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Siglo XIX > 1860-1869 > 1866

El general Quezada se pone a las órdenes de González Ortega.
San Antonio de Béjar, diciembre 18 de 1866.

Ciudadano Jesús González Ortega,
Presidente Constitucional interino de la República Mexicana

En el mes de agosto del año próximo pasado se retiró el gobierno de la ciudad de Chihuahua, trasladándose al Paso del Norte, haciendo entender a los jefes y oficiales que lo seguían que podían elegir lugar de residencia en punto no ocupado por el enemigo y que no fuera tampoco El Paso del Norte.

Precisados varios jefes y yo entre ellos, por las anteriores disposiciones, tomamos el rumbo de Presidio del Norte y allí, en unión del señor general Negrete por las inspiraciones de nuestro patriotismo, procuramos reunir algunos elementos para hostilizar al enemigo; dos meses transcurrieron así en que adquirí el desengaño de que agotados los recursos del Estado y sin iniciativa por parte del Ejecutivo, eran estériles todos nuestros esfuerzos.

Vacilaba entre penetrar a la República a unirme con otras fuerzas, o tomar el camino del extranjero para reunir elementos de guerra, cuando tuve motivo de percibir que se tramaba seriamente la perpetuación del señor Juárez en el poder, lo que realmente decapitaba la defensa nacional y convertía al ejército en escolta de un usurpador.

Yo entré en la carrera de las armas apadrinado por la causa de la libertad; quise tomar mi carta de ciudadanía en el campo de batalla, porque entonces se combatía por las libertades y la regeneración de los pueblos y coincidiendo el principio de mi carrera con el advenimiento al poder del señor Juárez, ni tuve otra bandera ni otro nombre qué invocar, ni más causa, que con la que él ha estado identificado.

Su transformación en revolucionario era su desaparición del orden legal y la fuerza no podía servirle sino como instrumento propio para intereses absolutamente personales.

Los males que entonces preví, los sentimientos que desde ese momento me animaron y mi reconocimiento a la persona de usted como Presidente de la República, después del 30 de noviembre, se los hice presentes por medio de un comisionado que le mandé a Nueva York en agosto último, viniendo a residir a esta ciudad, donde procuré, como a usted consta, utilizar hasta donde ha sido posible mis servicios en favor de nuestra común causa.

Esta es la sencilla explicación de mi conducta; la creo plenamente justificada, no sólo por el testimonio íntimo de mi conciencia, no por el texto expreso de las leyes cuyo tenor inequívoco condena al señor Juárez, no por la conciencia pública que trasporándose (sic) ofrece el espectáculo de la pérdida dolorosa de una de nuestras glorias, porque gloria nacional era el nombre del señor Juárez, sino por la subversión del orden legal y los peligros de la misma independencia porque los gobiernos para ser fuertes, tienen que ser justos y la usurpación lleva en sí misma los gérmenes de la debilidad y del aniquilamiento.

Yo, el último de los ciudadanos, pero como cualquiera de ellos, a mi vez, expresión de la conciencia nacional, he querido protestar con mi conducta contra el golpe de Estado del señor Juárez para dar un testimonio de que entre todas las clases y de parte de todos los individuos que aman al país hay un sentimiento unánime contra esta perversión del buen derecho de la nación; contra el conato criminal de hacer divisible la causa de la ley de la causa de la patria y contra el hecho probable de dar motivos en lo presente, a la anarquía y a la guerra fratricida, en medio de la invasión extranjera y de aun triunfantes que quede a la nación en la convalecencia de males sin cuento, la terrible herencia de la guerra civil y de una dictadura caprichosa.

Una vez expuestos mis sentimientos y con la conciencia de que usted está investido del poder legal en la primera magistratura de la nación, me presento a las órdenes de usted para que me emplee aunque sea como último soldado, en la defensa de la independencia nacional.

Independencia y Libertad.

San Antonio de Béjar, diciembre 18 de 1866.

M. Quezada

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.