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Siglo XIX > 1850-1859 > 1858

La incansable labor de los redactores de El Progreso brinda otra reseña de los acontecimientos políticos.
Veracruz, septiembre 30 de 1858.

Sr. don José María Mata, etc.
Washington

Cumplimos por tercera vez la promesa que hemos hecho de reseñar los acontecimientos del mes a la salida de los paquetes ingleses, estampando nuestra relación en una hoja a propósito para facilitar su circulación en el extranjero, teniendo la satisfacción de creer que nuestro trabajo ha sido favorablemente acogido por el público a quien servimos.

Procuremos conservar en la presente relación las cualidades que nos han granjeado esa distinción; la imparcialidad y exactitud posibles en ese relato.

Dejamos el pasado mes las tropas fronterizas al mando inmediato de su caudillo el Sr. Vidaurri, parte en el estado de Guanajuato y parte en el de San Luis Potosí, frente a frente de las que manda el Gral. reaccionario don Miguel Miramón, como en vísperas de librarse una gran batalla.

La expectación pública se había fijado en los acontecimientos decisivos que señalaba esa situación como muy próximos, pero ha pasado el mes y ningún suceso notable ha ocurrido por ese lado.

Emprendida la marcha de las tropas de México sobre San Luis, las fronterizas han ido retirándose ante ellas hasta dejar libre la entrada de aquella ciudad, de que se posesionó el día 12 Miramón sin resistencia.

Así lo dice el parte oficial que dirigió al gobierno de México, fechado en la misma población.

Aún no se explica claramente cuál haya sido la causa del movimiento de las fuerzas liberales que dio este resultado, porque ha sido absoluta nuestra incomunicación con los estados de aquel rumbo; pero generalmente las correspondencias de la capital lo atribuyen a un acto estratégico del Sr. Vidaurri, que ha querido alejar lo mas posible de México al ejército reaccionario para privarlo de los auxilios que pudieran ministrársele.

En apoyo de esta opinión existen hechos que parecen confirmarla, tales como la destrucción de las costosas fortificaciones de San Luis, efectuada con alguna anticipación, la retirada de las provisiones de boca que había en la ciudad y de los ganados de los campos inmediatos, decretada por el Sr. Vidaurri y, sobre todo, la permanencia del ejército liberal en sus cercanías, ocupando fuertes posiciones e impidiendo en efecto las comunicaciones foráneas de la población de que, por lo menos, se han visto privados en México durante la última quincena.

A mayor abundamiento, la misma prensa conservadora nos ministra datos que robustecen aquella opinión.

La Sociedad, que es el órgano más caracterizado del bando reaccionario, estampa en su número el día 22 estas terminantes palabras: Los fronterizos se llevaron todas las semillas y pasturas de las haciendas situadas a algunas leguas a la redonda de San Luis y talaron y destruyeron las siembras.

Estas operaciones debieron ejecutarse anticipadamente cuando el ejército liberal ocupaba tranquilo la ciudad de San Luis y no se concibe que fueran ordenadas por el jefe fronterizo si no hubiera entrado en sus planes de campaña el abandono de aquella plaza.

Pero aún hay más: el mismo periódico y todos sus correligionarios de México han reproducido, sin observación de ninguna clase, un artículo muy significativo, a nuestro modo de ver, del Semanario, periódico oficial del gobierno reaccionario de Guanajuato, del cual creemos oportuno reproducir algunos párrafos, tanto por lo que aducen al hecho de que venimos ocupándonos, cuanto por lo que de sus palabras pueden sacarse para formar un juicio exacto sobre la situación.

