Siglo XIX
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1860-1869
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1862
Los campechanos agradecen la erección del estado de Campeche.
Campeche, abril 15 de 1862.
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Señor presidente don Benito Juárez
México
Muy señor mío y estimado amigo:
Oportunamente desde el 13 del mes anterior, recibí el decreto de erección del estado que le ha colmado a usted de bendiciones por tan inspirado acto, y no dude usted que todos nos esforzaremos por corresponder dignamente a la altura en que se nos ha colocado, mas su última apreciable del 27 de febrero, no llegó a mis manos hasta el día de hoy, que tengo el gusto de contestarle.
He leído con placer las recomendaciones que me hace de acuerdo perfectamente con mi modo de pensar y de obrar, pues mis pasos se dirigen a procurar la más sincera reconciliación con Yucatán, objeto que nos hará alcanzar el citado decreto, que quita a los malos yucatecos todo pretexto para hacernos la guerra y fomentar las odiosidades que tantos males han causado.
La pacificación y arreglo de los indios es otro punto de mi particular atención y, como cada día voy extendiendo más mis relaciones con ellos, no desperdiciaré momento ni ocasión para conseguir la más completa pacificación y sujeción al orden legal de tan numerosa clase que traerá a la sociedad los mayores bienes, concurriendo con un trabajo ilustrado y pacífico, a dar incremento a la riqueza pública.
En cuanto a los productos de las aduanas, están reducidas a nulidad, con motivo de la guerra de los Estados Unidos, pues el comercio de este punto se hacía en su mayor parte con el de (Nueva) Orleáns, a donde nuestros buques iban periódicamente.
El puerto del Carmen, especialmente, carece de tal modo de entradas, que hace algunos meses que la aduana no puede cubrir ni aun los gastos de administración.
Precisamente con el objeto de auxiliar con algún numerario al gobierno general, dispuse desde luego, que se pusiesen en observación los decretos de contribución de 2% sobre capitales y 25% de aumento sobre toda contribución; mas la modificación que sufrió el primero, aniquiló completamente su rendimiento, porque no habiendo en el estado grandes capitales, quedó reducido a una cuarta parte, cosa insignificante, y que pagada en los plazos señalados por la ley, se hace verdaderamente insensible.
Por lo demás, puede usted estar seguro que lejos de tender a ocupar las rentas generales he deseado siempre que el gobierno general encuentre en ellas un auxilio para atender a sus graves atenciones que no puede cubrir sin este único recurso, pues estamos atravesando por tales y tan aflictivas circunstancias, que no hay recurso que no esté agotado.
En cuanto a la guerra extranjera, los preliminares ajustados en la Soledad no dejan que desear si como es de suponer hay la mejor buena fe de parte de los aliados; pero mucho me hace temer la grita torpemente mentirosa de los periódicos de Europa, empeñados en ocultar la verdadera voluntad bien explícita de la nación, y el hecho, muy significativo, de seguir viniendo, después de aprobados dichos preliminares, tropas francesas en número considerable.
Sea lo que fuere, tengo profunda fe en la República y aunque los europeos le hagan apurar hasta las heces de la copa del sufrimiento, se salvará, así lo espero, aun cuando para ello sea necesario anegar en sangre un inmenso territorio.
Ya le he molestado demasiado haciéndole perder un tiempo que tanto necesita para la gravísimas atenciones que le rodean y repitiéndome a sus órdenes, quedo de usted agradecido amigo, atengo seguro servidor, q. b. s. m.
Pablo García
Fuente:
Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.
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