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Siglo XIX > 1850-1859 > 1853

Notas de la Conferencia Diplomática Número 4 entre los delegados mexicanos y el ministro Gadsden.
Diciembre 23 de 1853.

Por el acuerdo tornado ayer, los comisionados de una y otra parte se reunieron en conferencia para proseguir sus negociaciones.

La discusión fue resumida sobre la parte del proyecto del general Gadsden relativa a la línea fronteriza entre México y Estados Unidos.

El general Gadsden preguntó al señor Bonilla cuál era la decisión de México acerca de la proposición hecha por él, a lo que el señor Bonilla contestó que lo que había sido establecido en la conferencia anterior era terminante y definitivo, agregando que con la línea propuesta por él quedaban satisfechas las necesidades de Estados Unidos.

El enviado estadounidense observó que se decidiría aceptar ese límite con la condición de que la Laguna de Guzmán quedaría dentro del territorio cedido a Estados Unidos, haciendo que la línea divisoria corriera a una distancia adecuada hacía el sur del Lago, que no tiene ningún valor en sí mismo, pero si la línea divisoria lo atravesara no dejaría lugar para el camino, dado que se había supuesto la necesidad de moverse hacía el sur de dicho Lago, de lo contrario no se lograrían los objetivos de su gobierno, que consistían en alcanzar su frontera más occidental.

México aceptó la proposición, quedando establecida en esta forma la línea divisoria entre ambos países.

A continuación el general Gadsden inquirió si en alguna época futura México se opondría a considerar la construcción de un ramal del ferrocarril hasta El Paso.

El señor Bonilla replicó que si las condiciones eran aceptables y la soberanía y la jurisdicción del territorio mexicano no se afectaban con esa obra, no sería objetable; pero que esto no podía ser estipulado anticipadamente y que el tiempo decidiría la necesidad de su ejecución.

El señor Bonilla hizo notar que quedaba entendido que todas las estipulaciones del Tratado de Guadalupe en favor de personas tanto como de propiedades civiles y eclesiásticas, se extendían en forma similar a lo establecido para el territorio en cuestión, pero que solicitaba, además, que todos aquéllos que ahora habitaban dicho territorio quedaran exentos del pago de contribuciones por el término de diez años.

El enviado estadounidense observó que no podía conceder esto pues era contrario a las leyes de Estados Unidos y a los derechos de cada estado en particular, que todas las estipulaciones del Tratado de Guadalupe se extendiesen a los ciudadanos y a las propiedades.

El señor Bonilla propuso considerar la cantidad que recibiría México como compensación por la cesión del territorio.

El general Gadsden expuso que había sido instruido por su gobierno para ofrecer una sola suma de dinero por los aspectos de la negociación en su conjunto, por lo que sugería que sería mejor ponerse de acuerdo sobre los otros puntos y más adelante volver al asunto de la compensación.

Sobre la forma de establecer la línea, en los puntos que no coinciden con el artículo 5° del Tratado de Guadalupe, el enviado de Estados Unidos observó que algunas dificultades que se habían presentado en el trazado de la línea al discutir el Tratado de Guadalupe debían ser evitadas, sugiriendo el nombramiento de tres funcionarios por cada parte; el señor Bonilla explicó que, a su juicio, el nombramiento de tres funcionarios con iguales facultades e idénticas atribuciones producirían más bien resultados contrarios a los que el ministro estadounidense suponía, mientras que la existencia de un solo comisionado por cada parte aseguraría armonía y rapidez en el trabajo.

El enviado estadounidense sugirió que los comisionados nombraran un árbitro o tercera persona en caso de suscitarse algunas diferencias entre ellos; este punto quedó resuelto, porque la comisión mexicana observó que ninguna diferencia podía existir en una mera cuestión de ciencias matemáticas.

De esta suerte quedó acordado nombrar un comisionado por cada parte para el establecimiento de la línea divisoria y además que la línea así establecida por acuerdo de los comisionados debería ser considerada como parte del Tratado, sin necesidad de aprobación ulterior y que dichos comisionados se encontrarían en Paso del Norte tres meses después del canje de las ratificaciones del Tratado, para comenzar sus trabajos.

El señor Bonilla observó, en el curso de la discusión sobre el artículo 2° del proyecto del Tratado presentado por el general Gadsden, que México consintió en la abolición y supresión del artículo 11° del Tratado de Guadalupe por defender la paz y la armonía que nuevamente se habían visto amenazados por las interpretaciones dadas a dicho artículo por una u otra parte, probando que estaban ampliamente compensados por las pérdidas que su gobierno y ciudadanos habían sufrido en el pasado y por las responsabilidades y obligaciones de las cuales Estados Unidos sería relevado en el futuro.

El enviado de Estados Unidos replicó explicando que su gobierno había cumplido, tanto como fuera posible, con las estipulaciones de dicho artículo; que nunca admitió la interpretación que México pretendió darle y que, en ningún caso, podía reconocer la obligación de una indemnización por supuestas pérdidas y, aún más, imposibles de discriminar entre pérdidas causadas por incursiones de indios del territorio de Estados Unidos y aquellas causadas por bárbaros dentro de los límites de México.

Una prolongada discusión sobre el mismo tópico hizo que el general Gadsden observara que estaban reproduciendo argumentos que habían sido examinados previamente y que en esa forma no obtendrían ningún resultado, proponiendo, finalmente, que se zanjaran las dificultades, renunciando México a lo estipulado en aquel artículo a cambio de la cantidad que estaba autorizado a pagar por las diversas cuestiones en discusión entre México y Estados Unidos.

El señor Bonilla observó que era lo mismo tratar estos asuntos separadamente o en conjunto, por lo que deseaba establecer que el señor Letcher en 1852 había ofrecido 5’000,000 de dólares, y el señor Conkling 8’000,000 en junio del presente año, por la abolición del artículo 11°, ofertas que México había rehusado por considerarlas insuficientes, hechos que deseaba se tuvieran in mente.

El enviado estadounidense dejó establecido que no existía ninguna prueba de que el juez Conkling hubiese hecho semejante ofrecimiento, sin que pusiera en duda la afirmación del señor Bonilla.

La conferencia continuó algunas horas más y se acordó reanudarla al día siguiente.

James Gadsden

Manuel Diez de Bonilla

José Salazar Ilarregui T.

Mariano Monterde

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.