Después de asegurar El Semanario que sabe a ciencia cierta cual es el plan de Vidaurri, ofrece denunciarlo y lo hace en estos términos: Conocedor Vidaurri de la importancia de sus fuerzas para ponerlas frente a las del gobierno, no ocultándosele los recursos que nuestro ejército consume diariamente, la dificultad que el gobierno tiene para crearlos y que con ganar tiempo gana mucho, funda sus operaciones en no trabar acción alguna (e) irse retirando para intentar y llamar a nuestros saldados a una distancia tal del centro y del gobierno que no pueda socorrerle cuando preciso sea, que gaste sus elementos de subsistencia sin poderse crear otros y puesto, como lo está, en combinación con Degollado, Huerta, Blanco, Rocha y demás farsantes, que todos a la vez caigan sobre los departamentos de Guanajuato, Guadalajara, Querétaro y México para, apoyados en los adeptos que en ellas tienen, insurreccionarlos y proteger un movimiento en la capital… donde se trabaja asidua y eficazmente y cuyos trabajos, sí no se nulifican arrancando de raíz el mal, a la larga producirán sus resultados, porque hay tantos agentes como individuos interesados y porque a esos trabajos y esfuerzos se unirán por un lado la escasez de recursos y por el otro el desánimo que causarán las malas noticias que del interior vayan y más que nada la mala posición que nuestro ejército guardará si cae en el lazo que se le tiende; la conflagración general.

[…] No se deje el gobierno -continúa El Semanario- engañar por apariencias y reúna elementos de subsistencia, active la toma de Veracruz, dando al jefe que dirige esas operaciones lo que menester haya y expurgue completamente la capital; los gobernadores de los departamentos trabajen sin cesar en vigilar los suyos y con la ley de conspiradores en la mano refrenen cual pueden hacerlo; muévanse las tropas de Guadalajara sobre Colima o sobre Zacatecas, donde se crea más conveniente, mándense fuerzas a Mordía para hacer que Blanco y Rocha no sólo no puedan obrar sino también para no dar lugar a que organicen ese país con elementos que hoy no tienen y sobre todo, que nuestro ejército no pase de San Luis y que tenga una fuerza respetable en Guanajuato.

No son nuestras las apreciaciones que se hacen en los anteriores renglones, ellas nos vienen de una fuente interesada por demás en realizar la causa del gobierno de México y en menoscabar el crédito de los Constitucionales; no deben parecer, por tanto, sospechosas de parcialidad, pero, de todo esto lo que fuere, hay una circunstancia patente a todo el mundo que quita a la ocupación de San Luis, por Miramón, la importancia que pudiera dársele.

El mismo partido conservador no se manifiesta satisfecho de su situación y su gobierno arrastra una existencia cada vez más precaria y erizada de dificultades.

Por todas partes aparecen cada día nuevos partidarios de la Constitución que hacen una cruda guerra a los sostenedores del Plan de Tacubaya, alejando mas y más las probabilidades de un triunfo de parte de sus proclamadores, aun suponiendo el caso de que Miramón lograse desenvolverse del ejército fronterizo y hacerlo retroceder a una larga distancia.

La opinión se pronuncia con demasiada energía contra los centralistas y está probado que los pueblos no se dejarán imponer por las bayonetas, único recurso que emplea el gobierno de México para hacerse obedecer y cuya energía ha ido gastándose a proporción que aquellos han experimentado los efectos de las medidas rigurosas de que se ha echado mano para mantener su vigor.

Escasa importancia ofrecen, mirados separadamente, los demás acontecimientos de que tenemos noticias, aunque en su conjunto presentan indudablemente un dato más, de incuestionable valor, para apreciar la situación y presagiar el término de la desastrosa lucha que desbasta al país, provocada por intereses particulares y sostenida con los bienes confiados al clero para invertirlos en obras de piedad.

Pasamos a referirlos.

Se sabe de una manera auténtica por la prensa misma de la capital, que Culiacán, capital del estado de Sinaloa, sometida por el Gral. Yáñez al Flan de Tacubaya, se ha pronunciado por el orden constitucional, acaudillando el movimiento el Sr. Rodríguez Valenzuela, de acuerdo con el vencedor de los reaccionarios en Durango, el Sr. Lic. don Esteban Coronado.

A este suceso ha de seguir naturalmente la ocupación del puerto de Mazatlán, por los constitucionalistas, que completará su dominio en las costas de ambos mares y dejará reducido el del gobierno de México a los pocos estados del Centro donde se miden sus armas con las de los liberales, disputándose encarnizadamente el terreno.

Desde los primeros días del mes fue restablecido el orden constitucional en la ciudad de Aguascalientes, capital del estado del mismo nombre, por consecuencia de una derrota que sufrió Patrón en Lagos, siendo ese mismo Patrón el que sorprendió dicha ciudad e instaló en ella las autoridades reaccionarias a fines del pasado.

