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Siglo XIX > 1860-1869 > 1861

Reseña Informativa.
Palacio Nacional. México, agosto 29 de 1861.

El señor Corwin se muestra penetrado de la armonía que se ha establecido entre los intereses de su nación y la nuestra y del interés común que ambas tienen en alejar del continente americano toda intervención europea.

Comprende que uno de los medios más eficaces para conseguirlo, es auxiliar a México a consolidar sus instituciones y a salir de las dificultades financieras y, en cuanto a esto último, protesta hacer todo lo que le permitan las actuales circunstancias de los Estados Unidos.

Su conducta, sin embargo, es reservada y circunspecta y en ello tiene acaso mucha parte la convicción en que parece estar de que la cuestión que hoy se debate en los Estados Unidos, absorbe de tal modo la actividad y los recursos de su gobierno, que no puede trasladarlos a otra esfera de acción, como sin duda lo haría en otras circunstancias, caso de ver a México amagado con la intervención de las potencias europeas.

Tengo motivo para creer que el señor Corwin será más explícito de lo que lo ha sido hasta ahora, después de recibir las instrucciones que de un momento a otro debe traerle el inmediato paquete.

Por lo pronto, ha tomado empeño en que se arregle un empréstito particular de 10 millones con hipoteca de los terrenos baldíos de la República y de los derechos de ésta en la empresa sobre el camino de Tehuantepec, en concepto de que la concesión a la compañía de la Louisiana, cuyo plazo está a punto de expirar, se haga, llegado este caso, al agente que debe negociar el empréstito.

Este proyecto, sin embargo, fracasará probablemente en las dificultades que pulsa el ministerio de Fomento para reglamentar la venta y la colonización de los terrenos dados en garantía en términos tutelares para la integridad del territorio nacional.

También ha acogido el señor Corwin con muestras de aprobación, el proyecto de que hablo en comunicación separada, sobre el arreglo de la deuda contraída en Londres y construcción de un ferrocarril de Veracruz a Guanajuato.

La única objeción que ha hecho contra esta idea, es que no proporcionará a México recursos tan inmediatos como los necesita.

Por fin, en estos últimos días, ha hecho una insinuación sobre celebrar un tratado relativo al derecho de tránsito, por una vía de Guaymas a Arizona y al Paso del Norte, mediante una indemnización convencional.

Este proyecto, en que el señor Corwin no muestra grande interés, se presenta como poco practicable, puesto que implica la resurrección del artículo 5º del Tratado McLane, sobre protección de la vía a que el proyecto se refiere y la concesión del derecho a la bandera americana para el comercio de cabotaje, puntos sobre los cuales no es fácil condescender.

Entretanto, se han arreglado con el expresado señor Corwin, un convenio postal y un tratado de extradición, que probablemente quedarán firmados dentro de dos o tres días.

Para que usted acabe de formar idea del aspecto actual de las relaciones con los Estados Unidos, debo decirle que hace más de un mes se presentó a este gobierno, con el carácter de agente confidencial de los estados confederados, Mr. John T. Pickett, trayendo una comunicación del ministro de Relaciones del gobierno de Montgomery, dirigida a que se recibiese a su agente y se oyesen sus explicaciones.

Éstas se han reducido a declarar que no se pretende aún el reconocimiento de aquellos Estados por parte de México; pero que sí se desea de nuestra parte la más perfecta neutralidad, extendiéndose a insinuarnos la posibilidad de una alianza, caso de que México la crea oportuna y la conveniencia de que se reputen existentes con los estados separatistas los tratados que lo están con la Unión americana.

Este gobierno se ha limitado a ofrecer la neutralidad que debe guardar en toda contienda intestina de un país extraño y a objetar contra la pretensión relativa a los tratados, que el obsequiarla llevaría implícito el reconocimiento de la problemática autonomía de los estados confederados.

El permiso que, en sesión secreta, concedió hace algún tiempo el Congreso a los Estados Unidos para desembarcar algunas tropas en Guaymas para llevarlas al territorio de Arizona, había dado lugar a un rumor, sobre que México había permitido el paso de tropas norteamericanas para atacar a Texas.

Sobre esta especie ha pedido explicaciones Mr. Pickett y, habiéndoselas dado con franqueza en lo confidencial, no ha dejado de indicar que el territorio de Arizona, a donde se destinan las tropas de que se trata, debe reputarse bajo la protección de los estados confederados.

He aquí cuáles han sido las relaciones de este gobierno con la fracción separada de los Estados Unidos.

(Manuel María de Zamacona)

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.