Buscar en  
  Página principal

  Conquista

  Independencia

  Revolución

  Siglo XXI

  Siglo XX

  Siglo XIX

      1890-1899

      1880-1889

      1870-1879

      1860-1869

          1869

          1868

          1867

          1866

          1865

          1864

          1863

          1862

          1861

          1860

      1850-1859

      1840-1849

      1830-1839

      1820-1829

      1810-1819

      1800-1809

  Siglo XVIII

  Siglo XVII

  Siglo XVI

  Siglo XV

Siglo XIX > 1860-1869 > 1865

Las buenas noticias sobre la familia le hacen olvidar las amarguras a Juárez.
Villa de El Paso (del Norte), diciembre 21 de 1865.

(Sr. don Pedro Santacilia) (Nueva York)

Mí muy querido Santa:

Según anuncié a usted en mi carta de 8 del corriente, escrita en Chihuahua, salí de aquella ciudad el día 9 y el 18 en la tarde llegué a ésta, donde el vecindario ha hecho al gobierno un recibimiento mejor que en la primera vez.

En el camino recibí sucesivamente las cartas de usted de 28 de septiembre con la que le escribió a usted Manuel Quezada; de 9 de noviembre con la de Margarita y la que Perico Garay escribió a Navarro y por último la de 15 del mismo mes de noviembre con las de Margarita, Nela y las cuatas y la que escribió a usted Guillermo Prieto.

Quedo enterado de todas y sumamente contento, porque usted y nuestra familia seguían sin novedad; esto es lo más importante para mí y lo que me hace olvidar todas las amarguras y penalidades que me hace sufrir la política.

La intriga de Negrete, Aranda, Prieto y Ruiz ha fracasado completamente y así debía suceder, porque esos atentados no tenían justicia ni elementos para realizar sus planes de ambición y de venganzas personales.

Negrete, que no tenía tales 600 hombres en el Presidio, se fue de allí desde noviembre para Piedras Negras, pasando por el territorio americano y no se sabe aún si llegó a Piedras Negras.

Esto me lo ha dicho Aranda, que pocos días antes de mi salida de Chihuahua se me presentó diciendo que venía a buscar a su gobierno, pues él no tenía otra bandera que la del gobierno nacional que yo sostenía.

Manuel Ruiz me pidió licencia para ir al valle (Allende) por un poco de tiempo, pero era con la mira de irse a México a vivir bajo el dominio de Maximiliano.

Así es que apenas llegó al Parral, cuando mandó su protesta contra mi decreto de prórroga y concluyó con decir que volvía a la vida privada y en seguida se marchó sabiendo que los franceses estaban ya en el Rioflorido.

Es decir que, voluntariamente y sin conocimiento ni orden del gobierno, se fue al campo enemigo.

Sin embargo, éste lo puso preso y entonces escribió a Tirso Fuentes que venía en la fuerza de Patoni acompañándole un oficio para éste a fin de que pusiese en libertad a los franceses que cayeron prisioneros en el Parral, para que el jefe francés lo pusiera en libertad.

Por supuesto que Patoni no resolvió nada, sino que dio cuenta al gobierno con la impertinente solicitud de Ruiz.

Entretanto avanzaron los franceses y ya yo me retiré de Chihuahua sin haber sabido más del prisionero.

Supongo que alegó el mérito de su protesta y que estará ya en México.

Así ha terminado su carrera política un hombre a quien quise hacer un buen ciudadano, porque él se empeñó en ser lo contrario.

Con su pan se lo coma.

En cuanto a Guillermo Prieto, poco antes de que yo me retirara de Chihuahua, fue a verme con pretexto de empeñarse a que se accediera a la solicitud de Ruiz.

Me dijo que me quería mucho, que era mi cantor y mi biógrafo y que si yo quería, que él seguiría escribiendo lo que yo quisiera; ¿qué tal?

Yo le di las gracias compadeciendo tanta debilidad y no haciendo caso de sus falsedades.

Parece que se ha ido para el Presidio (Ver Nota 1) o a algún otro punto de este estado.

He leído la carta que le escribió a usted y que me adjuntó usted.

No dice palabra de verdad.

Todo su encono contra Lerdo depende de que éste le desprecia sus lisonjas y de que le iba a la mano en los negocios del correo, pues esta oficina está sujeta al ministerio de Gobernación y no al de Hacienda, como estaba antes.

A propósito de la oficina de correos, diré a usted que Prieto se pegó un buen chasco, porque deseando independerse (sic) del ministerio de Hacienda y del de Fomento, luego que entró Doblado en el ministerio de Gobernación en 1862, trabajó porque el correo quedara dependiendo única y exclusivamente del ministerio de Gobernación.

Creyó que Doblado iba a perpetuarse en el ministerio y que nunca entraría un ministro que lo hiciera andar derecho.

