores de los tres distritos del Estado de México, para que nombren autoridades constitucionales en los puntos que vayan ocupando, pertenecientes al Distrito Federal y se les advierte que las que nombre el primer ocupante se conservarán en el mando administrativo, aun cuando se presente algún jefe de mayor jerarquía perteneciente a los otros distritos, quien tomará el mando en las operaciones contra el enemigo, lo cual es muy puesto en razón y prevenido en las ordenanzas generales del ejército.

En el caso ocurrido en Tlalpan, existen dos circunstancias atendibles: primera, que habiendo ocupado primitivamente aquel distrito fuerzas del ciudadano general Leyva, a él tocaba nombrar las autoridades constitucionales y, segunda, que el coronel Reguera, a quien nombró, es más antiguo que el coronel Lalanne y, de consiguiente, a aquél en todo caso tocaba ejercer el mando.

Pues no lo ha creído así el general Riva Palacio e insiste en sostener en Tlalpan al coronel Lalanne a quien últimamente ha relevado con el señor Chavarría, sujeto que permaneció en México de pacífico bajo la autoridad del llamado imperio.

Una persona de todo crédito, escribe de México que el 21 han pasado dos comisionados de Altamirano, cerca de usted y que uno de ellos va diciendo que su misión es solicitar del gobierno que se remueva del mando al señor Leyva y que se confiera al mismo Altamirano, juntamente con el grado de general y que además se confirmen las disposiciones del señor general Riva Palacio, referentes a Tlalpan.

Yo sé muy bien que todas las resoluciones de usted son justas y encaminadas al bien público, pero he querido informarlo de lo que realmente ocurre para que acuerde lo que estime conveniente, siendo de sentir que (no) se apoyen las providencias del ciudadano general Leyva, porque es la autoridad nombrada legalmente por el Supremo Gobierno y por el ciudadano general Porfirio Díaz, jefe de la línea de Oriente y porque no ha hecho otra cosa que ceñirse a las prescripciones del mismo Supremo Gobierno.

Me parece además hombre de orden.

Yo salí de la Providencia el 12 de enero; arreglé en los distritos de Hidalgo y Aldama la administración pública e ingresé a este 3° distrito del día 5 del corriente, habiendo dejado al señor mi padre encargado interinamente de los mandos político y militar de Guerrero.

Incluyo a usted una que acabo de recibir del referido señor mi padre para que se imponga del estado a que han quedado reducidos los traidores que ocupan a Acapulco, cuyo puerto debe haber sido evacuado el 17; sírvase usted devolverme dicha carta.

Estoy aquí detenido consiguiendo recursos para continuar al Valle de México y en espera de contestación del ciudadano general Díaz, que se halla en Acatlán, a quien he escrito para que combinemos nuestras operaciones sobre el enemigo y venga a tomar el mando en jefe, por ser a quien toca como más antiguo en el empleo de general de división.

Yo cuento con 2,000 hombres armados con buenos rifles, sin incluir la 1ª brigada que tiene 1,200 hombres y a las órdenes del general Jiménez, que se halla en Toluca.

El ciudadano general Leyva cuenta con poco más de 1,000 hombres.

Suplico a usted se sirva comunicarme sus órdenes y las noticias que tuviere favorables o adversas a nuestra causa y consérvese con la buena salud que le apetece su afectísimo amigo y servidor que le desea todo género de bienes.

Diego Álvarez 

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.