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Siglo XIX > 1860-1869 > 1863

Manuel Ruiz informa sobre sus conferencias con los amotinados.
San Fernando, diciembre 21 de 1863.

Sr. presidente don Benito Juárez

San Luis Potosí

Mi muy querido Beno:

Oportunamente recibí tu carta apreciable del día 10 y tanto por estar en espera de algunos resultados para comunicártelos, como por haber estado tres días en la cama a causa de una fuerte afección pulmonar que ya ha cedido, no había tenido el gusto de escribirte.

Mucho te agradezco la autorización que para indultar y dar ascensos, en su respectivo orden, me mandaste y de ambas usaré a su tiempo con justificación y prudencia.

Bien me parece que Zambrano se haya ocupado de lo relativo al puerto y aduana de Matamoros y, según me dice, el comercio lo arrastró a Camargo.

Con todos estos elementos apoyados en la fuerza, es como se ha podido reducir a la plaza de Matamoros y a las fuerzas que tenía Guadalupe García, el motín iniciado en la primera, a pesar de los activos trabajos de los rojos y de Garza y Balandrano, que han buscado el apoyo de ellos y transacciones con los crinolinos que no han logrado conseguir, pero con lo que nos han causado miles de dificultades y embarazos para los movimientos y demás operaciones.

Sin embargo, en fuerza de no cesar de mover todo resorte, según tus indicaciones y siguiendo tu mismo espíritu de templanza y en su caso de energía, hemos llegado a recibir de Cortina los oficios con que doy cuenta al ministro de la Guerra pidiendo garantías y manifestando que mandaba dos comisiones, una para ti y otra para mí.

Le contesté que en punto a garantías le daría cuantas fueran necesarias a su seguridad; que en cuanto a la comisión para ti, yo no podía esperar el resultado ni admitir dilaciones y que, en cuanto a la que a mí se dirigía, la recibiría y hablaría con ella simplemente de garantías.

Vino por fin la comisión compuesta de don Pedro José de la Garza, de don José María Carreras y de don Rafael Garza, y ésta dijo que Cortina obedecería siempre que ni yo ni Serna quedáramos en el gobierno, sino que tú o yo nombráramos un nuevo gobernador que podía escogerse entre don Juan José de la Garza, don Modesto Ortiz y don Ramón Rodríguez Fernández.

Rojas y yo contestamos que era absurda esta pretensión; que nosotros no podíamos entrar al terreno de la política y que teniendo terminantes órdenes para exigir plena obediencia u obrar con la fuerza, sólo podíamos dar garantías.

La comisión se volvió y ayer hemos recibido los oficios que hoy te mando en copia y en ellos verás que aceptan una entrevista en el rancho de Santa Teresa distante de aquí 20 leguas y que nosotros insistimos en que la conferencia se tenga en este cuartel general, esperando la respuesta hasta el día 23 del corriente.

Si estos señores obran de buena fe, como hasta hoy parece lo hacen, tendremos el arreglo y, en punto a garantías que es lo único que debemos tratar, seremos generosos y leales como lo ordenas; en caso contrario saldremos de aquí sobre la plaza de Matamoros el día 24 sin falta y, sea en paz o por la fuerza, el día último estaremos en la heroica.

En el rancho del Vasco, a donde Guadalupe García reconcentró las fuerzas que obraban sobre Tampico, hubo un motín el día que se las quiso hacer venir para Matamoros; parte de la fuerza se desbandó y otra quedó con Vargas; pero García, con algunos que lo siguieron, aprehendió a varios de los desbandados y fusiló, según dicen, unos cuatro y, según otros, 40.

Con esos restos y los rancheros de los ranchos de Serna, reunió 90 hombres y con ellos pasó a cinco leguas de este pueblo para unirse a Cortina, pero desgraciadamente hizo el paso cuando estábamos en conferencias de paz y no nos pareció conveniente atacarlo para que no se fuera a tener este hecho como un precedente de que obrábamos de mala fe.

Por esta causa y porque 90 hombres pésimos en todo, no aumentaban la dificultad ni nos imponían en caso de combate, los dejamos pasar, dando aviso a Cortina de este rasgo de generosidad.

Como consecuencia de la venida de García y de las dificultades de Pedro Méndez para regresar a su puesto, los franceses salieron de Tampico y en las Lomas del Real nos derrotaron la corta fuerza de Méndez, que allí quedó al mando de don Mariano Gomales.

Ya he dictado la providencia de dirigirme a Vargas para que, como jefe de más graduación, me diga si están las fuerzas que han quedado a la obediencia del gobierno o no, y le ordeno que de todos modos cubra esa línea.

Di orden a Pedro Méndez para que marche con la fuerza que pueda y en Victoria he dispuesto se reúnan y monten 100 dragones para reforzar las fuerzas de Méndez, mientras se puede hacer más y tenemos un jefe de confianza a quien poner al frente de las fuerzas que allí reunamos.

Diego Flores me avisa la derrota y me ofrece sus servicios; yo no lo he querido emplear por todo lo ocurrido antes y por la falta de prestigio; pero le encargo que, como amigo del orden, por sí y por medio de sus relaciones, lo procure conservar.

Te remito los papeles de Cobos, aún hay otros que no he podido recoger, pero que más tarde recogeré y entre ellos están los recibos del dinero que dio a Cortina para el motín.

En los apuntes y cartera están los nombres de los jefes y oficiales comprometidos y otros puntos que descubren la trama y el tiempo que se ha estado trabajando para urdirla, con la lista de los que debemos ser víctimas, etc., etc.

Tú harás de todo, las apreciaciones correspondientes.

Nada sé del resultado de las armas y ningún paso puedo dar para conseguirlas, hoy que tenemos la gran oportunidad de entendernos bien con las autoridades de Brownsville y de La Habana, según verás por la carta de Romero que original te remito.

Dame tus instrucciones y tus órdenes y si crees conveniente que yo mismo pase a La Habana, arreglando en Brownsville el armamento para evitar la captura de los bloqueadores franceses, dame tus órdenes y daré un brinco para La Habana, pues creo que es tiempo de hacernos de este elemento.

Por desgracia parece que Serna capturó un buque que venía para los confederados con armas y municiones y de cuyo buque yo tuve noticia y dejé las órdenes al pícaro de Solar que quedó de capitán del puerto, por la ausencia de Valle.

De todo esto se aprovecharon los disidentes y, según mis apuntes, las armas son 9,000 rifles y 300,000 tiros y 3’000,000 de cápsules; veremos de esto qué pescamos en el arreglo.

Dentro de tres o cuatro días haré salir otro extraordinario de aquí y se llevará el resultado del arreglo o de los movimientos sobre la plaza.

Sé que Balbontín con 18 piezas está en Tula (Tamps.); pero ni él ni el ministerio me lo han comunicado.

Yo he dispuesto se quede allí Barragán con su corta fuerza y a las órdenes de Balbontín, mientras me oriento en este asunto o recibo tus órdenes.

Mis recuerdos a tu apreciable familia; recíbelos de Rojas y Zambrano, con el afecto sincero de tu amigo y servidor q. b. t. m.

Manuel Ruiz

P.D.

Fernández García se nos ha reunido con 112 dragones y no más, etc.

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.