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Siglo XIX > 1860-1869 > 1861

Los soldados desertan por hambre y miseria.
Córdoba, diciembre 30 de 1861.

Sr. presidente don Benito Juárez
México

Muy estimado amigo y señor:

Tengo el gusto de contestar la apreciable carta de usted fecha 20 del corriente, diciéndole que, efectivamente, cada día estoy más complacido con el Gral. Mejía, cuya actividad y eficacia son notables.

Sentí sobremanera tener que quejarme de las tropas de Oaxaca; efectivamente fue sólo la caballería la que provocó los desórdenes a que me refería, pero han venido a quedar en la oscuridad esos desmanes, comparados con los cometidos por las blusas coloradas que trae Chavarría.

Ya reuní a los oficiales y les dije claramente que no quería captarme su voluntad haciéndome cómplice de sus robos; que si me obligaban a ello, continuando como hasta aquí representando el papel de azote de la gente pacífica a quienes debemos protección, los fusilaré.

Me es dolorosísimo tener que decir a usted que he tenido que mandar fusilar algunos que han desertado; no quizá por otro motivo que huyendo del hambre y la miseria.

Nuestra salvación, la independencia del país, señor presidente, dependen de recursos que es preciso crear a cualquier precio.

Si el Sr. González Echevarría pudiera venir de comisario por unos cuantos días, palparía la verdad de que sin recursos para pagar a los arrieros, para pagar las raciones, en una palabra para prepararse a rechazar la invasión, no hay patriotismo ni valor y decisión que basten.

Recomiendo mucho a usted mande asegurar los caminos para la correspondencia pues ha sido robada la correspondencia que me traía el último extraordinario y, además del grave perjuicio que directamente ocasiona esta pérdida, hay que recordar la indirecta si esas comunicaciones van al enemigo, el cual es muy posible se haya valido de sus partidarios para interceptar los correos e imponerse de estos asuntos más reservados.

Nada nuevo he tenido de Veracruz.

Se me ha dado noticia vaga de un fuerte tiroteo fuera de la plaza, anteanoche, que había durado hasta el amanecer; pero como no me han dado parte nuestras avanzadas doy poco crédito al dicho.

Hoy han entrado aquí dos cabos desertores del ejército español; parece que ninguna dificultad tienen por salir de la plaza.

Concluyo deseando a usted la mejor salud y repitiéndome su amigo y servidor afectísimo q. b. s. m.

José López Uraga

(Aumento)

No puedo aún ratificar la venida del Gral. Prim, no puedo mandar ni la carta de los desertores para los otros de Veracruz porque no hay un solo medio y esto, sin exageración, no podemos pagar el lazo de la res que nos comemos.

Le recomiendo a usted lea la declaración de los desertores españoles.

José López Uraga

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.