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Siglo XIX > 1860-1869 > 1864

Juárez censura a González Ortega; no está de acuerdo en enajenar territorio nacional.
Chihuahua, diciembre 22 de 1864.

(Sr. Pedro Santacilia)

Mi querido hijo Santa:

Hasta este mes he recibido las cartas que me escribió en Matamoros y Nueva Orleáns y la última del día 9 en Nueva York, me la entregó Escobar que llegó aquí el día 22 del corriente.

En todas me dice usted que la familia había llegado sin novedad a los respectivos puntos de donde me escribe, lo que celebro porque he salido del estado casi de desesperación en que estaba, por no haber vuelto a saber de ustedes, desde que salieron de Cadereyta.

Por la adjunta lista, verá usted las veces que les he escrito y hasta ahora no recibo contestación a ninguna de mis cartas.

Este Chihuahua es un calabozo en que se está en rigurosa incomunicación; pero no está lejos el día en que nos abramos paso a bayonetazos para el interior.

Después de la derrota que los franceses dieron a nuestras tropas el día 21 de septiembre, en la Majoma, cerca de Durango, quedaron ellos tan mal parados que desde entonces no han podido formalizar su expedición sobre este estado y nos han dado tiempo para irnos reponiendo.

Perdimos la acción cuando teníamos todas las ventajas que eran de desearse para el triunfo y todas las probabilidades de nuestro lado, porque el Sr. González Ortega no metió en el combate todas las fuerzas, sino una parte pequeña que peleó con heroísmo y, la otra, que era la mayor, quedó formada y se retiró en orden, sin haber disparado un tiro y lo peor es que cuando esta fuerza, que era de 1,500 infantes por lo menos, estaba ya a diez leguas del enemigo, sin que éste la persiguiera, el general en jefe, por descuido o por despecho, la dejó desbandarse.

Estos hechos no se han publicado ni conviene que se publiquen por estar el enemigo al frente y sólo los refiero a usted para que esté al tanto de una de las causas de nuestras desgracias.

(González) Ortega vive ahora aquí retirado en su casa.

Ha estado listo, sin embargo, para haber pedido que le entregara yo el mando, dizque porque ha terminado mi período.

No leyó la constitución y quedó en ridículo.

A pesar de la miseria en que está nuestra hacienda, trabajamos activamente para reparar nuestras pérdidas.

Todos nuestros jefes que operan en distintos lugares de la república están alentados y llenos de entusiasmo y espero que en el año inmediato mejore nuestra situación, ya sea porque avancen nuestras fuerzas en sus operaciones, ya porque Napoleón retire todas o parte de las suyas o ya porque a Maximiliano le falten los recursos, porque no es él quien ha de hacer los milagros que nosotros para sostener una prolongada lucha.

Siento mucho que el equipaje de ustedes se haya perdido pero, con tal de que ustedes se hayan salvado, no importa lo demás, porque es reponible la pérdida.

Estoy tranquilo porque ustedes están ya establecidos y porque usted está al cuidado de nuestra familia.

Dígales usted muchas cosas de cariño a las muchachas, a Beno, al Negrito, dé muchos besitos a los recién nacidos y usted reciba el afecto de su padre que lo ama.

Benito Juárez

Aumento:

Remito a usted las últimas revistas que le darán a usted alguna idea de nuestra situación.

Ya escribo a Margarita.

Memorias a Goicouría y demás amigos.

Idem:

Se me asegura que Doblado ha dicho que el gobierno de esta república estaba dispuesto a enajenar parte del territorio nacional, si para ello se le facilitaban recursos de toda clase.

Yo no soy de esa opinión y aun cuando lo fuera, no podría poner en práctica tal idea, porque en las facultades que se me concedieron está puesta la prohibición terminante de enajenar o hipotecar el territorio nacional.

Ya lo escribo así a Romero y lo indico a usted para que si se ofreciere sepa usted cuál es mi modo de pensar en ese negocio.

(Benito) Juárez

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.