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Siglo XIX > 1860-1869 > 1862

Fragmento del discurso de Leopoldo O’Donnell en que hace grave cargo a Juárez.
29 de diciembre de 1862.

La República de México, desde que se declaró independiente, ha pasado casi por más revoluciones que años se cuentan desde su independencia. (Ver Nota 1)

En esas revoluciones no ha prevalecido otro principio, otra idea, que la de mandar.

Es verdad que allí se agitan dos partidos, de los cuales el uno se llama federalista y el otro centralista; pero también es verdad que los hombres políticos de aquel país -si es que merecen tal nombre los hombres que han mandado en México-, que han figurado en todas las revoluciones, han pertenecido indistintamente a cualquiera de los dos partidos.

Sin ir más lejos, voy a citar un ejemplo para demostrarlo.

Uno de los hombres más importantes de México que ha ocupado cuatro veces la presidencia de la República y que, a pesar de ser el hombre que más vale en opinión de los mexicanos, se halla actualmente emigrado, el general Santa Anna, ha figurado en todos los movimientos y revoluciones de aquel país, durante muchos años, al lado del partido federalista o centralista indistintamente.

Tres veces ha estado emigrado y ha vuelto al poder, una vez llamado por los centralistas cuando se encontraba en San Thomas, y otra por los federalistas o los rojos cuando se hallaba en La Habana.

De modo que allí no hay verdaderos partidos, allí no hay más que el deseo de mandar.

No estoy, pues, enteramente conforme con la apreciación que mi amigo el señor conde de Reus ha hecho del gobierno de Juárez.

Yo creo y permítame su señoría la expresión, que es una especie de sarcasmo el llamar liberal a ningún partido de los que en México se disputan el poder.

Allí no hay más que anarquía; allí no hay más que dictadura con una tiranía horrible; allí no hay más que proscripción para los vencidos; allí no escriben más que los vencedores; eso no es partido liberal; eso no lo puedo yo considerar como tal; eso en Europa no merece semejante nombre.

Pero hay más: Juárez como mexicano tiene para mí una mancha que jamás podrá borrar. Juárez ha firmado un tratado por el cual vende a los Estados Unidos dos provincias a título de prenda por dos años, en garantía de un empréstito.

Eso no se ha llevado a cabo, porque el Senado de Washington ha desechado el convenio.

Esa es una mancha que no sé como mirarán los mexicanos, si yo fuera mexicano no se lo perdonaría jamás.

Pero prescindiendo de eso, entre Juárez y nosotros existe un abismo: hay agravios, hay ofensas y mientras esas ofensas y esos agravios no se venguen, no puede haber amistad entre el gobierno de la nación española y el gobierno de Juárez.

He manifestado antes que no hay en México partido liberal y permítame el general Concha decir que tampoco hay partido conservador.

Conservador ¿de qué?

¿Qué hay que conservar en aquel desgraciado país?

¿Hay allí alguna institución qué conservar?

Allí nada existe; aquel país está en decadencia hace 40 años y durante ese período ha ido perdiendo cuanto le dejamos los españoles, sin haber creado, sin haber fundado nada y, siento decirlo, en mi concepto está condenado a una anarquía que lo consume, y que más tarde o más temprano quizás termine con la pérdida de su independencia.

Pues bien: el general Almonte se presentó en el cuartel general de los aliados.

Encontró allí la respuesta que debía esperar del representante de la reina, en un todo conforme con las terminantes instrucciones que le había comunicado el gobierno.

Quería llevar a cabo su plan, pero comprendiendo que nosotros, lejos de prestarle ayuda, íbamos a ser un obstáculo a la realización de su propósito, trabajó desde aquel momento para establecer la división que no había existido hasta entonces entre los plenipotenciarios franceses y el de España e Inglaterra.

Nuestras tropas fueron a Orizaba y las francesas creo a Tehuacán y desde aquel momento cesó la cordialidad entre los plenipotenciarios.

Nota:

1. Pronunciado ante el Senado español el 29 de diciembre de 1862, en ocasión de cerrar la discusión sobre la expedición española al mando del general Prim.

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.