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Siglo XIX > 1860-1869 > 1865

Documento 32. Tratado de Comercio y Navegación entre los Gobiernos de Perú, Bolivia, Colombia, Ecuador, Guatemala, El Salvador y Venezuela.
Lima, 12 de marzo de 1865.

En el nombre de Dios.

Los Estados de América que abajo se mencionan, con la mira de facilitar sus relaciones comerciales entre sí y con las demás naciones, como el medio de cimentar la unión de intereses a que propenden, han convenido en celebrar un tratado de comercio y navegación, por medio de sus Plenipotenciarios, que lo son: por el Perú, el señor don José Gregorio Paz Soldán; por Bolivia, el señor don Juan de la Cruz Benavente; por los Estados Unidos de Colombia, el señor don Justo Arosemena; por el Ecuador, el señor don Vicente Piedrahita; por Guatemala, el señor General Pedro Alcántara Herrán; por el Salvador, el expresado señor General Pedro Alcántara Herrán, y por los Estados Unidos de Venezuela, el señor don Antonio Leocadio Guzmán, por cuya ausencia y comisión firma el mencionado señor don Justo Arosemena: los que después de haber canjeado sus respectivos poderes y encontrán­dolos en buena y debida forma, han convenido en los artículos siguientes:

Artículo 1. Los Estados Contratantes se obligan a mantener abiertos al comercio del mundo sus puertos, ríos y mercados, bajo las leyes y reglamentos de cada Estado, y al amparo del Derecho de gentes.

Artículo 2. Los naturales y los buques de cualquiera de los Estados Contratantes serán considerados en todos los demás como nacionales, para los efectos considerados en todos los demás como naciona­les, para los efectos del tráfico interior y, exterior de los mismos Estados, cuyos súbditos y banderas gozarán de igualdad mutua y completa en las relaciones comerciales.

Artículo 3. Los Estados Contratantes se otorgan, sin impuestos ni gabelas de ninguna clase, el libre uso de sus astilleros para la construcción, reparación o carena de sus naves de guerra. Los bu­ques mercantes de cualquiera de ellos serán tratados también como nacionales, en lo concerniente a las expresadas obras de astillero.

Artículo 4. En los casos de incendio, naufragio u otro peligro en que se encontraran las naves, sean mercantes o de guerra, de cualquiera de los Estados Contratantes, las autoridades de los puertos inmediatos les prestarán todos los auxilios de que puedan disponer, siendo obligación de los interesados cubrir los gastos que hubiere ocasionado el auxilio.

Artículo 5. Los Estados Contratantes se obligan a adoptar y mantener el sistema métrico decimal, según se estableció primitivamente en Francia, con las modificaciones que, en cuanto a monedas, se expre­san en los dos artículos siguientes:

Artículo 6. La unidad monetaria será una pieza de plata igual en peso, diámetro y ley a la de cinco francos en el sistema francés, dividida en cien partes o centavos.

Artículo 7. No queda restringida para los Estados Contratantes la facultad de acuñar las monedas que a bien tengan, siempre que éstas se adapten al sistema decimal y se hallen en relación con la unidad establecida. No se comprometen las Partes Contratantes a reacuñar sus actuales monedas para adaptarlas al nuevo sistema, sino conforme lo permitan sus recursos.

Artículo 8. Las monedas que se emitieren en cada uno de los Estados Contratantes, tendrán también en los demás curso legal por su valor equivalente.

Artículo 9. Los naturales y vecinos de cada uno de los Estados Con­tratantes podrán viajar libremente de uno a otro Estado, y en el territorio de cualquiera de ellos, sin necesidad de pasaporte, amenos que en tiempo de guerra, interior o exterior, se creyere indispensable establecer temporalmente aquella restricción.

Artículo 10. Los naturales de un Estado que se hubieren avecindado en otro, no tendrán en él más protección que la que las leyes y autori­dades del país otorguen a sus respectivos naturales, amenos que se pretenda obligarlos a servir contra el país de donde son naturales o naturalizados, pero tendrán también todos los derechos de que gocen los nacionales y que sean compatibles con la constitución política.

Artículo 11. Los Agentes Diplomáticos y Consulares de cada uno de los Estados Contratantes prestarán a los naturales o naturalizados de los otros, en los puertos o lugares en que éstos no tuvieren Agentes Diplomáticos o Consulares, la misma protección personal y real que a sus nacionales.

Artículo 12. Cualquiera de las estipulaciones precedentes que se hallare en contradicción con las de otros pactos que alguno de los Estados Contratantes haya celebrado de antemano, se declara en suspenso respecto de dichos Estados, mientras subsista el mencionado pacto.

Artículo 13. Todas las concesiones estipuladas en el presente tratado son solidarias y correlativas y se con,ideraran como mutuas compen­saciones de las demás franquicias y favores que los estados signatarios se han otorgado.

Articulo 14. El presente tratado durará por el término de quince años, contados desde la fecha. Si al fenecimiento de este término ninguna de las Altas Partes Contratantes hubiere hecho saber a las otras su resolución de ponerle fin. continuara vigente para todas hasta doce meses después de que cualquiera de ellas haya expresado la supradicha resolución que desligando solamente ala parte que la manifieste. dejará subsistente el tratado para las demás.

Artículo 15. Los Estados americanos que no son parte en el presente tratado podrán serlo. manifestando su adhesión a él. en la forma de estilo, a los Estados signatarios, y desde entonces quedarán con todos los derechos y obligaciones que del mismo pacto emanan.

Artículo 16. El canje de las ratificaciones se verificará en Lima dentro de dos años, o antes si fuere posible, entre aquellos Estados que las hubieren hecho o concurrieren al acto por medio de sus Plenipoten­ciarios.

En fe de la cual, nosotros, los Ministros Plenipotenciarios mencio­nados. firmamos el presente y lo sellamos con nuestros respectivos sellos, en Lima, a doce días del mes de marzo del año del Señor de mil ochocientos sesenta v cinco.

Fuente:

Germán A. de la Reza. El Congreso de Panamá de 1826 y otros ensayos de integración latinoamericana del Siglo XIX. Estudio y fuentes documentales anotadas. Ediciones y Gráficos Eón. Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. México, Primera edición: 2006, 287 pp. Documento tomado de: José María Yépes. Del Congreso de Panamá a la Conferencia de Caracas 1826-1954. Tomo I. Caracas, 1955, Pág. 261-264.