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Siglo XIX > 1860-1869 > 1860

El Senado no aprueba el Tratado.
Washington, marzo 16 de 1860.

Excelentísimo señor ministro de Relaciones Exteriores
Heroica Veracruz

Excelentísimo señor:

Después de lo que tuve la honra de comunicar a V. E. en mi nota número 45, de 13 del actual, sobre el tratado pendiente entre México y los Estados Unidos, han ocurrido otros incidentes que dan alguna luz respecto de las probabilidades de la aprobación de aquel pacto.

El Senado de los Estados Unidos discutió ayer y no aprobó el tratado que este país había celebrado con Nicaragua, fundando su repulsa en que la estipulación relativa a la protección de la vía de comunicación entre los océanos Atlántico y Pacífico, obligaba a Estados Unidos a intervenir en los negocios internos de aquella nación, lo cual es contrario a la política tradicional del país.

No valieron para destruir esta objeción ni las razones de conveniencia para los Estados Unidos, ni la especial de que Nicaragua ha concedido igual derecho de protección a la Inglaterra y, por esto mismo, viene a quedar esta potencia en una condición más ventajosa que los Estados Unidos.

Como la expresada estipulación es exactamente la misma que se halla comprendida en el artículo 15 del tratado de 15 de diciembre último, es muy natural suponer que cuando éste se discuta en la Cámara encontrará las mismas objeciones y las mismas resistencias.

Si a esto se agrega la consideración de que el artículo 8º de dicho tratado se considera por algunos senadores como perjudicial a los intereses de México y los Estados Unidos, porque, apoyándose en él las demás naciones, podrían solicitar la importación libre de los efectos expresados en aquél, con lo cual disminuirían muy considerablemente las rentas de las naciones contratantes, no puede uno menos que creer muy difícil que el Senado apruebe aquel convenio.

Es conveniente considerar, además, que el tratado con México está en una condición menos favorable que lo estaba el celebrado con Nicaragua, porque en esta nación hay un solo gobierno establecido y reconocido por todos, mientras que en México aparecen dos y, aunque el constitucional es el único que merece tal nombre, la facción reaccionaria ha trabajado bastante porque se le considere aquí entre los senadores republicanos como gobierno de la República.

A pesar de esto, ni el presidente ni el secretario de Estado de la Confederación, a quienes vi hoy, desesperan del éxito del tratado.

El primero cree que, reformándose el artículo 8º, de manera que el comercio libre de ciertos artículos quede reducido a la frontera solamente y por un plazo de diez años, se vencerá la dificultad que aparece más fundada y se podrá obtener la aprobación de aquel.

Reproduzco a V. E. las seguridades de mi muy distinguida consideración.

Dios y Libertad.

José María Mata

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.