Las tropas que restauraron el imperio de la ley en Aguascalientes son parte de las que operaban sobre Guadalajara al mando del Sr. Degollado y, según escriben de México, se encontraban a últimas fechas cerca de la capital de Guanajuato, después de haber ocupado a León, Celaya, Salamanca y poblaciones menos importantes de aquel estado.

Parece que este movimiento es resultado de una combinación con el ejército fronterizo que consiste en llamar la atención del gobierno conservador por distintos rumbos para evitar la acumulación de en un solo punto.

También el estado de México ha participado de los efectos de este plan.

Una fuerza considerable, al mando de los Sres. Pueblita e Iturbide, han ocupado la población de Ixtlahuaca, situada a nueve leguas de Toluca, cuya guarnición se ve obligada a estar en continuos movimientos para proteger loe pueblos sometidos al régimen tacubayista.

El departamento de Tulancingo, correspondiente al mismo estado, es teatro de una guerra encarnizada sus moradores habituales y las tropas que ha enviado allí el gobierno central para sujetarlos.

Casi todos sus pueblos insurreccionados y la misma capital se halla amenazada por numerosas guerrillas que, unidas, se proponen atacarla.

Las tropas voluntarias levantadas últimamente en Oaxaca, ocuparon el día 15 el pueblo de Acatlán, donde se habían concentrado las fuerzas reaccionarias de la tierra caliente del estado de Puebla.

El Calvario, cerro fortificado que defendía la población, fue tomado a viva fuerza por los valientes oaxaqueños, causando al enemigo 13 muertos y un gran número de heridos.

Este triunfo desalentó a los defensores del punto y los indujo a evacuar la población por la noche.

Este suceso deja expedita la sección de Oaxaca para operar sobre otros departamentos del mismo estado de Puebla, confinantes con el nuestro, que sólo esperan la aproximación de alguna fuerza liberal para sacudir el yugo de los (de) México.

Eso ha hecho ya la población de San Juan de los Llanos, cabecera del rico departamento de su nombre, uniéndose con el pueblo la guarnición que allí los reaccionarios.

Los periódicos de la capital nos hablan de excesos cometidos en la ciudad de Tlaxcala por los constitucionalistas, esto quiere decir que aquella población está en poder de los liberales y no sería extraño que hubieran sido tratadas duramente las autoridades reaccionarias, por lo mucho que han hecho sufrir a los de opinión contraria.

Esa población se ha distinguido en la presente lucha por su decisión en favor de la libertad, pues aunque muchas veces se ha visto ocupada por tropas reaccionarias, otras tantas ha sabido arrojarlas de su seno.

Por lo que respecta a la ciudad de México, su situación no puede ser más deplorable.

Exasperada la población por la leva de hombres para el ejército, por las contribuciones impuestas de nuevo sobre todos los giros y aun sobre los mas miserables salarios, como por las continuas vejaciones que sufre de parte de los agentes secundarios del poder, manifiesta su disgusto de una manera tan evidente que sólo el espíritu de partido o la maldad más refinada pueden desconocerlo.

El día 14, según los periódicos de la capital, se descubrió allí una conspiración que tenía por objeto derrocar al gobierno conservador.

Los citados periódicos han tratado de presentar la trama bajo el más odioso aspecto.

Hablan de puñales, de banderas con signos aterradores, de listas de personas que iban a ser asesinadas, incluyendo varias señoras y algunos de los representantes extranjeros residentes en la capital, de robos, incendios y cuanto más puede contribuir a excitar la odiosidad contra los liberales, a quienes suponen autores del complot; pero nadie da valor a tales especies, tanto por el descrédito en que ha caído la prensa conservadora, cuanto porque la conocida bondad del carácter de los mexicanos rechaza la idea de que puedan entregarse a semejantes excesos.

Una sola cosa hay probada y es que en México se conspira contra el gobierno y que éste se ve obligado a mantener una numerosa policía para vigilar a los ciudadanos y evitar que estalle el descontento.

No se comprende como subsiste semejante administración en un pueblo que con tanta facilidad ha cambiado de gobernantes en todas épocas y seria difícil encontrar la causa fuera del influjo que se ejerce, aún sobre las masas por medio del fanatismo religioso, elemento principal en la presente lucha.

