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Siglo XIX > 1850-1859 > 1853

Memorándum de Gadsden sobre su entrevista con el presidente Santa Anna el 2 de octubre de 1853.
2 de octubre de 1853.

Queda entendido que los dos gobiernos han consentido en resolver todos los desacuerdos existentes sobre las bases de un nuevo Tratado, el cual puede especificar la adquisición de territorio adicional con el propósito de asegurar una frontera más ventajosa para ambas repúblicas por su mayor capacidad defensiva y de garantizar el derecho de paso y tránsito para ciudadanos estadounidenses hacia el Pacífico.

Sobre estas bases estaré preparado para conversar o hacer una proposición que lleve a un satisfactorio ajuste y acuerdo.

Existen consideraciones de peso que podían ser ventajosas para ambas partes.

Una, ceder un dominio territorial más extenso que el mencionado anteriormente y, la otra, aceptar por el mismo el pago de una adecuada y justa compensación.

Estas consideraciones se hacen a influencia de la población de ambas repúblicas residentes en la frontera y en los estados fronterizos, quienes, impacientes, están constantemente comprometiendo las relaciones amistosas de las dos repúblicas vecinas con medidas precipitadas, que más tarde podrían culminar en una hostilidad, en disposiciones militares y en la ubicación en ambos lados de fuerzas armadas que envolviesen en una guerra a los dos países a costa de pesados y gravosos gastos, a menos que pudiera evitarse incomunicando dichos pueblos.

El gobierno de Estados Unidos no desea ni ambiciona adquirir ninguna extensión adicional de la frontera mexicana, más que la mencionada en la primera proposición y la cual está basada solamente en el deseo de reconciliar las enfadosas cuestiones y adversas interpretaciones de los artículos 5°, 6° y 11° del Tratado de Guadalupe.

Si los gobiernos de México y los Estados Unidos ven que podía ser ventajoso para ambos países solucionar, antes que resulten críticas, la creciente animosidad y las tendencias amenazadoras que van tomando las dificultades fronterizas en las que se ven envueltos diariamente los ciudadanos de los dos países y que son provocadas por causas que pueden ser obviadas extendiendo los límites de uno hasta hacerlos coincidir con los macizos de montañas que representan una permanente y respetable barrera entre ambas naciones; en tal caso si las proposiciones fueran aceptables se harán sobre la base de una frontera natural constituida por una cadena de montañas y un desierto, para lo cual se adquirirían, a cambio de una justa compensación, uno o dos estados limítrofes.

Dice una vieja sentencia popular, que la historia ha confirmado, que los ríos y los valles unen a los pueblos, mientras que las montañas y las barreras insalvables los separan.

Ningún poder puede evitar que en un futuro todo el valle del río Grande llegue a estar bajo la tutela de un solo gobierno.

Toda la simpatía de los estados mexicanos al oeste de ese río deben estar y estarán con el estado o estados del este y, o Texas occidental debe regresar al gobierno mexicano o los estados de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila y Chihuahua, por sucesivas revoluciones o adquisiciones, deben anexarse a Texas.

Estas son solemnes verdades políticas, que nadie puede ignorar.

Por lo tanto queda a consideración de las dos potencias que reclaman opuestas jurisdicciones, determinar, donde ya el destino lo ha determinado, la conveniencia, para la armonía de la buena vecindad, de vender y comprar anticipando de esta manera una anexión de estados que naturalmente están unidos entre sí, y no tenerlos forzados en el futuro a negociaciones que se harán necesarias para el ajuste de desacuerdos que, como aquellos que ahora existen, invitan a su arreglo sobre las mismas bases armoniosas.

El Tratado de Guadalupe Hidalgo nos ofrece una instructiva lección.

Es sabia la política que inculca una armoniosa cooperación y acuerdo, en lugar de una violenta e ineficaz oposición, cuando los hechos ya son considerados inevitables.

Fuente:

Benito Juárez. Documentos, Discursos y Correspondencia. Selección y notas de Jorge L. Tamayo. Edición digital coordinada por Héctor Cuauhtémoc Hernández Silva. Versión electrónica para su consulta: Aurelio López López. CD editado por la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Primera edición electrónica. México, 2006.