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Siglo XIX > 1860-1869 > 1861

XVII Conferencia de Romero con Mr. Seward.
Washington, diciembre 21 de 1861.

Señor ministro de Relaciones Exteriores
México

Hoy tuve otra conferencia con Mr. Seward.

Le pregunté cuál había sido la resolución del presidente respecto de las nuevas instrucciones pedidas por Mr. Corwin, a lo que me respondió que había determinado oír el parecer del senado, para lo cual se había remitido a aquella Cámara toda la correspondencia que se refiere a dicho asunto.

"Como el senado está ahora en sesiones —agregó— y como el negocio es grave, hemos juzgado que este paso es el más prudente, pues así hay seguridad de que lo que Mr. Corwin haga en virtud de las nuevas instrucciones que se le manden con acuerdo del senado, será ratificado por dicha Cámara luego que se reciba aquí".

En seguida mandó llamar a Mr. Hunter, oficial mayor del departamento y le dijo en mi presencia que pusiera un despacho a Mr. Corwin, diciéndole que su última correspondencia, con los antecedentes relativos, se había enviado al senado pidiendo el consejo de dicha Cámara y que luego que éste se recibiera, se le comunicaría con un mensajero especial.

Pregunté a Mr. Seward cuánto tiempo creía tardará el senado en resolver este negocio y me dijo que no le era posible saberlo y, al mismo tiempo, me informó que ambas Cámaras pensaban cerrar sus sesiones desde el lunes inmediato —23 del actual— hasta el 7 de enero próximo; pero que probablemente no lo harían sino después de haber despachado este negocio.

Casi siempre se suspenden las sesiones del Congreso en los días de año nuevo, pues los diputados y senadores prefieren pasar esta festividad en sus casas con sus familias y es muy probable que ahora suceda lo mismo.

En tal caso se darán seguramente prisa para despachar los negocios urgentes que tienen pendientes, para quedar en libertad y, si esto fuere así, seguramente en la semana entrante quedará concluido este asunto, a lo menos por lo que respecta al senado.

Hoy o mañana veré a Mr. Sumner, presidente de la comisión de Relaciones Exteriores del senado, para hablarle sobre este negocio y dentro de poco comunicaré a usted el resultado de la entrevista que tenga con él.

Dije después a Mr. Seward que, aunque sabía yo que el gobierno de los Estados Unidos no tomaba ninguna noticia oficial de los discursos pronunciados en los parlamentos de las naciones extranjeras, aun cuando fueran hechos por los secretarios de Estado, me parecía conveniente llamar su atención hacia la contestación del marqués del Duero, presidente del senado español, al discurso que pronunció la reina de España al abrir las cortes y a la alocución del Sr. Martínez de la Rosa, presidente del Congreso de los diputados, dirigida en nombre de dicha Cámara a la soberana de España por manifestar ambas piezas, de una manera desembozada, los verdaderos designios de España contra México, que de antemano le había yo comunicado.

Llevaba yo traducidos los párrafos respectivos de ambos discursos y se los leí a Mr. Seward.

En el primero se dice expresamente que el objeto de la España es hacer sentir por la fuerza de las armas al pueblo de México la precisión de que tenga un gobierno en armonía con sus necesidades y en el segundo se equipara en un todo la presente expedición con la de Hernán Cortés.

Remito a usted el texto de ambos documentos.

Mr. Seward oyó mi lectura con atención; le ofrecí la copia si la deseaba y me dijo que me la pediría si llegaba el caso de que la necesitara y que no la tomaba desde ahora porque se le podría extraviar en el cúmulo de sus papeles.

Me dijo en seguida que la alianza extranjera contra México no duraría mucho tiempo si la Inglaterra declaraba la guerra a los Estados Unidos y que este gobierno no quiso tomar parte en dicha alianza para quedar como amigo de México y en libertad de prestarle algunos auxilios en sus dificultades, por lo cual seguramente quiso dar a entender recursos pecuniarios, que son los que principalmente necesitamos.

Yo le manifesté entonces que si ésta era la causa que determinó la conducta del presidente en negarse a entrar en la coalición, me alegraba de que no hubiera tomado parte en ella y que creía que también mi gobierno lo vería con satisfacción.

Considero como favorable para nosotros, por los antecedentes que usted conoce, el que esta cuestión haya pasado de las manos de Mr. Seward al senado.

En nota separada hablaré a usted de las cuestiones pendientes entre la Inglaterra y los Estados Unidos.

Procuraré hacer publicar en los diarios de Nueva York los fragmentos a que antes hice referencia de los discursos pronunciados por los presidentes de las cortes españolas.

Aprovecho esta oportunidad para reproducir a usted las seguridades de mi muy distinguida consideración.

Dios, libertad y Reforma.

Matías Romero

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.