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Siglo XIX > 1850-1859 > 1858

Se declaran irredimibles los bienes de manos muertas.
Veracruz, noviembre 3 de 1858.

El Excmo. señor Presidente interino constitucional de la República se ha servido dirigirme el decreto que sigue:

El ciudadano Benito Juárez, Presidente interino constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, a todos sus habitantes hago saber: Que siendo un deber del gobierno supremo de la nación, impedir que se dilapiden las rentas de la Iglesia mexicana, o se inviertan en objetos ajenos al fin a que están destinados.

Que este deber es más estrecho cuando se emplean dichas rentas en fomentar la discordia entre hermanos y sostener la guerra civil; es decir, cuando se destinan a objetos, no solamente ajenos, sino contrarios a su misma institución.

Que es notorio que una parte considerable de aquellas rentas se enajena a precios ínfimos y que con el producto de ellas, se auxilia y se provee de recursos a los sustraídos a la obediencia de las autoridades legítimas.

Que si en todo tiempo el gobierno está obligado a cegar las fuentes que alimentan la guerra civil, esta obligación es más sagrada cuando la nación está amenazada de una invasión extranjera.

Que no puede ponerse en duda el peligro próximo en que está la república de ser invadida por fuerzas españolas, ni lo urgente y preciso que es repeler esa agresión injusta, procurando antes el término de la guerra civil.

Que uno de los medios que entre otros está resuelto a usar el gobierno legítimo, es impedir de todas maneras que los perturbadores del orden público se provean de recursos para sostenerse y que los encargados de administrar y conservar las rentas antes expresadas, continúen invirtiéndolas en fomentar la rebelión con sacrificio de la sangre de los mexicanos, he tenido a bien, en uso de las facultades de que me hallo investido, decretar lo siguiente:

Artículo 1º.- Son irredimibles por ahora y hasta que el gobierno legítimo determine otra cosa, todos los capitales que se reconozcan a la mano muerta, sobre fincas rústicas o urbanas, sobre cualquiera industria o productos naturales, ya sea que pertenezcan a corporaciones seculares o regulares de ambos sexos, a cofradías, archicofradías, colegios, hospitales o hermandades, a funciones religiosas, aniversarios o a capellanías de gracias o de sangre, ya sea que estén cumplidos o no los plazos fijados en las escrituras de imposición o el tiempo convenido en las simples obligaciones.

Artículo 2º.- Toda redención que se haga, contraviniendo a lo mandado en el artículo anterior, es nula y el que la haga no se libra de la hipoteca, sino que queda obligado al pago del capital, con la misma acción hipotecaria y ejecutiva que lo estaba antes.

El escribano que autorice la cancelación de la escritura o la anotación de la obligación simple, quedará privado del ejercicio de su empleo y sufrirá una multa de cinco por ciento sobre el capital que represente la escritura cancelada o la obligación anotada.

Artículo 3º.- Los capitales de la mano muerta que estén concursados, no podrán por ahora entrar en ninguna clase de convenio que celebren los acreedores, aun cuando sea con el objeto de terminar el concurso.

Artículo 4º.- La infracción del artículo anterior hace personal y pecuniariamente responsables al juez que autorice el convenio y a los colitigantes de la mano muerta que lo consientan.

Entre ellos y el juez se repondrá la parte del capital que se sacrifique en el convenio, si llega a celebrarse.

Por tanto, mando se imprima, publique y circule a quienes corresponda.

Dado en el palacio del gobierno general en la Heroica Veracruz, noviembre 3 de 1858.

Benito Juárez

Al ciudadano Lic. Manuel Ruiz, ministro de Justicia, Negocios Eclesiásticos e Instrucción Pública.

Y tengo el honor de comunicarlo a usted para su inteligencia y cumplimiento.

Dios y Libertad, palacio del gobierno general en Veracruz, noviembre 3 de 1858.

(Manuel) Ruiz

Es copia, México, abril 30 de 1861.

Manuel Ruiz

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.