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1864
Sr. presidente don Benito Juárez Saltillo Muy señor mío y estimado amigo: Contesto la grata de usted del 27 de enero próximo pasado, manifestándole que así por ella como por la anterior que recibí por extraordinario, estoy perfectamente enterado de la respuesta que dio usted a los comisionados de los Sres. (González) Ortega, Doblado y Chávez, que propusieron a usted, a nombre de dichos señores, renunciase la presidencia de la república. Felicito a usted nuevamente por esa respuesta que todos esperábamos negativa, consultando a los antecedentes de firmeza y valor civil de que tantas pruebas ha dado. Yo, por mi parte, no puedo menos de felicitarme también de que en el ánimo de usted no hayan tenido cabida, ni un solo momento, las indignas sugestiones que se han hecho sobre mi pretendida anuencia con lo proyectado por los Sres. (González) Ortega, Doblado y Chávez. Es ciertamente muy odioso que en circunstancias como las presentes los gobernadores de los estados se mostrasen hostiles al supremo gobierno general o (desavenidos) con él. Supongo que el Sr. García Morales levantará y organizará sus fuerzas porque tendrá en la aduana marítima de Mazatlán los recursos necesarios; pero cada día me persuado más de que las órdenes de pago expedidas por los ministerios de Guerra y Hacienda en favor de Durango no serán obedecidas y, por consiguiente, tampoco llegaré a tener aquí el armamento, al menos con la oportunidad que deseo. El Sr. don Juan Ochoa informará a usted extensamente sobre este asunto. Esto mismo me impide enviar a usted la fuerza que se sirve pedirme porque, no recibiendo el armamento de San Francisco, la única tropa de que puedo disponer es la que guarnece esta ciudad, que no llega a 1,000 hombres, de los cuales sólo 400 tienen armas. Son tales las dificultades con que lucho en esta parte, que para el ejercicio es menester desarmar a unos para armar a otros. No sucedería lo mismo si tuviese armamento, porque en tal caso contaría con 3,000 hombres bien dispuestos. Hoy mismo escribo al Sr. Terrazas, recomendándole envíe a usted la fuerza de que pueda disponer y acaso podrá hacerlo con menos inconvenientes que yo. Del rumbo de Zacatecas he sabido que el Sr. (González) Ortega sigue en la capital del estado. La artillería y trenes que tenía en Jerez ha mandado que se trasladen a Sombrerete. El Sr. Gral. Tapia se sabe que anda con una fuerza respetable por el Bajío. Por el último extraordinario supe la orden para que el Sr. Gral. Corona pasara a situarse con su fuerza al territorio de Jalisco que linda con este estado. Sobre esta disposición es conveniente informar a usted que esa fuerza no podrá subsistir allí sino con mil sacrificios, porque no tendrá los elementos que en los lugares donde había permanecido. En éstos hay ganado que falta absolutamente en la frontera de Jalisco con Durango y, si a dicha fuerza se le ha de atender con sus haberes, sería preferible para su moralidad que se situase en esta ciudad o en otro punto del estado. Concluyo, repitiéndome de usted muy afectísimo amigo y seguro servidor q. b. s. m. José María Patoni Fuente: Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.
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