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Siglo XIX > 1860-1869 > 1864

Se ordena al ministro ante la Santa Sede plantee el problema.
México, diciembre 28 de 1864.

Excmo. señor, enviado extraordinario en Roma

Excmo. señor:

Acompaño a V. E. el memorándum de los preliminares de la negociación intentada con el nuncio de S. S. y piezas anexas.

El terreno en que se ha colocado S. E. nos ha puesto en peor situación de la que guardábamos, haciendo sentir el tiempo perdido y las penosas gestiones practicadas para obtener su cooperación. S. M. ha juzgado necesario reparar prontamente los fatales efectos de la tardanza, disponiendo, en consecuencia, que se preparen las leyes que demanda la situación.

Esta era la única respuesta que podía darse a la destemplada nota del nuncio, puesto que cualquiera directa habría producido necesariamente un abierto rompimiento. S. E. ha traspasado todos los límites.

Sobreponiéndose así S. M. al justo sentimiento de su ofensa y, animado del cordial afecto que profesa a la Santa Sede y al ilustre pontífice que la ocupa, ha querido dejarle tiempo todavía para cooperar a una obra en que tan directamente se interesan la Iglesia y el Estado.

No por esto deberá entenderse que todo quedará en suspenso, según pretendía el nuncio, hasta el recibo de nuevas instrucciones.

La experiencia de lo ocurrido deja poca confianza en que se enviarán oportunamente, o que fueran cual convinieran, pues hemos visto que, debiendo venir enteramente preparado para resolver cuestiones demasiadamente conocidas, se presenta cual si jamás se hubieran previsto.

Aunque las leyes a que antes aludía se expidieran con la menor tardanza posible, todavía podrán dar tiempo para aprovechar el deseado concurso de la Santa Sede; mas, repito, que no se demorarán en su espera ni menos dejarán de efectuarse una vez que se hayan publicado.

Hago a V. E. estas explicaciones para que, comprendiendo que la resolución de S. M. es irrevocable, regule por ella sus comunicaciones con la Santa Sede.

Dejo al talento y fino tacto de V. E. templar su dureza, recomendándole muy especialmente que nada se encuentre en sus palabras que parezca una amenaza y sí que expresen el profundo pesar con que S. M. obrará, una vez colocado en la última extremidad.

El ministro de Negocios Extranjeros

(José Fernando) Ramírez

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.