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Siglo XIX > 1860-1869 > 1863

Santa Anna envía una ampulosa carta de adhesión a Maximiliano.
Saint Thomas, diciembre 22 de 1863.

A su alteza ilustrísima y reverendísima el archiduque Fernando Maximiliano de Austria

Señor:

Al llegar a mí noticia que un considerable número de mis compatriotas, movidos del más puro patriotismo, fijaba su vista en vuestra alteza ilustrísima, llamándolo al trono de México, mi alma rebosó de contento.

Si me hubiera encontrado en posibilidad de seguir a la comisión mexicana, V. A. I. habría oído por la voz de uno de los próceres de la independencia, por el que ha ocupado tantos años el primer lugar entre sus conciudadanos, ratificar lo que el digno presidente de ella expresaba con tanta elocuencia como sinceridad.

Sí, señor; al tener el honor de saludar a V. A. I. como emperador de México, secundando el voto de mis compatriotas, al ofrecerle respetuosamente mis débiles servicios, puedo asegurarle sin lisonja que mi adhesión a su augusta persona no tiene límites y, ya que la distancia me ha privado de la satisfacción de verme en su presencia, mi pluma suplirá ese deber desde este lugar de mi residencia; las expresiones de mis sentimientos, acójalos V. A. I. con la benevolencia que le es propia.

Puedo también asegurar a V. A. I. que la voz que en México se levanta proclamando su respetable nombre, no es la de un partido.

La inmensa mayoría de la nación aspira a restablecer el imperio de los Moctezumas con V. A. I. a la cabeza, persuadida de ser el único remedio que puede curar los graves males de la sociedad, la última áncora de su esperanza.

Acoja, pues, V. A. I. con absoluta confianza, el voto entusiasta de los mexicanos y, con paso firme, diríjase a las playas mexicanas seguro de ser recibido con las muestras de amor y del más profundo respeto, persuadiéndose a la vez que sólo su agradable presencia bastará para que la concordia asome por todas partes.

La ocasión es propicia; V. A. I. puede hacer la dicha de los mexicanos, colocando su nombre entre los héroes que la posteridad bendice.

El vasto, hermoso y rico suelo de México, abunda en elementos para ser el primer imperio del continente americano; por consiguiente, no es un poder ridículo con el que se brinda a V. A. I.

Verdad es que el país ha sufrido la anarquía de medio siglo; pero, bajo los auspicios de la paz, con un gobierno paternal, justo e ilustrado, sus quebrantos se repararán en pocos años y será la admiración del mundo.

¡Pluguiese al cielo que así lo viera antes de terminar mis días!

Dígnese V. A. I. reconocer en el decano del ejército mexicano, a un adicto y desinteresado amigo y al más obediente servidor que le desea las mayores felicidades y atentamente besa las ilustrísimas manos de V. A. I.

Antonio López de Santa Anna

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.