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Siglo XIX > 1850-1859 > 1854

Gadsden solicita la presencia de fuerzas navales en ambos litorales de este suspicaz e iluso país.
México, septiembre 2 de 1854.

Sr. William L. Marcy
Secretario de Estado de los Estados Unidos

Señor:

Obra en mi poder una comunicación de nuestro cónsul en Guaymas.

El señor Román informa que, desde que se sofocó el motín encabezado por el conde de Raousset, un profundo sentimiento de hostilidad contra los ciudadanos estadounidenses se ha suscitado en esta región.

Las depredaciones de los vagabundos en California han estimulado esta desconfianza hasta entre aquellos que se disponían a recibir sus tentativas como libertadoras y amistosas.

La posible exageración del pillaje, tal como ha sido publicada en los periódicos de Cuba y reproducida en los de esta ciudad, no puede haber escapado a su observación, Estas incursiones privadas, que cuentan con el estímulo y la simpatía del gobierno de Estados Unidos, han sido utilizadas igual que muchos de los incidentes de carácter personal, para crear un descontento nacional hacia los estadounidenses y su bárbaro sistema de progreso, tal como fue abiertamente denunciado por el Primer Ministro mexicano.

El Universal, periódico semioficial, en otra época propiedad de Bonilla que fue el que más contribuyó a crear esos sentimientos con sus artículos ofensivos contra Estados Unidos y, a pesar de su cambio de propietario, que ha hecho público, continúa insertando vengativos ataques contra la política y las instituciones de Estados Unidos.

Recientemente se les presentó una favorable ocasión para publicar uno de estos ofensivos ataques, dando a conocer una respuesta oficial proveniente de Palacio.

Pero hasta la fecha no se ha recibido ninguna respuesta a nuestra comunicación y, a pesar de que El Universal amenazó con publicarla, desde entonces ha permanecido en silencio en lo que respecta a nuestro país y a nuestra política.

Existe, sin duda, el firme propósito de crear una desconfianza nacional hacia nuestras instituciones y una hostilidad contra nuestra política y ‘los instintos bárbaros de nuestros ciudadanos”, todo ello con la intención de consumar los designios del ministro por establecer el despotismo en México, haciendo de este país un estado temporal de la iglesia romana de la Virgen de Guadalupe, un representante del absolutismo, opuesto al sistema de avance liberal de Estados Unidos.

El conflicto, creado actualmente en Europa entre estos dos elementos, pudiera ser fomentado secretamente en México, respaldado por Guatemala y algunos otros países sudamericanos igualmente engañados, hasta que la ayuda exterior que han estado solicitando con tanto sigilo, estimularía una audaz provocación interna.

El enrolamiento de auxiliares suizos, bajo la promesa de entrega de tierras a la terminación de su servicio militar, progresa merced al trabajo de activos agentes y diariamente son admitidos, con mucha reserva, oficiales españoles en altos cargos del ejército mexicano.

Se sobrentiende que al establecerse una monarquía absoluta, la sucesión pasaría de Santa Anna a algún miembro de la real familia española.

Es de suponer que con estos recursos diplomáticos y las súplicas de colaboración a la rancia nobleza, los que se inclinan por el absolutismo en Europa, atraerían la dictadura a América.

México y la sangre castellana se resistirían al progreso de la fuerza anglosajona, tal como Rusia ensombreció el liberalismo en Europa.

Todavía están por verse las consecuencias que aporte la revolución española a los sueños ilusorios de México.

Pero cualesquiera que sean los cambios y movimientos realizados por los poderes gobernantes, aunque ilusos de México, impusieron a Estados Unidos la obligación, siempre santificada por el instinto de conservación, de sostener abiertamente y sin tapujos, al partido liberal de esta mal llamada República, ahora ensombrecida y amenazada por un despotismo y una sojuzgación tales que ni en la negra época del poder jesuítico e inquisitorial se intentaron poner en práctica.

Las empresas filibusteras son utilizadas como argumentos para crear la desconfianza y para abusar de los progresos de la libertad.

El sistema estadounidense es lo suficientemente fuerte como para seguir progresando por sí mismo, sin auxiliares engañosos que lo rebajen y lo insulten.

Pero la guerra abierta justifica las represalias y, cuando los liberales de México son víctimas de una cruel tiranía por querer emular el progreso y la ilustración de Estados Unidos, una grave responsabilidad impone la obligación sagrada y humana de ayudar y de intervenir.

Gran Bretaña ha cedido a Estados Unidos los derechos de la tutela sobre la libertad anglosajona en América y la Federación estadounidense no puede vacilar cuando un elemento político antagónico ha suscitado la lucha por resucitar el oscurantismo en el nuevo mundo, amenazando con apoderarse de otro continente.

Cuando fue enviada a Washington la queja por la violación del bloqueo de Acapulco por el Porthsmounth, no esperé ninguna otra comunicación del ministro sobre este asunto.

Adjunto a ésta el documento que he recibido con una copia de la posdata de mi última carta a su excelencia, la que fuera incluida al original, después de haber sido trasmitida al departamento de Estado.

Posiblemente esto podría haberlos animado a contestar, pero, a pesar de que se ha presentado el 25 de agosto a Su Alteza Serenísima, el simple hecho del cambio del depósito de carbón, esta legación aún no ha obtenido respuesta.

Sin embargo, el ministro sigue escribiendo animada y agudamente sobre la violación de este bloqueo de papel y amenaza con terribles represalias contra los barcos correos y contra Estados Unidos, si intentan aprovecharse de los privilegios que ha dispuesto el capitán Dorning.

A pesar de esto, una comunicación más reciente informa que en ningún momento se ha impedido fondear a los barcos.

En una ocasión entraron con el consentimiento de Su Alteza Serenísima, durante el sitio de Acapulco y el comandante del escuadrón del bloqueo estaba tan convencido de su imposibilidad para hacer arresto alguno, que cuando se decidió a descargar el carbón no se interpusieron obstáculos violentos.

Por lo tanto es evidente que la ofensa contra la cual protestó el ministro, es que el capitán Dorming reclama como un derecho lo que ellos desean sea considerado como una cortesía.

Todos estos sucesos y otros que ocurren diariamente, fortalecen la opinión ya conocida por usted sobre la importancia de la presencia de una fuerza naval, en ambas ‘fronteras marítimas de este suspicaz e iluso país, como el medio para evitar las cobardes provocaciones que podrían conducir a un conflicto nacional.

Muy respetuosamente.

James Gadsden

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.