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Siglo XIX > 1860-1869 > 1863

Juárez explica a Santacilia por qué no acepta se derribe a las autoridades con motines.
San Luis Potosí, diciembre 20 de 1863.

(Sr. Pedro Santacilia)

Mi querido Santa:

Recibí su carta del 14 y quedo enterado con gusto de que el batallón de Pepe sigue sin novedad y divirtiéndose a lo divino.

Hace usted bien en no ir a Monterrey hasta no asegurarse de alojamiento, si ha de llevar a Nela.

Yo había encargádole a usted, como habrá visto en una de mis cartas anteriores, que viera al Sr. Vidaurri y le diera las gracias por su buen comportamiento con la familia, y así se lo anuncié ya.

Bueno será que si dilata usted su ida, le escriba manifestándole el motivo por qué no puede ir pronto.

He leído la carta de Hinojosa, que me incluyó usted en su otra carta del mismo día 14 y celebro que ese amigo haya salido bien del ataque que el enemigo le dio.

Si después de ese triunfo Hinojosa aprovecha las circunstancias, dando garantías a los sublevados, si ofrecen vivir pacíficamente, creo que se logrará la pacificación sin más derramamiento de sangre.

De lo contrario seguirá el desorden y las desgracias, pues no es tan fácil exterminar una población que defiende sus hogares.

Veo la recomendación que hace Hinojosa para que Serna siga con el mando en Tamaulipas.

Es buena, pero de pésimos resultados la intención de Hinojosa, pues equivale a dar un triunfo a la reacción, cuya máxima es que los motines militares sean y no la ley los que pongan y quiten a las autoridades, cuando les plazca.

Por eso desde el año de 28 hasta el de 37 se estuvieron removiendo los gobernadores cada año o cada seis meses, porque elevados al poder por los motines no podían alegar un título legítimo para contrariar a los que se pronunciaban contra ellos.

Por eso la reacción, consecuente con su máxima, ha sostenido su plan de Tacubaya con tal obstinación, que no pudiendo luchar contra la fuerza nacional, ha apelado al auxilio extranjero para llevar a cabo su idea de imponer su voluntad a la nación y por eso los franceses, sus auxiliares, desconocen al gobierno legítimo del país y han establecido una farsa de gobierno en México contra la voluntad de la mayoría del pueblo mexicano.

¿Cómo pues nosotros, que hace seis años estamos luchando contra esa máxima disolvente y antisocial, habíamos de cantar ahora la palinodia, santificando el motín del puerto de Matamoros, que a mano armada nulifica una ley y destituye a un gobernante legítimo?

También los del rancho de Matamoros han pedido la destitución del Sr. Vidaurri y han proclamado gobernador al Sr. Hinojosa.

El Sr. Hinojosa, acérrimo defensor del orden legal, les ha contestado a balazos y ha hecho bien, porque no son ellos los que han de quitar y poner gobernadores en el estado de Nuevo León, sino la ley.

Yo, más que ningún otro, tengo el estrechísimo deber de contener esto porque a esto he sido llamado al primer puesto de la nación y porque éste es uno de los artículos capitales del programa del partido liberal y no debe extrañarse que sea inflexible en este punto, sosteniendo la incolumidad de la ley y las prerrogativas de todo el que ejerce un mando en nombre de la autoridad y de esa misma ley.

Lo único que puedo hacer y he hecho en casos semejantes, es tener en consideración la buena intención y el error disculpable de los autores de los motines, para no aplicarles el rigor de la ley y respecto a los del puerto de Matamoros he hecho más y es no considerarlos todavía culpables, si no es que desobedezcan la última resolución, que habrá usted visto en el periódico oficial, que de nuevo le adjunto.

Una vez que se restablezca el orden, el gobierno atenderá cuanto se le exponga y lo arreglará todo, pues no tiene capricho en sostener a tal o cual persona, o a tal o cual orden de cosas.

Como el gobierno en esta cuestión tiene la justicia y el derecho de su parte cuenta con la cooperación de todos los hombres sensatos y de buena intención y yo espero que el amigo Hinojosa trabajará para volver al buen camino, a los que sostienen el escándalo de Matamoros.

Escríbale usted en ese sentido y dígale que termine cuanto antes su tarea en ese rumbo, para que nos traiga alguna fuerza útil que escarmiente a los invasores.

A propósito de invasores, diré a usted que éstos han avanzado hasta Lagos y parece que van a Guadalajara.

Márquez ocupó a Morelia con cerca de 4,000 franceses y traidores.

(López) Uraga se movió de Pénjamo para ver si logra darles un golpe y, según las últimas noticias que recibí anoche por unos pasajeros, estaba ya hace siete días a inmediaciones de la ciudad.

Estoy con mucho cuidado por el resultado, tanto porque el enemigo está fortificado en la ciudad, como porque iban cosa de 3,500 franceses en su auxilio.

Lo que sepa se lo comunicaré a usted oportunamente.

(Tomás) Mejía está fortificándose en San Felipe y sus avanzadas suelen llegar al puerto de San Bartolo.

Del éxito de las operaciones de (López) Uraga sobre Morelia dependerá el que acelere o retarde su movimiento para esta ciudad.

Negrete está en las Pilas, porque se había generalizado que una columna francesa venía por otro rumbo a cortarle la retirada; pero parece que no hay tales borregos.

Doblado está en Aguascalientes con su división.

Porfirio se encargó del gobierno de Oaxaca, sin duda para poder disponer con más rapidez su expedición al rumbo de Puebla, sacando de Oaxaca todos los elementos que necesita.

En México sigue la discordia entre los regentes y, entretanto, los de Ajusco están haciendo de las suyas contra los franceses y traidores, como verá usted en los periódicos que le mando y en la carta que me escriben últimamente de México.

Muy a tiempo fue la ida de ustedes a ésa, pues se han librado de la agitación y alarma que hay aquí diariamente, con tanto borrego que se suelta a cada momento, con motivo de la venida de (Tomás) Mejía.

Se me olvidó decir a usted en mi última, que ya fue la orden para que la escolta vuelva, pues no se le dijo que se quedara en ésa y aquí hace falta.

Supongo que estarán ustedes ahora sufriendo mucho frío, que aquí lo está haciendo de un modo insoportable.

Probablemente de mañana a pasado regresan los Sres. Ibarra y Arispe.

Ayer salieron para Monterrey Mr. Green y Zerman, lo mismo que el Gral. Quijano con su familia y Basadre.

Quijano va para Yucatán a encargarse del mando político y militar de aquel estado.

Van en su compañía Peniche y Dondé.

Es regular que muchos de ellos, si no todos a su vez, visiten a ustedes, pues a algunos les he encargado que les den memorias de mi parte.

Es probable que después vayan otros, pues aquí se está desgranando la mazorca.

Lo único importante que se sabe de Europa es que en Francia la prensa de oposición a la guerra contra México, se ha desatado de un modo fuerte y descarado, que no lo había hecho antes y supongo que será lo mismo en el cuerpo legislativo, aunque sobre esto no tengo noticias positivas.

Memorias a todos ordene lo que guste a su afectísimo.

Benito Juárez

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.