En fin, este pobre diablo lo mismo que Ruiz y Negrete, están ya fuera de combate.

Ellos han valido algo porque el gobierno los ha hecho valer.

Ya veremos lo que pueden hacer con sus propios elementos.

En cuanto a (González) Ortega supongo que ya habrá visto mi resolución sobre prórroga y sobre su enjuiciamiento.

Si le queda algún resto de juicio y buen sentido, lo mejor que puede hacer es someterse o callarse.

Lo de las maquinaciones de los traidores de ésa, Degollado y Arroyo, de que le habló a usted Romero, no es otra cosa sino un proyecto para plagiarme por medio de un jefe extranjero que debía venir con un piquete de fuerza a ofrecerme sus servicios; pero esto no pasa de proyecto y proyecto irrealizable, porque el mismo jefe se lo comunicó a Romero y porque yo no había de recibir a ningún jefe si no es que presenta todas las seguridades convenientes de su lealtad y buena fe.

Además, de hoy a mañana llegará aquí el batallón que tengo de más confianza por su lealtad, por su disciplina y por su valor y con él estoy enteramente seguro.

Ese batallón es el que mandaba Meoqui y que me sirvió de escolta desde Monterrey hasta Chihuahua.

Fue el que derrotó a los franceses en el Parral el día 8 de agosto último, donde murió su jefe, el valiente y pundonoroso Meoqui.

En fin, es fuerza de toda mi confianza.

Tengo otra escolta de caballería que antes mandaba Pérez Castro y que ahora manda Noriega, el que se vino con Mejía.

La artillería que mandaba Poucel, de la pacotilla de Manuel Ruiz, la manda ahora otro jefe de toda confianza.

Así es que, en cuanto a seguridad y a fuerza, estoy ahora mejor que hace dos meses.

Es muy difícil que venga aquí una fuerza francesa, porque hace tiempo ha tenido Bazaine la precaución de no mandar franceses a la frontera para evitar cualquier choque con las tropas de los Estados Unidos.

Sólo ocupa para esto a los traidores como lo ha hecho en Matamoros y si manda traidores al Paso (del Norte), serán derrotados.

Vamos a otra cosa.

Mucho celebro que haya usted recibido y cobrado la librancita que le mandé y que haya remitido ya a los Sres. Maqueo y Merodio las cartas que para ellos le remití.

Me parece bien que se valga usted de Merodio para el cobro del vale de Pereda.

Haga usted lo que le parezca en este negocio.

Romero me comunicó por telégrafo y con fecha 15 de noviembre, el nombramiento del Gral. Logan para ministro cerca de nuestro gobierno.

Esta medida equivale a una batalla ganada.

Si, como se esperaba, Mr. Johnson dijo algo importante para México en su mensaje al Congreso, quedará ya completamente desahuciado Maximiliano y los franceses pensarán ya seriamente en su retirada del país.

No he recibido la relación que Huerta debe mandarme; pero cuando venga la leeré con la precaución que usted me indica.

Celebro que el cambio que hice de 825 pesos por 1,000 en papel haya sido bueno, y que no se haya perdido como yo me lo temía.

Es extraño que Berriozábal se manifieste molesto porque el gobierno lo llama a cumplir su deber, cuando él mismo había indicado a Romero que estaba dispuesto a hacer lo que el gobierno le ordenara.

Romero me dice que dicho Berriozábal estaba muy ofendido de usted porque no le permitió usted que su amasia visitara a Margarita.

Es hasta donde puede llegar la insolente desvergüenza de ese hombre.

Cuando se ofrezca, puede usted decir que tenía usted expresa recomendación mía para que esa mujer no visitara a mi familia, pues a más de que el esposo legítimo de esa prostituta es paisano y amigo mío y de la familia, yo fui el padrino en su casamiento.

Estoy muy contento con que las muchachas y Beno estén adelantando en sus estudios y con que usted lleve a Nela y a Margarita, la vieja, a la ópera.

Llévela usted en cuantas ocasiones pueda para que se distraiga y no esté clavando el pico.

Aquí sabemos como cierta la derrota de Arteaga.

Se dice que fue fusilado, pero no hemos visto ningún parte oficial que lo diga.

Ojalá y sea falsa la noticia.

Por si estuviere prisionero o muerto, para que el ejército del centro no siga sin jefe, he nombrado a Régules general en jefe con todas las facultades que tenía Arteaga.

También dispuse que Díaz reasuma el mando en jefe del ejército de oriente.

Concluiré mañana esta carta por si ocurriese alguna cosa que agregar.

Diciembre 22

No vino correspondencia de ésa ni de Washington.

Sigo sin novedad.

Suyo afectísimo padre y amigo.

Benito Juárez

Nota:

1. Hoy Ojinaga.

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.