1859
Mclane examina la capacidad del gobierno de Juárez para suscribir el tratado.
Veracruz, diciembre 22 de 1859.


Sr. Lewis Cass
Secretario de Estado de los Estados Unidos

Señor:

Adjunto, para vuestra información, un recorte de periódico que contiene la protesta del gobierno de Miramón, contra el tratado que recientemente concluí con el Gobierno Constitucional.

No tengo conocimiento del camino por el cual este documento sea comunicado al departamento de Estado, pero ruego a usted se sirva prestar atención al hecho de que cuando le dirigí al gobierno de Miramón, reconvención por la masacre Tacubaya, siguiendo vuestras expresas instrucciones, me fue devuelta con una contestación ofensiva e insolente a mi país, ignorando mi carácter oficial.

Junto con mi despacho número 22, remití una copia de dicho documento al departamento de Estado y espero que la presente oportunidad sea tomada en cuenta para solicitar del gobierno de Miramón, que respete mi carácter diplomático como ministro de Estados Unidos en México y se dirija al gobierno de Estados Unidos, por conducto de su representante debidamente acreditado.

Toda la información que me ha llegado de la ciudad de México, se refiere a que si el Senado de Estados Unidos ratifica el tratado y el convenio, el gobierno de Miramón se someterá de inmediato a la necesidad de la situación y aceptará la mediación de Estados Unidos en el arreglo de la lucha interna que ahora divide a la República; pero hasta que esto no sea abiertamente expresado, es decir, que el gobierno de Estados Unidos esté resuelto a consolidar sus relaciones con el Gobierno Constitucional y a reforzar las cláusulas del tratado con México, toda estratagema será tomada con vistas a excluirnos de este propósito.

El gobierno de Miramón descansa mucho en la división de partidos políticos en los Estados Unidos y busca poder escapar a la responsabilidad de estas atroces violentas cometidas con nuestros ciudadanos en México, apelando a la bien conocida y tradicional repugnancia que el gobierno de Estados Unidos demuestra a la intervención en los asuntos internos de otras naciones, y creen que el solo hecho de apelar a este principio, basta para impedirnos tener conexiones más cercanas con el Gobierno Constitucional.

El único punto de la protesta que adjunto, que es digno de tomarse en cuenta, hace referencia a la obligación constitucional de someter los tratados al Congreso Mexicano para su ratificación pero, ciertamente, no tiene ninguna importancia práctica, ya que el Gobierno Constitucional reconocido por Estados Unidos, es en sí un gobierno de facto, no solamente con poderes extraordinarios en la actualidad y emanado de la revolución que representa el gobierno de Miramón, sino que es el legítimo sucesor del gobierno de Comonfort, a quien el Congreso le confirió poderes extraordinarios, de acuerdo a la Constitución que el gobierno de la ciudad de México hizo de lado y a la que ahora lógicamente recurre.

El tratado no concede nada que no se encuentre bajo la jurisdicción o posesión del Gobierno Constitucional, como poder político actual y de facto.

Sobre este principio que se reconoció al Gobierno Constitucional y en subordinación al mismo, se concluyó un tratado sujeto a la ratificación del Presidente de México, quien cuenta con funciones y poderes extraordinarios.

Todas las potencias europeas, así como Estados Unidos, han reconocido y han sostenido relaciones con los gobiernos revolucionarios de México, en estricta conformidad con la política de Estados Unidos al reconocer al Gobierno Constitucional.

Muy respetuosamente...

Robert M. McLane
Ministro de Estados Unidos en México

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.