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Siglo XIX > 1860-1869 > 1861

El ministro británico examina la situación de México.
Veracruz, diciembre 29 de 1861.

(Sr. conde de Russell)

La nación está ahora profundamente asustada con la formidable coalición que se ha formado contra ella y estará mejor dispuesta a conceder lo que deseábamos antes de que se derrame sangre y sus pasiones se exciten, como lo estarán una vez empeñada en lucha con los españoles.

La desaprobación de mi convención por el Congreso, como lo describí en mi correspondencia del mes pasado, produjo el efecto de disolver el último gabinete y la crisis que allí resultó trajo a la escena al Gral. Doblado, quien sólo consintió en formar un gobierno con la condición de que el Congreso le confiriera plenos poderes, autorizándolo para arreglar, según él lo considerara mejor, las cuestiones pendientes con las tres potencias.

Habiendo obtenido esto, cerró la asamblea hasta el (mes de) abril próximo y ahora está en aptitud de hacer con nosotros los mejores arreglos que pueda.

Es hombre de un talento e influencia tales que los jefes reaccionarios empezaron a deponer las armas y a someterse al gobierno, luego que se supo su nombramiento y ahora se ocupa en formar su gabinete con los mejores hombres que puede encontrar, sin consideración a sus opiniones políticas.

Su primer acto fue suplicarme que no saliera yo de México, pues, según me dijo, ahora podrá concluir conmigo un arreglo que diera a Inglaterra garantías positivas para el debido cumplimiento de sus compromisos hacia nosotros.

Como esta proposición se me hizo después de la llegada de las valijas del mes próximo pasado, que trajeron periódicos ingleses en que se asegura positivamente que estaba para firmarse una convención que obligaba a las tres potencias a intervenir juntamente en México, no pude, por supuesto, sacar partido de una oferta de la que bajo otras circunstancias me habría aprovechado con gusto.

Todo depende de la manera en que se manejen las cosas aquí al principio.

Si la intervención se recibe propiamente, será una bendición para este país; pero, por otro lado, medidas violentas al principio echarán a perder todo y nos comprometerán en una empresa cuyas dificultades apenas pueden estimarse.

Afortunadamente, los comandantes españoles, tanto el militar como el naval, parecen ser hombres de gran prudencia y discreción y, hasta este momento, han manifestado un espíritu de justicia y conciliación que habla altamente a su favor.

En una larga conversación que tuve anteayer con el almirante Rubalcava, expresó su opinión sobre este asunto en términos casi idénticos a los que ahora he usado al dar la mía.

Charles Wyke

Es traducción.

Washington, marzo 3 de 1862.

Matías Romero

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.