1859
El general Suárez y Navarro desea regresar de Europa con la bandera liberal en la mano.
París, 28 de noviembre de 1859.


Avenida Jacob número 98

Excmo. Sr. Presidente don Benito Juárez

Muy señor mío de todo mi respeto:

Por la vía de los Estados Unidos, escribí al Sr. don Ezequiel Montes, el mes pasado, remitiéndole una larga carta que me tomé la libertad de dirigir a usted, por si aquella carta no hubiere llegado oportunamente.

Vuelvo hoy a repetir en extracto y sustancialmente el contenido de mi anterior.

Decía a usted que por conducto del Sr. Montes, había recibido la buena noticia de que podía regresar a la patria, de donde sin justicia y sin razón se me arrancó en 1856.

Manifestaba mi agradecimiento por este acto de usted y le protestaba mi eterno agradecimiento.

También manifestaba el ardiente deseo que tengo de verificarlo, para de este modo poner término a mis penas y sufrimientos, porque carezco de todo recurso con qué poder vivir en el extranjero.

Dije a usted también -y hoy lo repito- que cuando yo he insistido por regresar, no es para volver a mi casa, como lo desearía si lo permitieran las circunstancias.

Una dolorosa experiencia me ha enseñado que cuando una vez se tomó parte en los vaivenes de nuestra desgraciada patria, los partidos, los enemigos y los amigos, se empeñan en no dejarlo a uno tranquilo.

Yo estoy seguro que si regreso a México, sin llevar en la mano una bandera y llegando a mi casa me ocupo en rezar el rosario y leer vidas de santos, sin pensar en nuestras cosas y hombres, de esa tranquilidad me saca la calumnia, me perturba el odio de los partidos y me arranca, tercera vez, lanzándome a perecer en el extranjero.

Tal convicción, señor Presidente, me hace dirigirme a usted para rogarle se digne manifestarme si yo puedo regresar, para tomar parte en la guerra contra los enemigos que usted combate, destinándome a las órdenes del general que usted juzgue conveniente.

Yo no pretendo mando ni repugno que se me emplee aun a las órdenes de un subalterno.

Quiero cooperar a la guerra contra los serviles; mi conducta durante siete años, mis desengaños, mi edad y la garantía y palabra empeñada por mis amigos Montes y Lafragua, es el fiador de mi futuro proceder.

Si por razones de política o de circunstancias, usted no tiene posibilidad de ocuparme en algo y yo estoy condenado a la dolorosa cuanto horrible disyuntiva de ponerme a las órdenes de Miramón o perecer de hambre en el extranjero, yo sin vacilar prefiero la muerte de inanición, a servir bajo un orden de cosas que detesto.

Sin los favores del Sr. Montes, yo habría perecido; habiéndose ido a México, no tengo nada, ni a quien volver los ojos; mi porvenir es terrible aquí, pero mi resolución está tomada.

Si yo no entro a mi patria por la puerta y si yo no puedo regresar con la bandera liberal en la mano, no me moveré de Europa y pereceré sin remedio.

Esta franqueza que me tomo (la) libertad de usar, manifestará a usted que yo estoy resuelto a aprovechar el beneficio que se me hace de restituirme a la patria; pero para hacerlo con alguna utilidad, quiero antes la postrera resolución de usted.

Yo necesito ocasión de vindicarme; necesito manifestar por los hechos que no soy lo que dicen mis enemigos y, además, quiero cooperar a enmendar los males que, sin quererlo, ocasioné a mi patria en 1852.

En espera de la resolución de usted, he hecho alto aquí, desde donde me repito su afectísimo servidor que atento b. s m.

José Suárez y Navarro

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.