Poco podemos decir respecto de la campaña en el estado de Veracruz, Las operaciones de los enemigos de la Constitución se han reducido casi a la concentración de sus tropas en los alrededores de Perote, con el fin de estrechar el sitio de la fortaleza, cuyo asedio tiene más de ridículo que de trágico.

Cinco meses hace que el Gral. Echeagaray hostiliza el punto, anunciando de semana en semana su rendición, sin haber podido adelantar cosa alguna hasta la fecha y es más que probable que sus esfuerzos futuros tengan el mismo resultado, atendida la decisión con que rechaza el fuerte las tentativas que hace para aproximarse a sus muros y la incapacidad de sus tropas, reclutadas por fuerza, para dar un ataque decisivo.

Sin embargo, se asegura que tal es su intento y que al buen éxito de las operaciones sobre e] castillo seguirá el ataque de Veracruz, plaza que espera tranquila los acontecimientos, confiada en la justicia de su causa, en la abundancia de sus recursos y en la valentía de sus numerosos defensores.

Además, el intrépido Gral. La Llave organiza en estos momentos una sección respetable de nacionales en los cantones de Misantla, Papantla y Jalancingo, que, obrando en combinación con la de Oaxaca y las de las orillas de esta plaza, darán no poco que hacer a los invasores, aun antes de avistar sus murallas y servirán, en último caso, para aumentar nuestra guarnición.

Desde el 15 del actual se suspendieron las comunicaciones de Veracruz con el interior, por orden del gobierno de México; pero esto no ha impedido la bajada y subida de algunas diligencias extraordinarias cargadas de gente.

Hay motivos para creer que han influido más en aquella determinación algunos intereses particulares que los de la política.

Un ciudadano español llegado a este puerto el día 25 en el vapor México, procedente de La Habana, en cuyo poder se encontraron, por casualidad, papeles que comprobaban su designio de tomar parte en las cuestiones políticas del país, ha obligado al gobierno a disponer se reembarque y el de otros varios españoles venidos en el mismo buque que no pudieron o no quisieron presentar persona abonada que garantizara su conducta.

Ésta disposición se halla justificada, además, por la incalificable conducta que observa un gran número de los súbditos de su majestad católica [S. M. C.], residentes en el país, favoreciendo abiertamente a los tacubayistas y hasta mezclándose muchos en las filas reaccionarías para sostener, con las armas, esa opinión.

Tan reprobado manejo ha producido una grande exasperación en los ánimos y ha despertado el odio funesto de la guerra de la independencia a los buenos de los malos españoles y nada tienen que temer de él los que se conducen con discernimiento.

Creyendo que basta lo relacionado para que pueda juzgarse con acierto del estado de nuestras cosas públicas y habiéndose anunciado la salida del paquete inglés para el cinco, dejaremos el corto espacio que nos queda de esta hoja para llenarlo con las noticias que podamos adquirir hasta el cuatro.

Veracruz, octubre 4 de 1858

Se han recibido noticias recientes de Tampico.

La situación de aquel puerto no es buena.

La escasez de recursos ha obligado al Sr. Garza a seguir el ejemplo funesto de México de imponer préstamos forzosos, usando de medios extremos para hacerlo efectivo.

Del lado de Tampico se levanta un nuevo nublado en nuestro horizonte político, que amenaza envolvernos en nuevos conflictos con las potencias amigas.

Se sabe positivamente que el Gral. Casanova ha sufrido una gran derrota en una salida que hizo de Guadalajara contra las tropas del Sr. Degollado.

De 1,000 hombres que sacó de la ciudad no volvieron a ella sino unos 200, dejando en poder de los contrarios toda su artillería y tren de guerra.

Los reaccionarios han perdido a Huamantla, hecha por ellos capital de Tlaxcala.

Todo el territorio de este estado reconoce hoy al gobierno constitucional.

Una parte de la guarnición reaccionaria de Jalapa, el batallón 6º. de línea, que mandaba el Gral. Negrete, ha desertado de sus filas y se ha unido a las fuerzas constitucionales en Naolinco, distante cinco leguas de aquélla ciudad.

Esta noticia ha sido comunicada hoy por un expreso de Jalapa y la tenemos por segura.

Cada día se aumentan las probabilidades del triunfo inmediato de la causa liberal.

Redactores del Progreso

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.