Buscar en  
  Página principal

  Conquista

  Independencia

  Revolución

  Siglo XXI

  Siglo XX

  Siglo XIX

      1890-1899

      1880-1889

      1870-1879

      1860-1869

      1850-1859

          1859

          1858

          1857

          1856

          1855

          1854

          1853

          1852

          1851

          1850

      1840-1849

      1830-1839

      1820-1829

      1810-1819

      1800-1809

  Siglo XVIII

  Siglo XVII

  Siglo XVI

  Siglo XV

Siglo XIX > 1850-1859 > 1859

Barandiarán, agente de Miramón en Washington, reconoce que Juárez no aceptó ceder territorio.
Nueva York, octubre 6 de 1859.

Excmo. señor Ministro de Relaciones Exteriores
(México)

A pesar de que, en lo particular, he comunicado al señor oficial mayor del ministerio que está ahora al digno cargo de V. E., las noticias que en mi concepto merecían la atención del supremo gobierno, creo de mi deber, ahora que no hay persona alguna que comunique a V. E. los manejos de los revoltosos, dirigirme oficialmente para comunicarle lo que he podido averiguar.

Vuestra excelencia sabe que el señor Lerdo, ministro de Hacienda del pretendido gobierno de Veracruz, después de su ley declarando nacionales los bienes del venerable clero, vino a este país con la esperanza de conseguir fondos con hipoteca de dichos bienes, para poder continuar la lucha que desde hace dos años se ha entronizado en nuestro país.

El recibimiento que el señor Lerdo ha tenido, tanto de los particulares como de los funcionarios públicos, le hizo concebir las más halagüeñas esperanzas por el buen éxito de su misión, pero bien pronto se convenció que para conseguir dinero se necesita algo más que la garantía efímera que traía.

Al principio se dirigió a algunos de las banqueros principales de esta ciudad y, a pesar de las ofertas hechas de antemano y de la simpatía que le manifestaron por los llamados defensores de la libertad, no pudo conseguir un centavo; tuvo el señor Lerdo la intención de ir a Europa, para ver si en Londres era más feliz con los tenedores de bonos mexicanos, pero antes de dar este paso quiso ver si sus esfuerzos tendrían mejor éxito con el gobierno de este país; se trasladó a Washington, tuvo diversas entrevistas con el Presidente y con los miembros del gabinete y, a pesar de los buenos deseos de estos señores, nada pudo conseguir, porque el ejecutivo no puede disponer de los fondos nacionales sin la sanción del Congreso.

Quedaba pues, al señor Lerdo, la esperanza de que el llamado gobierno de Juárez hubiese celebrado un tratado con el representante de este país, bajo las bases que este gobierno quería, pero pronto se desvaneció esta última esperanza a la llegada del señor McLane, que volvió a este país sin haber celebrado tratado alguno, porque los de Veracruz no quisieron pasar por la cláusula de cesión de Territorio.

A pesar de tanto contratiempo no se ha desanimado Lerdo y ha conseguido que Buchanan prescinda por ahora de la adquisición de territorio y han enviado a Veracruz un proyecto de tratado, concebido por los señores Mata, Lerdo y McLane, cuyas bases son más a menos las siguientes: Declarar puerto libre para Estados Unidos a Guaymas.

Derecho de paso y establecimiento de puertos militares a través de los estados de Sonora, Chihuahua, Nuevo León y Coahuila.

Concesión perpetua del Istmo de Tehuantepec, no sé si a la actual compañía o al gobierno.

Derecho de poder emplear las fuerzas de Estados Unidos para proteger a los ciudadanos americanos, ya sea en el Istmo de Tehuantepec o en cualquier otra parte.

Para esto habrá dos comisionados nombrados por los respectivos gobiernos, que decidirán de la necesidad de emplear o no dichas fuerzas.

Libertad de cultos para los ciudadanos americanos.

Pago de los reclamos de los ciudadanos americanos contra México.

Por todas estas concesiones este gobierno se compromete a pagar 4’00,000 de pesos, de los cuales dos se entregarán al aprobarse el tratado por el Senado y los otros dos se aplicarán a los reclamantes americanos.

Este proyecto de tratado ha sido llevado a Veracruz por el señor Díaz Mirón, que salió de Nueva Orleáns para Minatitlán el 27 del pasado; no dudo que los de Veracruz lo aprueben y envíen a Mata y Lerdo la autorización para negociar, pues la estación se avanza y es el único medio que tienen para conseguir recursos para la próxima campaña.

En mi concepto, aun cuando celebren el tratado, como éste no puede tener efecto sino después de la reunión del Congreso, que como vuestra excelencia sabe es en el mes de diciembre, los enemigos del supremo gobierno no podrán recoger el fruto de sus trabajos inmediatamente, pero sí podrán, a costa de sacrificios, obtener fondos con la hipoteca de las que este gobierno les dará por el tratado.

No se puede ocultar a vuestra excelencia que los especuladores que adelanten algunos fondos, serán otros tantos interesados en que el tratado pase en el Senado, y se valdrán de todos los medios para conseguir su objeto.

Conozco a algunos de los especuladores y no me cabe duda que, si se celebra el tratado bajo las bases antedichas, adelantarán una cantidad respetable o descontarán el todo de los 2’000,000, pues la única garantía que han exigido hasta ahora, para entrar en arreglos con Lerdo, es que se celebre un tratado con este gobierno para que, en el caso que los de Veracruz tengan que sucumbir, este gobierno reclame del de México el cumplimiento de un contrato que el gobierno que éstos han reconocido celebró.

Si el supremo gobierno tuviese una persona de su confianza y relacionada en este país y con ciertas facultades para entorpecer las negociaciones creo que, si no se estorbaba la celebración del tratado, sí se conseguiría que el Senado no lo aprobase; para esto se necesitaría erogar ciertos gastos y que la persona encargada de este asunto pudiese venir lo más pronto posible, pues sólo espera Lerdo la contestación de Juárez para celebrar el tratado y ésta deberá recibirse en ésta por el paquete que saldrá de La Habana el día 9 a 10 del corriente.

Los diversos agentes de los revolucionarios que se encuentran en esta ciudad, siguen haciendo remisiones de armamentos y últimamente se ha recibido la noticia de que había llegado a Matamoros un tren de artillería, que el agente de Vidaurri remitió (en) días pasados.

También se sabe que otro buque con armamento para Degollado había llegado a Tampico; muy pronto saldrá otro con más armamento que unos agentes del llamado gobernador de Zacatecas han conseguido; aún no he podido averiguar a qué punto se dirigirá este buque pero estaré a la mira y lo comunicaré a V. E. oportunamente.

Los filibusteros, que habían estado quietos por algunos meses, han vuelto a ocupar la atención pública.

El incansable Walker ha organizado otra expedición; parte de ésta pudo burlar la vigilancia de las autoridades y salió en el buque Fashion, pero Walker y el resto no han podido efectuar su salida, por haber sido detenido el vapor que debía llevarlos.

Como estas noticias se saben por telégrafo no puedo dar a V. E. detalles sobre el objeto de la expedición, pero creo que el señor Manero, que se encuentra en el lugar donde se ha organizado la expedición, comunicará a V. E. lo que sepa sobre el particular.

Continuaré comunicando a V. E. todas las noticias que pueda adquirir y trabajaré en lo que pueda para contrariar los manejos de los enemigos del supremo gobierno.

Reitero a vuestra excelencia las seguridades de mi muy distinguida consideración.

Gregorio Barandiarán

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.