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Siglo XIX > 1860-1869 > 1866

Los Laguneros continúan guardando el archivo de la República.
Viesca, diciembre 24 de 1866.

Ciudadano Benito Juárez, Presidente Constitucional

Estimado señor de mi respetuosa consideración:

Tengo a la vista la muy apreciable de usted, fechada en Cerro Gordo en 18 de diciembre corriente, la cual se sirve dirigirme en contestación a la mía de 26 de noviembre anterior e, impuesto de su contenido, la contesto diciéndole que sumamente satisfactorio me ha sido el que mis comisionados los señores don Genaro A. García y don Dolores D. Nava hayan impuesto a usted, muy sucintamente, de las dificultades con que he estado luchando para la conservación de las fuerzas de mi mando y de los deseos que me animaban para que usted se sirviese decirme lo que debía de hacer en el asunto de que me ocupo; así es que vivo muy reconocido de que usted aprobase por fin mis asertos acerca de la resolución que tomé para esperar las órdenes de ese Supremo Gobierno, las cuales veo se ha servido dictar conforme a las circunstancias que a la brigada de mi mando le rodean.

Como usted está consabido que los ciudadanos armados que componen mi brigada, son todos hijos de La Laguna y éstos, en los tiempos más críticos de la cuestión han abandonado a sus familias e intereses para sostener el decoro y dignidad de nuestra nacionalidad e independencia, peleando con denuedo contra los invasores de nuestra patria y viles traidores de ella; han tenido por esto que sufrir todas las consecuencias de una guerra sin cuartel que aquel enemigo infame tuvo que declararnos, cometiendo los muy horrorosos crímenes y hechos bárbaros de robos, incendios y asesinatos y haciendo víctima, con esto, no sólo a los ciudadanos inermes que empuñaban las armas en defensa de nuestra cara patria, sino aun a los inocentes y otros más que por motivos muy poderosos vivían neutrales de toda cuestión; por estas circunstancias creo, ciudadano presidente, que los habitantes de La Laguna sean acreedores a la gracia que usted se sirva darles para que queden en libertad, con el fin de que después de que han prestado servicios infatigables en defensa de la causa, vuelvan al seno de sus familias a atenderlas y ver los restos de sus intereses que les fueron exterminados.

Todos pues, son acreedores a esta gracia y están comprendidos en lo dictaminado por usted según se ve en el tercer párrafo de su ya citada carta.

Muy bien me parece que la guardia móvil se ponga en marcha para San Luis (Potosí), procurando yo de mi parte que los ciudadanos que la compongan, sean de los comprendidos en la segunda clase de que usted se sirve hacerme referencia y aunque yo, por mis enfermedades no pueda ir a la cabeza de ella, pondré un jefe de mi confianza que la acaudille; ésta será en un corto número, en virtud de que todos los que me acompañan son hijos de La Laguna como usted bien sabe y estos son hombres laboriosos y familiares; al venirme yo del estado de Durango, se quedaron en aquél tres compañías de caballería que crié, al mando del coronel Saldaña y capitanes Cabello y Torres, éstas, pues, pueden servir también para la campaña de San Luis (Potosí).

Al ciudadano gobernador de este estado, repetidas veces le he pedido los auxilios necesarios para mi brigada, pero éste jamás se ha servido proporcionármelos, por lo que, para emprender aquella campaña, es sumamente indispensable que usted se sirva ordenar se sitúen en mi poder, en virtud de la suma escasez que día con día estamos experimentando, mas si a ese Supremo Gobierno se le amaga por algún enemigo o tiene por cualquiera otro incidente que disponer de toda mi brigada, con la más leve orden que usted se sirva mandarme, ocurriré violentamente a su auxilio como en diferentes épocas lo he verificado, porque mis pretensiones son defender nuestras instituciones, sostener el decoro y dignidad de nuestra patria y hacer se respeten nuestras autoridades legítimas y, en principal, la que usted, con dignidad y grande elogio de las naciones cultas, ha sabido desempeñar.

Respecto al archivo, lo he guardado en un secreto depósito y aunque usted me ordena que lo mande a la primera autoridad del partido limítrofe de este estado, me reservo de hacerlo esperando el punto que usted se sirva detallarme para su entrega, teniéndolo al efecto listo.

Oportunamente le remitiré los informes respectivos, respecto a los ascensos de que le tengo insinuados.

El señor mi papá es conductor de la presente y le informará a usted más circunstanciadamente sobre los puntos de que me ocupo y otros que lleva encargo de hacerles presente en voce.

Los justificantes de la deuda de 14,500 pesos, también los lleva en mano, así como también el informe de las pérdidas que sufrí en mis intereses propios por los traidores y franceses; espero que en estas justas reclamaciones se servirá usted decretar el pago de ellas, puesto que al efecto gozan de toda legalidad, con lo que quedaré libre de toda clase de compromisos.

Celebro mucho su feliz regreso, estando seguro usted de la fidelidad y afecto que le profesa su humilde subordinado que le desea toda clase de felicidades y atento s. s. q. b. s. m.

Jesús González Herrera 

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.