1859
Crisis ministerial en Veracruz por divergencias sobre el tratado.
Veracruz, diciembre 7 de 1859.


—Extractos—

Sr. Lewis Cass
Secretario de Estado de los Estados Unidos

Señor:

Tengo el honor de acusar recibo de vuestros despachos números 20, 21, 22 y 23, el último fechado el 23 (21) de noviembre de 1859, relacionados, especialmente, con los disturbios en Brownsville, Texas y con el asesinato de Ormond Chase, ciudadano estadounidense, en la ciudad de Tepic, en el estado de Jalisco.

Con fecha 28 de noviembre de 1859, antes de haber recibido vuestro despacho número 23, dirigí una comunicación al Gobierno Constitucional, en la que reclamaba una indemnización a favor de la familia del señor Chase, así como el castigo para los criminales responsables de este atroz atentado.

Por vía diplomática ante el gobierno de Miramón, ningún resultado favorable puede lograrse para los ciudadanos estadounidenses y, aunque me aprovecho, cuando una vida humana se encuentra en peligro, de todas y cada una de las esperanzas existentes para salvarla, estoy profundamente convencido de que el gobierno debe autorizar al ejecutivo, a reforzar la demanda que ya se ha presentado solicitando un desagravio.

Con energía, he manifestado al Gobierno Constitucional que si no se encuentra en condiciones, con su propia fuerza, de ofrecer indemnización por los sucesos pasados y seguridad para el futuro, no puede esperar que el gobierno de Estados Unidos mantenga el respeto y la amistad que le ha demostrado, a menos que se tomen las medidas necesarias para proporcionar seguridad a los ciudadanos estadounidenses y a sus propiedades y esforzar la ejecución de las cláusula existentes en el Tratado.

No creo que ningún gobierno en México pueda ejecutar con propiedad estos altos deberes y obligaciones, pero espero que el Gobierno Constitucional, en su trato futuro con el gobierno de Estado Unidos, demuestre una confianza razonable y leal y manifieste su disposición para adoptar cualquier medida que se juzgue efectiva y oportuna para obtener este deseado resultado.

En relación al caso de Browsnville, Texas, debo decir que antes de recibir vuestro despacho número 23, ya me había comunicado con el ministro de Relaciones Exteriores, señor Ocampo.

El Gobierno Constitucional y las autoridades locales del estado de Tamaulipas, dentro de sus medios y posibilidades, habían tomado medidas para defender la frontera de los vándalos que recientemente han invadido y asolado el estado de Texas y, aunque el Gobierno Constitucional no niegue la responsabilidad, debida a la impotencia para prevenir inversiones sobre nuestro suelo desde territorio mexicano, no es del todo claro, de acuerdo a las pruebas que hasta mí han llegado en la actualidad, si realmente ha habido tales invasiones; una información futura podrá indicar que las personas y, en algún grado, las autoridades en la frontera han recibido instrucciones para cooperar con la autoridades de Estados Unidos en el arresto de Cortina y su gavilla, en donde quiera que se les encuentre.

Al mismo tiempo, esos formales y vigorosos esfuerzos deberían hacerse para prevenir que cualesquier de ellos, busque asilo o refugio dentro de los límites territoriales de la República Mexicana.

Espero con gran interés la información que de aquí en adelante me pueda ser proporcionada, ya sea por el general Green o por algún otra fuente y, de ser posible, enviaré el barco estadounidense Brooklyn a Punta Isabel.

Cuando tenga la información que lo justifique, me comunicaré con el Gobierno Constitucional.

El señor (Miguel) Lerdo de Tejada, ministro de Hacienda del Gobierno del Presidente Juárez, aún no ha reasumido el desempeño de los deberes de su puesto y me ha advertido que no lo hará a menos que se concluya un tratado entre ese gobierno y el de Estados Unidos, basado en las instrucciones que me fueron enviadas en agosto pasado y el señor de la Fuente, ministro de Relaciones Exteriores ha sido obligado por el señor Presidente, a abandonar su gabinete consecuencia de su persistente oposición a las cláusulas del propuesto tratado, que son consideradas por el gobierno de Estados Unidos como indispensables para prestar privilegios de tránsito y comerciales y que han sido el punto principal a negociar.

El señor Ocampo ha reasumido el cargo de ministro de Relaciones Exteriores y espero poder terminar un arreglo para los tránsitos y derechos de vía que abarquen valiosos privilegios comerciales, especialmente en la frontera interior, acompañado de condiciones y cláusulas para la protección de los mismos y que tengo motivo para creer que serán satisfactorios al Presidente.

Independientemente de este Tratado de Comercio y Tránsito, someteré a consideración del Presidente, de acuerdo con el Gobierno Constitucional, algunas medidas que tendrán por objeto la protección y la seguridad de los ciudadanos estadounidenses residentes en México y la debida ejecución de las cláusulas del tratado entre ambas republicas.

Muy respetuosamente...

Robert M. McLane

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.