Buscar en  
  Página principal

  Conquista

  Independencia

  Revolución

  Siglo XXI

  Siglo XX

  Siglo XIX

      1890-1899

      1880-1889

      1870-1879

      1860-1869

      1850-1859

          1859

          1858

          1857

          1856

          1855

          1854

          1853

          1852

          1851

          1850

      1840-1849

      1830-1839

      1820-1829

      1810-1819

      1800-1809

  Siglo XVIII

  Siglo XVII

  Siglo XVI

  Siglo XV

Siglo XIX > 1850-1859 > 1859

González Ortega indisciplinado se comunica con el ministro español.
Querétaro, agosto 30 de 1859.

Excmo. Sr. embajador de su majestad católica [S. M. C.], don Joaquín F. Pacheco México El infrascrito ha tenido la honra de recibir la nota de S. E. el embajador de S. M. C. de 24 del corriente.

Mas como esta clase de documentos sirven muchas veces para poner bajo su verdadero punto de vista las cuestiones internacionales y, sobre todo, debiendo recogerlos la historia para presentar a la revolución actual como ella es en sí, el infrascrito de su deber, por honor de las fuerzas que manda y del gobierno legítimo que defiende, entrar en algunas explicaciones con S. E. el embajador de S. M. C.

Agradece el infrascrito a S. E. los deseos que manifiesta por la conclusión de la lucha fratricida que está desgarrando a la República Mexicana, así como la generosa mediación que ofrece para la consecución de la paz por medio de un arreglo amistoso entre las partes beligerantes, cuya mediación no acepta el infrascrito por carecer de facultades para entrar en convenios; más si le es permitido emitir su opinión respecto de este negocio, manifestará:

Que cree imposible que avenimiento alguno establezca sólidamente la paz en México, sí se barrena bajo algún aspecto el principio constitucional, por cuyo sostenimiento han empuñado las armas, casi todos los pueblos de la República Mexicana y como éstas son las tendencias del partido conservador, de las que no cederá por motivo alguno, según lo ha manifestado en las conferencias habidas antes de la acción de la Estancia de las Vacas y del asedio que sufriera la plaza de Veracruz, cree, repite, que por estos medios no podrá conseguirse la paz de que tanto necesita para rehacerse de los quebrantos que ha sufrido la República Mexicana.

Si las fuerzas constitucionalistas observan o no en la presente lucha los principios del derecho de gentes y, principalmente en la última época de la revolución, los hechos pueden hablar respecto de esto muy alto.

Derrotados completamente en Loma Alta las fuerzas del gobierno de México, por el valiente y humanitario Gral. (López) Uraga, los señores generales, jefes y oficiales que se hicieron prisioneros en aquella jornada, fueron remitidos en carruajes y con todas las consideraciones necesarias por el general vencedor a Zacatecas, donde el gobierno constitucional de aquel estado se esmeró también en guardarles las mismas consideraciones, haciendo que sufrieran la prisión dentro y fuera de la ciudad bajo su palabra de honor y, habiendo caído prisionero en el ataque de Guadalajara el Gral. (López) Uraga y otros dos o tres oficiales, el infrascrito, autorizado por el Excmo. señor general en jefe del ejército federal, propuso un canje a todos los prisioneros de Loma Alta por los tres o cuatro que fueron hechos por el enemiga en el citado ataque de Guadalajara y habiéndose denegado el canje por don Miguel Miramón, Presidente del gobierno de México, el infrascrito puso en libertad sin restricción alguna a todos los prisioneros que se hallaban en su poder.

Derrotados poco después por el infrascrito en la hacienda de Peñuelas las fuerzas de don Silverio Ramírez, propuso de nuevo el canje en los términos anteriores y, denegado otra vez por don Miguel Miramón, volvió el infrascrito a poner en libertad absoluta y sin restricción alguna a más de 50 jefes y oficiales que fueron hechos prisioneros en aquella función de armas.

Aun no hace 20 días que fue derrotado en las puertas de Silao el mismo don Miguel Miramón por las fuerzas que manda el infrascrito, quien puso en libertad absoluta a 63 generales, jefes y oficiales que fueron hechos prisioneros, incluso algunos de los que se pusieron en libertad después de las acciones de Loma Alta y Peñuelas.

En cambio de todo esto, el valiente Gral. (López) Uraga, mutilado y enfermo, continúa preso en Guadalajara; la misma suerte corren el Sr. Gral. Tapia y centenares de ciudadanos que, sin haber sido hechos prisioneros en los campos de batalla, han sido arrojados por sus opiniones políticas a las prisiones de la Acordada, Santiago Tlaltelolco y otras.

Todos estos hechos que ha palpado la nación, probarán a S. E. el embajador de S. M. C. y a los demás extranjeros residentes en la República Mexicana, si las fuerzas que obran de esta manera, defendiendo al gobierno legítimo de su país, conculcan los principios del derecho de gentes y si son capaces de pisotear los tratados celebrados por los legítimos representantes de este país en las naciones de Europa, faltando así a los preceptos del derecho internacional.

El infrascrito tiene también la honra de remitir en copia a S. E. el embajador de S. M. C. un certificado del señor vicecónsul español que prueba la moralidad de los actos del general en jefe del ejército de operaciones sobre México y la de las fuerzas que manda, así como las garantías que ha dado el mismo general en jefe a los intereses ya las personas de todos los extranjeros, incluso la multitud de súbditos de S. M. C. residentes en esta ciudad y conducta ha observado el infrascrito en los mismos días en que S. E. el embajador de S. M. C. acababa de presentar una nueva dificultad para la pacificación de la república y un obstáculo más para el triunfo de las armas que defienden la legalidad, reconociendo a un gobierno cuyo personal acaba de sufrir una derrota que ha tenido por consecuencia la pérdida de los pocos estados que poseía, a un gobierno que sólo lo obedecen las ciudades de México, Guadalajara y Puebla, ocupadas por sus tropas; a un gobierno a quien por honor de sus respectivas naciones y como prueba de neutralidad no ha reconocido el cuerpo diplomático y a un gobierno, en fin, que no debe su existencia ni a la Constitución de 1857 ni al plan de Tacubaya que creó la presente revolución, sino al escandaloso e inmoral nombramiento que han hecho 23 cortesanos de la ciudad de México, sin otros títulos ni poderes poner arbitrariamente en manos de un hombre los destinos de la República Mexicana, que el de ser notables de la ciudad de México.

Lo expuesto probará a S. E. el embajador de S. M. C. que el general en jefe del ejército de operaciones, lo mismo que su gobierno, llevan por guía en todos sus actos los principios de justicia y de moralidad, sin dar cabida en ellos a ruines pasiones ni a innobles represalias.

El infrascrito, al manifestar con pena lo expuesto a S. E. el embajador de S. M. C. le asegura que, por el honor de la República Mexicana, por el buen nombre de las armas que defienden la legalidad y como una prueba de respeto a la civilización y al derecho internacional, todos sus esfuerzos los dedicará, como lo ha hecho hasta aquí, a garantizar la vida e intereses de todos los neutrales, ya extranjeros o nacionales.

El infrascrito vuelve a tener la honra de manifestar a S. E., el embajador de S. M. C. su aprecio y alta consideración.

Dios, Libertad y Reforma.

Querétaro, agosto 30 de 1859.

Jesús González Ortega

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.