Buscar en  
  Página principal

  Conquista

  Independencia

  Revolución

  Siglo XXI

  Siglo XX

  Siglo XIX

      1890-1899

      1880-1889

      1870-1879

      1860-1869

          1869

          1868

          1867

          1866

          1865

          1864

          1863

          1862

          1861

          1860

      1850-1859

      1840-1849

      1830-1839

      1820-1829

      1810-1819

      1800-1809

  Siglo XVIII

  Siglo XVII

  Siglo XVI

  Siglo XV

Siglo XIX > 1860-1869 > 1867

Almada es repuesto en su cargo de administrador de la aduana de Guaymas.
Guaymas de Zaragoza, diciembre 27 de 1867.

Señor general don Jesús García Morales
En Ures

Distinguido amigo:

Escribo a usted, repuesto de nuevo en mis funciones, acontecimiento que se pasó con tanta tristeza para mi corazón como mi separación, como mi detención al retirarme y como todo lo que ha sucedido.

Entre muchas consideraciones para recibirme, antes que usted como había indicado al principio, tuve por la última nota del gobierno, que ya no era una satisfacción puramente personal sino a la nación, en lo posible, la atenuación que hace valer y el cuidado de las rentas federales, confesión que no le hace favor, pero que pudiera redundar en responsabilidad mía, sabiendo que en el vapor vinieron agentes de tres casas de comercio de Manhattan, que se devolvieron unos y quedó aquí Quintana por la de Echeguren, cuyo buque, por mis noticias secretas, está en las aguas de este puerto.

Envío a usted copias de estas comunicaciones también, para que les dispense su atención en ratos de ocio.

Fui tan libre para recibirme como para separarme y por todo: paciencia.

Apenas recibido, tuve necesidad, conforme a mi protesta, de separar a los empleados que, abandonando sus categorías de empleados de la federación, expresamente siguieron con los otros y el señor Pesqueira dio su apoyo moral a una rebelión de empleados el mismo día que me hizo recibir, ofreciéndome toda clase de seguridades e independencia y yo he quedado burlado y siempre la víctima.

En fin, amigo mío, yo me ofrecí en sacrificio a sabiendas cuando me nombró el ciudadano Presidente de la República, a sabiendas también cuando me hallaba en Chihuahua con pocos amigos y traidores a la patria afligida y, por tanto, no podía haber un mexicano de corazón que no ocurriera a un llamado bajo la bandera nacional que el señor Juárez enarbolaba y paseaba sin mancha por toda la República.

A más, yo comprendía mi misión, que era echar un velo sobre el pasado, a condición de empezar una era nueva.

Era enviado, pues, como una prenda de paz y yo entendía que salvaba al estado que me dio el ser, del enojo del jefe supremo de la nación y podía evitar hasta el azote de la guerra.

Es por eso que, desde que vine en abril, estoy como un predicador para que se solicite y se pida y se demuestre cuanto crean conveniente en beneficio de Sonora, conciliando sus intereses con los de la nación y, claro, les anuncié que yo tendría que cumplir con mis triples deberes de mexicano, de sonorense y de empleado.

También les anunciaba que el señor presidente, benévolo, benigno y justo, estaba bien prevenido en favor de este estado, a condición de que se cambiara de conducta olvidándose por todos el acucioso pasado y dando principio a una vida nueva, entrando de lleno al orden y progreso, acatando las disposiciones supremas que el ciudadano presidente estaba resuelto a hacer obedecer.

No han querido cambiar de conducta ni comprender que tras el iris de paz estaba el rayo y quiera la providencia salvar a este estado inculpable y que la justicia caiga sobre los responsables únicamente, que bien lo merecen.

En cuanto a mí, ciudadano general, yo aspiraré el aire de verdadera libertad tan pronto como usted se encargue del mando y pise este suelo.

Las garantías quedarán aseguradas para todos; las rentas federales con firme protección; la ansiada paz renacerá y yo veré terminada mi misión y ya no desearé más sino que mi gobierno me releve de este puesto en que he empleado toda mi fuerza moral; pero en que también he gastado mi salud, principalmente en los últimos dos meses en que he estado bajo una presión de hierro.

Grandemente satisfactoria me ha sido su estimada de 20 del corriente en que me exprime su apetecible amistad y me anuncia, desde Arizpe, su venida a recibirse del mando militar, en donde nos lo prometemos todo de usted y especialmente éste más adicto amigo y afectísimo seguro servidor.

Bartolomé E. Almada 

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.