1859
Muñoz Ledo recomienda a Barandiarán redoble sus esfuerzo en Washington contra el Tratado.
Palacio Nacional, México, diciembre 26 de 1859.


Sr. don Gregorio Barandiarán
(Washington)

Me he impuesto con interés del contenido del oficio de usted número 12, de 23 del mes próximo pasado, relativamente (sic) al tratado entre este Gobierno y Juárez.

Parece indudable que dicho tratado se firmó ya en Veracruz y que el secretario de McLane lo llevó a Washington por el vapor Brooklyn, que salió de aquel puerto el 15.

Por lo tanto es urgente que usted redoble sus esfuerzos, haciendo eco de los documentos que se le han remitido y de los argumentos que usted mismo indica en su oficio citado, a fin de persuadir a los miembros más influyentes del Senado y al público en general, por medio de la prensa, no solamente de la ilegalidad de semejante transacción sino también de lo vergonzoso que será para aquel país la aprobación de un acto semejante, tan contrario a sus principios constitucionales y a todas las formalidades que para tales casos exigen el derecho de gentes y los usos establecidos y adoptados por todas las naciones.

Puede usted hacer valer igualmente la profunda sensación de disgusto que ha causado en los mexicanos todos el conocimiento de estas estipulaciones tan contrarias a la dignidad e independencia nacionales, fruto del despecho y la traición de unos cuantos hombres audaces y sin misión legal y cuyo cumplimiento no podrá tener efecto sino por medio de la fuerza dando así, ante el mundo, un carácter de agresión injusta y rapaz a un convenio que, para que fuese válido, debía estar basado en el libre consentimiento de las partes interesadas en él.

Las reiteradas protestas del Supremo Gobierno reconocido por las potencias extranjeras como único representante de la soberanía de México, manifiestan claramente que la nación rechaza esas estipulaciones como indignas de su honor y contrarias a sus intereses; por lo mismo, en ningún tiempo pueden ser obligatorias para ella.

Los Estados Unidos se verán, pues, reducidos a hacerlas efectivas por la fuerza de las armas y toda la nación americana se verá envuelta en una guerra injusta, cuyo principio es el fraude y la traición y cuyo fin, aun suponiéndolo completamente favorable a ella, dará por resultado el engrandecimiento parcial de los estados del sur y su preponderancia sobre los del norte, que habrán participado de la vergüenza y de los gastos de esa guerra, sin obtener otra cosa que la pérdida de su influencia política en su propio país y el engrandecimiento de sus rivales.

El estado de animosidad en (que) se encuentran actualmente estos dos grandes partidos, es muy favorable para que usted, excitando esos sentimientos, consiga que el tratado sea desechado, a lo cual contribuirán las noticias que por separado se comunican a usted de los triunfos obtenidos por el general Presidente.

Espero, por lo mismo, que no omitirá usted sacrificio alguno para ese fin y le reitero las protestas de mi aprecio.

(Octaviano Muñoz Ledo)

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.